Científicos revelan quién construyó los misteriosos túneles hexagonales fósiles

Un grupo internacional de investigadores ha logrado dar un paso crucial para resolver uno de los enigmas más longevos de la paleontología. Según un artículo publicado en la revista Earth-Science Reviews, los famosos túneles hexagonales fosilizados conocidos como Paleodictyon fueron probablemente construidos por pequeños artrópodos, en particular crustáceos, y no por criaturas similares a gusanos como se creía durante décadas.

El trabajo, liderado por el investigador Andrea Baucon y respaldado por la Universidad de Cagliari, se basó en el análisis de fósiles provenientes de Italia, Portugal y Polonia. Para llegar a esta conclusión, los científicos emplearon fotografías de alta resolución y modelos tridimensionales que permitieron examinar con detalle la estructura de estas formaciones.

Un misterio que fascina desde hace más de 170 años

El Paleodictyon es un patrón fósil compuesto por una red horizontal de celdas hexagonales conectadas con salidas verticales. Estas estructuras han sido halladas en rocas marinas de diversas regiones del mundo, y las más antiguas se remontan al Cámbrico temprano, hace más de 500 millones de años. Los túneles pueden medir desde unos milímetros hasta menos de un milímetro de diámetro, lo que demuestra la minuciosidad de sus constructores.El paleodictión es una red horizontal de celdas hexagonales presente en el registro fósil desde el Cámbrico temprano (Gentileza, estudio ¿Pueden los artrópodos producir Paleodictyon?, publicado en Earth-Science Reviews)

Aunque se considera que estas formaciones eran madrigueras, hasta ahora nunca se había encontrado el organismo responsable fosilizado dentro de ellas. Esta ausencia de evidencia directa generó múltiples hipótesis: algunos científicos sugirieron que podrían haber sido obra de gusanos, otros de organismos unicelulares, esponjas o incluso crustáceos. Curiosamente, los investigadores señalaron que Leonardo da Vinci podría haber sido uno de los primeros en examinar estos patrones, ya que existe un dibujo que se le atribuye y que potencialmente ilustra el Paleodictyon.Las paredes rectas y los ángulos de 120 grados de las galerías coinciden con la mecánica de excavación de animales con apéndices articulados (Gentileza, estudio ¿Pueden los artrópodos producir Paleodictyon?, publicado en Earth-Science Reviews)

“Se cree que Leonardo da Vinci pudo haber sido uno de los primeros en examinarlo, como lo demuestra un dibujo que se le atribuye y que potencialmente ilustra el Paleodictyon”, sostuvieron los investigadores.

La geometría perfecta apunta a animales con patas articuladas

El equipo examinó redes fósiles de distintas edades geológicas, desde el Cámbrico hasta períodos posteriores. Al medir sus anchos, longitudes y ángulos, detectaron una regularidad marcada: las conexiones se aproximan a los 120 grados propios de un hexágono regular. Los túneles presentan trayectos rectos y esquinas definidas, características que, según los autores, se ajustan mejor a animales con exoesqueletos rígidos y extremidades articuladas, como los artrópodos. Este grupo incluye crustáceos, insectos, arañas y ciempiés.Los gusanos generan cavidades con curvas y bordes redondeados, una forma que no se ajusta al patrón geométrico del paleodictión (Gentileza, estudio ¿Pueden los artrópodos producir Paleodictyon?, publicado en Earth-Science Reviews)

Los artrópodos excavan al raspar la pared frontal de una madriguera con sus apéndices y desplazar el material retirado. Ese mecanismo explicaría la precisión del Paleodictyon y la eliminación ordenada de los sedimentos durante la construcción de la red. En contraste, los gusanos suelen avanzar por recorridos de menor resistencia, con curvas y ángulos redondeados. Por lo tanto, el estudio sostiene que esa forma de excavar no coincide con la disposición geométrica que presentan estas huellas fósiles.

Cronología y ambiente: dos pistas adicionales

La aparición de los primeros Paleodictyon coincide aproximadamente con la de los primeros icnofósiles de artrópodos en el Cámbrico. Estas evidencias corresponden a huellas de actividad biológica preservadas en las rocas, como madrigueras, pisadas o rastros de alimentación, sin que se conserve el cuerpo del animal que las produjo. Además, los ejemplares modernos se encuentran en profundidades compatibles con los ambientes donde viven pequeños artrópodos.Las redes modernas de paleodictión se ubican a profundidades de entre 1300 y 5000 metros, donde habitan pequeños crustáceos (Gentileza, estudio ¿Pueden los artrópodos producir Paleodictyon?, publicado en Earth-Science Reviews)

Los autores señalaron que “el rango batimétrico de los organismos que dejaron sus huellas se encuentra entre 1.300 y 5.000 m”, es decir, dentro de un intervalo definido por la profundidad del ambiente marino. Dentro de ese intervalo se encuentran artrópodos que podrían atravesar aberturas del tamaño registrado en el Paleodictyon, entre ellos:

  • Isópodos
  • Anfípodos
  • Copépodos
  • Decápodos

Estos grupos incluyen diversas clases de crustáceos adaptados al fondo marino.

Función de las redes aún sin respuesta definitiva

A pesar del avance en la identificación de los constructores, la función de las redes sigue sin una respuesta definitiva. Entre las explicaciones propuestas figuran recorridos de alimentación, trampas, espacios para cultivar bacterias o áreas de incubación. El equipo añadió que también podrían haber servido como una especie de red de comunicación para transmitir señales acústicas, hidráulicas o químicas entre organismos coloniales.Las hipótesis sobre la función del paleodictión incluyen el cultivo de bacterias, zonas de incubación y redes de comunicación biológica (Gentileza, estudio ¿Pueden los artrópodos producir Paleodictyon?, publicado en Earth-Science Reviews)

La prueba directa todavía falta

Pese a los indicios reunidos, los investigadores reconocieron que la relación entre los túneles y los artrópodos es indirecta. La conclusión se apoya en la forma de las madrigueras y en el comportamiento que se puede inferir de ellas, por lo que no excluye por completo a los gusanos, otros excavadores o incluso procesos inorgánicos. Una grabación de un Paleodictyon moderno durante su construcción o el hallazgo de un ejemplar dentro de su propia madriguera permitirían resolver la discusión con mayor certeza.Los investigadores proponen usar ADN ambiental y cámaras submarinas para identificar directamente al organismo que construye las redes (Gentileza, estudio ¿Pueden los artrópodos producir Paleodictyon?, publicado en Earth-Science Reviews)

El grupo plantea monitorear a largo plazo los sectores profundos donde aparecen las redes actuales. Entre las herramientas sugeridas figuran sistemas autónomos de fotografías periódicas y muestreadores de ADN ambiental en el lugar para diferenciar a los organismos que dejaron las huellas de los que llegaron después. También propusieron aplicar imágenes de perfil de sedimentos sobre estructuras recién formadas, ya que ese método permitiría observar la actividad dentro de las madrigueras y aportar datos sobre los animales que construyen uno de los patrones fósiles marinos más persistentes.

Fuente: Infobae

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