El mejor horario para ir al supermercado según la ciencia

El momento del día en que se realiza la compra puede influir en la cantidad de productos que terminan en el carrito, más allá de la congestión en los pasillos. Una investigación sobre comportamiento del consumidor encontró que durante las primeras horas de la mañana las personas tienden a seleccionar menos variedad dentro de una misma categoría, un patrón que podría ayudar a frenar la tentación de añadir artículos no planeados.

La relación entre el horario y el gasto no es una regja automática. El presupuesto final depende de factores como los precios, la lista de compras y las necesidades específicas de cada hogar. Sin embargo, la tendencia observada abre una nueva perspectiva sobre una decisión cotidiana: la búsqueda de variedad al elegir alimentos y otros productos.

Las primeras horas del día: menos variedad, más control

La investigación analizó los registros de compra de más de un millón de hogares en California a lo largo de 25 meses (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio, publicado en la revista Journal of Consumer Research (DOI: 10.1093/jcr/ucy061), analizó cómo cambia esa preferencia a lo largo del día. Los autores realizaron cuatro investigaciones distintas. Una de ellas revisó las compras de más de un millón de hogares durante dos años, utilizando datos de tarjetas de fidelización de un supermercado en California. Ese registro permitió comparar las decisiones de los mismos compradores según el momento en que hacían sus adquisiciones.

Los investigadores evaluaron la variedad dentro de una categoría, no el monto total del gasto. Por ejemplo, observaron si una persona compraba dos yogures del mismo sabor o elegía sabores distintos. El análisis mostró que las compras realizadas por la mañana presentaban una diversidad menor que las de la tarde o la noche.

Esta diferencia no significa que hacer las compras temprano reduzca por sí solo el valor final del ticket. La investigación no midió el ahorro económico ni comparó presupuestos familiares; lo que registró fue una inclinación a elegir productos más similares, una conducta que puede ser relevante cuando se busca evitar que la compra se expanda por la incorporación de opciones adicionales.

Los experimentos complementarios llegaron a una conclusión similar en otras decisiones de consumo. A medida que avanzaba el día, los participantes mostraban una mayor preferencia por opciones diversas. El equipo vinculó ese cambio con el nivel de activación fisiológica —el estado de alerta del cuerpo— y con las variaciones diarias de la temperatura corporal.

El horario no lo decide todo: otros factores clave

El trabajo científico evaluó la diversidad de productos seleccionados en lugar del monto total del gasto o el ahorro económico (Imagen Ilustrativa Infobae)

La explicación propuesta se relaciona con los ritmos circadianos, los procesos que organizan cambios físicos y conductuales a lo largo de las 24 horas. Según el estudio, una menor activación durante la mañana se asoció con una menor inclinación a buscar estímulos diferentes. Hacia más tarde, cuando esa activación aumentaba, también lo hacía la preferencia por la variedad de productos.

Ese mecanismo no tuvo el mismo alcance en todos los perfiles. Las personas con una marcada preferencia por levantarse temprano, conocidas como cronotipos matutinos, no mostraron la misma variación entre la mañana y el resto del día. Esto indica que el horario puede influir en las decisiones, pero que la rutina individual también modifica la respuesta.

El estudio tampoco establece una franja universal para hacer las compras. Sus resultados describen tendencias promedio y no permiten anticipar el comportamiento de cada comprador en una visita concreta. Factores como el hambre, el tiempo disponible, las promociones, el nivel de cansancio y la presencia de una lista pueden intervenir en la selección de artículos de manera independiente del horario.

La utilidad práctica del hallazgo está en separar dos cuestiones que suelen confundirse: una es la necesidad de comprar determinados productos y otra es la decisión de sumar más opciones dentro de cada categoría. Cuando la prioridad es ajustar una compra planificada, reconocer que la búsqueda de variedad puede aumentar con el paso de las horas ofrece un criterio adicional para organizar la salida al supermercado.

La evidencia analizada se concentra en el tipo de elección, no en una promesa de ahorro. Por eso, el vínculo entre la mañana y un gasto menor debe entenderse como una posibilidad conductual, no como una garantía. El patrón identificado puede ayudar a explicar por qué las decisiones tomadas en distintos momentos del día no siempre siguen el mismo nivel de diversificación ni responden a la misma disposición a sumar productos.

Fuente: Infobae

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