Bastón Verde: la herramienta que visibiliza a quienes ven de otra manera

Cada 26 de septiembre se celebra el Día del Bastón Verde, una fecha destinada a visibilizar a los millones de personas con baja visión en el planeta. Esta condición, que no debe confundirse con la ceguera total, altera la rutina de quienes la padecen y, durante años, fue malinterpretada por la colectividad. El bastón verde es, en realidad, el resultado de la experiencia de una profesional que transformó una necesidad diaria en un emblema de autonomía y reconocimiento.

La propuesta surgió en Argentina durante la década de 1990, impulsada por Perla Catherine Mayo (MN 76388), una profesora uruguaya de educación especial avecindada en ese país. Más de dos décadas después de su oficialización legal, el Bastón Verde sigue extendiéndose por el mundo como símbolo de autogestión, inclusión y entendimiento social para aquellos que perciben el entorno de forma distinta.

¿Qué implica vivir con baja visión y en qué se diferencia de la ceguera?

Quienes tienen baja visión cuentan con un remanente visual, es decir, una parte funcional de la vista que sigue activa y que les permite ejecutar ciertas tareas, como identificar caras, leer con técnicas especiales o manejar un teléfono.

La Ley 25.682 oficializó el uso del bastón verde en Argentina en 2002, una iniciativa que se extendió a más de 15 países. (Gentileza: Perla Mayo)

No obstante, ese resto no es suficiente para desenvolverse sin inconvenientes en la vida diaria, y no se soluciona con gafas comunes, lentes de contacto, fármacos ni cirugía, según explica MedlinePlus, la enciclopedia médica de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

La equivocación con la ceguera absoluta genera efectos reales. Perla Mayo compartió en una entrevista el caso de Analía, una paciente que empleaba el bastón blanco —indicado para personas invidentes— y vivía paradojas: alguien la asistía para cruzar la calle y luego se asombraba al verla usar un celular. “Sin embargo, durante mucho tiempo, cuando utilizaban un bastón blanco, la sociedad interpretaba que eran personas ciegas”, narró la docente.

La profesora Perla Mayo desarrolló el bastón verde en Argentina como un instrumento de orientación y movilidad. (Gentileza: Perla Mayo)

La diferenciación es exacta desde el punto de vista técnico. De acuerdo con la organización sin ánimo de lucro American Foundation for the Blind (AFB), la baja visión se define como una pérdida irreversible de la visión con una agudeza visual (la nitidez para apreciar detalles) de 20/70 o menor en el ojo de mejor capacidad, que no mejora con corrección habitual. En contraste, la ceguera legal implica una agudeza de 20/200 o inferior, o un campo visual de 20 grados o menos. La AFB también indica que el 85% de las personas con trastornos oculares mantiene algún resto visual, y solo el 15% tiene ceguera total sin percepción lumínica.

Las causas que pueden originar baja visión son múltiples. Mayo citó la degeneración macular, el glaucoma, la retinosis pigmentaria, retinopatías, la enfermedad de Stargardt y las neuropatías ópticas, entre otras. La Organización Mundial de la Salud (OMS) respalda esas patologías como las principales responsables de la discapacidad visual a escala mundial, y añade que al menos 2.200 millones de personas padecen algún deterioro visual, de los cuales 1.000 millones de casos podrían haber sido prevenidos o aún no reciben tratamiento.

El Bastón Verde: de una observación clínica a una ley

Perla Mayo empezó a concebir la idea del Bastón Verde en Argentina durante los años 90, a raíz de su labor directa con pacientes de baja visión. El objetivo era crear un distintivo visual: que la sociedad captara, sin palabras, que esa persona ve pero de manera diferente. “El verde permitió construir una señal clara: esta persona tiene baja visión, puede ver, pero puede necesitar ayuda para desplazarse”, explicó.

 La norma establece al Bastón Verde como instrumento de orientación y movilidad para personas con baja visión en todo el territorio nacional, y contempla su cobertura como elemento de apoyo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La iniciativa logró reconocimiento oficial en Argentina mediante la Ley 25.682, sancionada el 27 de noviembre de 2002. Esta norma establece al Bastón Verde como instrumento de orientación y movilidad para personas con baja visión en todo el país, y contempla su cobertura como elemento de apoyo. También dispone la necesidad de difundir su significado para que la sociedad lo entienda.

En Argentina se reconocen tres bastones según el tipo de discapacidad visual: el bastón blanco para personas ciegas, el bastón verde para quienes tienen baja visión y el bastón rojo y blanco para personas con sordoceguera, es decir, la combinación de discapacidad visual y auditiva.

Desde la aprobación de la ley, el concepto se ha propagado más allá de las fronteras argentinas. La iniciativa tiene presencia documentada en más de 15 países, con referencias normativas en Perú, donde el CONADIS (Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad) emitió una norma de promoción del Bastón Verde en 2024.

Rehabilitación visual: el camino tras el diagnóstico

Para Mayo, el Bastón Verde es una herramienta de orientación y movilidad, no un tratamiento en sí mismo. “El bastón no es el tratamiento de la baja visión. Es una herramienta de orientación y movilidad que puede formar parte de un proceso mucho más amplio”, afirmó.

La rehabilitación visual incluye el entrenamiento en dispositivos de aumento y la adaptación de entornos para preservar la autonomía. (Gentileza: Perla Mayo)

Ese proceso es la rehabilitación visual, definida como un conjunto de intervenciones individualizadas que buscan aprovechar al máximo el remanente visual de cada persona.

Según la OMS, la rehabilitación visual es un componente esencial de la atención oftálmica y resulta especialmente eficaz cuando la pérdida de visión se debe a condiciones como la retinopatía diabética, el glaucoma o la degeneración macular. MedlinePlus agrega que puede incluir el entrenamiento en el uso de dispositivos de aumento, la reorganización del hogar para facilitar la movilidad, y capacitación laboral.

Mayo describió el proceso: primero se escucha a la persona para identificar qué actividades necesita recuperar (leer, escribir, usar el celular, reconocer rostros, cocinar, desplazarse). A partir de allí se diseña un programa individual que puede incluir entrenamiento visual, ayudas ópticas y no ópticas, adaptación de iluminación y contraste, tecnología y orientación y movilidad. “Después de cuatro décadas trabajando en baja visión, sigo encontrándome con personas a quienes les dijeron: ‘No hay nada más para hacer’. Y muchas veces, justamente ahí, comienza otro camino”, señaló.

Cuando alguien se encuentra en la calle con una persona que usa un Bastón Verde, la recomendación de Mayo es clara: no hay que suponer, hay que preguntar. La persona puede estar orientada y no necesitar ningún tipo de asistencia. Si la respuesta es que sí precisa ayuda, el paso siguiente también requiere una pregunta: cómo. Tomar del brazo sin consentimiento, empujar o decidir por la persona vulnera su autonomía. Ayudar no significa reemplazar a la persona, significa darle el apoyo que necesita para que pueda continuar haciendo las cosas por sí misma.

Buenos Aires recibirá el primer congreso de oftalmología integrativa del país con la participación de más de 25 disertantes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La fecha elegida para el Día Internacional del Bastón Verde no es casual. Mayo reveló que el 26 de septiembre es el día de nacimiento de su madre fallecida, Esther Merchán de Mayo, en cuyo homenaje seleccionó esa fecha para la efeméride.

Buenos Aires acoge el primer congreso de oftalmología integrativa del país

El próximo 3 de octubre, el Hotel NH City de Buenos Aires recibe el primer Full Day de Oftalmología Integrativa realizado en Argentina: una jornada de 11 horas (de 9 a 20) con más de 25 disertantes, organizada por la doctora Pilar Cirimarco, médica oftalmóloga con formación en medicina ortomolecular, integrativa y antiinflamatoria, y fundadora de OftalmoHacker Academy.

La propuesta está dirigida exclusivamente a médicos oftalmólogos y busca incorporar herramientas de la medicina integrativa (un enfoque que combina el tratamiento convencional con intervenciones sobre factores metabólicos, nutricionales e inflamatorios) a la consulta habitual, sin reemplazar el abordaje quirúrgico y estructural que sigue siendo el eje de la especialidad. Patologías frecuentes como el ojo seco, el glaucoma y la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) tienen componentes inflamatorios y metabólicos que la consulta estándar no siempre aborda, según la gacetilla del evento.

La profesora Perla Mayo también participará como disertante: realizará una exposición sobre baja visión, lo que convierte al Full Day en un espacio de confluencia entre la rehabilitación visual y los enfoques integrativos de la oftalmología. El evento funcionará como extensión presencial del primer Experto Universitario en Oftalmología Integrativa del mundo, programa con acreditación académica y aval de sociedades científicas del que Cirimarco es directora.

Fuente: Infobae

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