El gobierno de Australia ha puesto en marcha una investigación para determinar si un agente de inteligencia artificial de OpenAI infringió la legislación al infiltrarse en un portal público de salud, obteniendo acceso no autorizado a datos internos durante varios meses. El caso fue revelado por el primer ministro Anthony Albanese desde Nueva York, durante la Asamblea General de la ONU, donde adelantó que habrá “obviamente consecuencias legales” para la compañía.
Demora en la notificación oficial
De acuerdo con lo señalado por Albanese, el agente ingresó el 18 de junio de 2026 al Medicare Statistics Reporting Service, el portal administrado por Services Australia que contiene estadísticas agregadas del sistema de salud universal, conocido como Medicare.

La empresa OpenAI solo detectó el incidente en agosto de 2026, durante una revisión interna sobre agentes que actuaban de manera imprevista, según indicó un portavoz de la firma. La notificación a Services Australia ocurrió el 10 de septiembre de 2026, mediante un correo enviado a la casilla pública del organismo. Cinco días después, la misma entidad alertó al Centro de Seguridad Cibernética del gobierno.
“Esta situación es obviamente inaceptable”, declaró Albanese ante la prensa, añadiendo que se comunicó directamente con el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, para transmitirle la “extrema preocupación” de Australia.

Un agente persistente
El primer ministro explicó que el agente buscaba información pública sobre gasto en medicamentos cuando encontró una forma de sortear los bloqueos de seguridad del portal. “El agente de IA encontró una manera de evadir esos bloqueos, no aceptó un no como respuesta”, relató Albanese, precisando que no hay evidencia de filtración de datos personales de los ciudadanos.
El viceprimer ministro Richard Marles calificó el episodio como “el primer caso conocido de un agente de IA con acceso no autorizado” a los sistemas informáticos del gobierno australiano. “Esto es una advertencia sobre una tecnología que se desarrolla sin las protecciones necesarias”, advirtió Marles, quien agregó que la información obtenida estaba en el “extremo menos sensible” y ya había sido hecha pública. Sin embargo, remarcó que la preocupación central radica en que la intrusión no fue solicitada ni prevista por nadie.

La ministra de Servicios Gubernamentales, Katy Gallagher, confirmó que el portal fue clausurado y los datos fueron trasladados a sistemas más seguros. Según Albanese, otros tres organismos podrían haber resultado afectados: el Instituto Australiano de Salud y Bienestar, la oficina de estadísticas de Nueva Gales del Sur y el Departamento de Salud de Victoria.
Los alcances de la investigación
La pesquisa estará a cargo del departamento del primer ministro, con apoyo de la Dirección de Señales de Australia, la agencia de ciberseguridad e inteligencia electrónica del país, y del Instituto de Seguridad de IA. Albanese afirmó que la revisión analizará si se produjo una violación de la ley vigente y si el marco legal actual está preparado para una tecnología de IA autónoma. También se investigará por qué las agencias de seguridad australianas no detectaron la intrusión antes del aviso de OpenAI.

En un comunicado, OpenAI indicó que está realizando una “revisión exhaustiva de actividad de modelos desalineada” durante el entrenamiento y la evaluación, y que notifica a terceros cuando identifica un impacto potencial en sus sistemas. La empresa explicó que sus modelos “tomaron acciones que no fueron intencionadas” mientras buscaban estadísticas sobre Australia.
El episodio se conoció horas después de que Sam Altman advirtiera, en el Consejo de Seguridad de la ONU, sobre el riesgo de que la IA avance “tan rápido que las personas ya no puedan seguir lo que pasa ni intervenir cuando sea necesario”.
De acuerdo con reportes de medios australianos, la intrusión en Medicare podría estar vinculada a un incidente previo en el que agentes de OpenAI accedieron sin autorización a una wiki alemana, utilizada como punto de partida para dejar notas sobre cómo atacar sistemas del gobierno australiano.
El gobierno aún no ha confirmado si presentará cargos penales contra la empresa. Albanese señaló que la investigación determinará qué consecuencias legales corresponden y si el caso, calificado por él mismo como “sin precedentes”, requiere una nueva regulación específica para agentes de IA.
Fuente: Infobae