En España, el uso de dispositivos GPS para monitorear especies protegidas se ha convertido en una práctica habitual en los programas de conservación. Especies como el lince ibérico, el quebrantahuesos y el águila imperial ibérica son algunos de los ejemplares que portan estos emisores.
Precisamente, el águila imperial ibérica (Aquila adalberti) es el centro de una ambiciosa iniciativa liderada por la Junta de Andalucía. En lo que va de año, se han instalado 29 emisores GPS en pollos de esta especie distribuidos en diversas zonas de la comunidad. Según informó la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, esta estrategia no solo contribuye a la conservación de la especie, sino que también tiene un impacto directo en la salud de las personas.
El águila imperial ibérica resulta particularmente vulnerable al virus del Nilo, lo que la convierte, según las autoridades,
“en centinela a la hora de rastrear la enfermedad en los ecosistemas”
. Cuando los dispositivos GPS detectan ejemplares enfermos o muertos, y las pruebas confirman la presencia del virus, se puede alertar a la población de las áreas cercanas para que adopten medidas de protección frente a las picaduras de mosquitos.

De hecho, ya se ha presentado un caso concreto este año. Dos pollos marcados en Doñana fueron rescatados al presentar signos de debilidad. Finalmente murieron y, tras dar positivo por virus del Nilo, se notificaron los focos a los servicios de Sanidad Animal.
La Consejería destacó que
“Como consecuencia de ello, los habitantes de las poblaciones ubicadas en el entorno de estas áreas pudieron tomar medidas preventivas para evitar las picaduras de los mosquitos que trasmiten la enfermedad”
. Hasta la fecha, Andalucía ha registrado 67 casos humanos de virus del Nilo Occidental en lo que va del año.
Una especie endémica convertida en centinela
El águila imperial ibérica es endémica de la península Ibérica. Está catalogada como “en peligro de extinción” tanto en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas como en el Catálogo Español de Especies Amenazadas. Por ello, desde hace más de veinte años se implementan acciones para su recuperación. En 2011 se aprobó el Plan de Recuperación del Águila Imperial Ibérica.

De acuerdo con cifras oficiales de la Junta de Andalucía, el año pasado se contabilizaron 176 parejas reproductoras en la comunidad. La especie se concentra en dos núcleos históricos: Sierra Morena, donde reside la mayoría de los ejemplares, y Doñana, un área especialmente emblemática pero también la más vulnerable.
Gracias a las labores de conservación, en los últimos años el águila imperial ibérica ha logrado recolonizar territorios donde había desaparecido hace décadas, como Cádiz, Granada, la Subbética y la Campiña de Sevilla.
En 2026, Andalucía ha llevado a cabo la mayor campaña de colocación de emisores GPS en pollos de esta especie: 15 en el Espacio Natural de Doñana, 11 en la provincia de Granada y 3 en la de Cádiz. La Junta califica esta técnica como
“una de las herramientas que ejerce un mayor efecto positivo en la recuperación del águila imperial en Andalucía”
.
Estos dispositivos proporcionan datos valiosos sobre cómo las águilas utilizan el espacio, sus movimientos de dispersión, las nuevas zonas que colonizan y las áreas con mayor mortalidad, así como las causas de esta. Toda esa información es fundamental para diseñar la estrategia de conservación más efectiva.
El radiomarcaje se aplica tanto a pollos como a ejemplares adultos heridos que se recuperan en los Centros de Recuperación de Especies Amenazadas (CREA). Para acceder a los nidos, escaladores expertos se encargan de manejar a las aves y entregarlas al equipo veterinario, que las examina y toma muestras. Tras instalar el emisor GPS, los ejemplares son devueltos a sus nidos.
Fuente: Infobae