Jim Henson nació el 24 de septiembre de 1936 en el Hospital King’s Daughters de Greenville, Misisipi, en una familia sencilla del sur profundo estadounidense. Era el segundo hijo de Paul y Betty Henson, y pasó sus primeros años en Leland, un pueblo donde su padre laboraba para el Departamento de Agricultura del gobierno federal.
La chispa creativa la encendió su abuela materna, pintora, tejedora y bordadora. Lo impulsaba a usar la imaginación y a hallar belleza en lo cotidiano, una influencia que nunca lo abandonó.
Cuando cursaba quinto grado, su familia se mudó al condado de Prince George’s, Maryland, cerca de Washington D.C. Allí descubrió la televisión, un medio aún deslumbrante en los años 50.
En 1954, en secundaria, supo que la emisora local WTOP-TV —afiliada a CBS— buscaba titiriteros para un programa infantil matutino. Henson fue a la biblioteca, aprendió a hacer títeres desde cero, audicionó con un amigo y consiguió el empleo. Tenía 17 años y ya sabía exactamente dónde quería estar.

“Era su oportunidad de trabajar en televisión”, explicó Karen Falk, directora de archivos de The Jim Henson Company, al Smithsonian Magazine. “Jim estaba realmente interesado en todos los aspectos de hacer televisión”.
Ese primer programa duró poco, pero un director de WRC-TV, afiliada a NBC en Washington, impresionado, lo contrató. Así nació Sam and Friends en 1955, el show que lo cambiaría todo.
Sam and Friends duraba cinco minutos y se emitía dos veces al día en WRC-TV, antes del Huntley-Brinkley Report y del Tonight Show. Allí, Henson —estudiante de primer año en la Universidad de Maryland— creó personajes estrafalarios como Mushmellon, Icky Gunk, el Profesor Madcliffe, Yorick y el más memorable: Kermit, que entonces no era una rana.
No trabajaba solo. En la universidad conoció a Jane Nebel, estudiante de educación artística con quien compartía una visión única de la titiritería. Jim la invitó como co-conductora, diseñadora y constructora de títeres. Juntos inventaron una forma completamente nueva de hacer puppetry para televisión.

“Antes de que él apareciera en televisión con los Muppets, los títeres eran básicamente teatrales”, señaló Falk. “Tenían un escenario de títeres, y así los presentaban en TV”.
Henson eliminó ese escenario. Usó la pantalla del televisor como proscenio, volvió sus personajes más expresivos y los pensó siempre desde el ojo de la cámara, no desde la platea. Esa decisión técnica y conceptual transformó la titiritería televisiva.
Sam and Friends ganó un Emmy en 1958. El primer Kermit —hecho con el abrigo verde de la madre de Henson, unos jeans suyos y ojos de dos mitades de una pelota de ping-pong— hoy está en la colección del Museo Nacional de Historia Americana del Smithsonian, donado por la familia Henson en 2010.
En mayo de 1959, Jim y Jane se casaron en la casa de los padres de ella en Salisbury, Maryland. Ya eran socios en creatividad, negocios y vida.

Jane se graduó en 1955 pero siguió trabajando junto a Jim en WRC-TV como intérprete, diseñadora de títeres y socia comercial. Fue pieza fundamental en los inicios de lo que luego sería The Jim Henson Company. Entre 1960 y 1970 tuvieron cinco hijos: Lisa, Cheryl, Brian, John y Heather.
El éxito de Sam and Friends abrió las puertas de la televisión nacional. Los Muppets aparecieron como invitados en The Steve Allen Show, The Jack Paar Show y Today. Henson empezó a producir cientos de comerciales humorísticos para marcas como Wilkins Coffee y LaChoy Foods, con el mismo humor anárquico de sus personajes.
Esos comerciales atrajeron la atención de Joan Ganz Cooney, productora ejecutiva de la televisión pública estadounidense, que desarrollaba un programa educativo infantil con ambición descomunal.
En 1966, Cooney comenzó a trabajar en Sesame Street —Plaza Sésamo en Argentina—, estrenada en 1969. Impresionada por la creatividad de Henson, le pidió que diseñara una familia de personajes para poblar ese mundo.

Lo que Henson entregó fue extraordinario: Epi y Blas, Oscar el Gruñón, Grover, el Monstruo de las Galletas y, por supuesto, Big Bird, el pájaro amarillo de 2,5 m de altura. Cada personaje tenía función pedagógica: Big Bird modelaba curiosidad; Oscar enseñaba tolerancia; Epi y Blas mostraban que la amistad no necesita uniformidad.
Fue en Plaza Sésamo donde Kermit completó su evolución. Hasta el especial Hey, Cinderella! (1969), no era oficialmente una rana. Esa transformación lo volvió el anfibio más famoso del planeta.
En 1961, mientras Muppets, Inc. crecía, Jim y Jane incorporaron al titiritero y escritor Jerry Juhl, uno de sus grandes colaboradores. Las exigencias nacionales los mudaron a Nueva York en 1963, donde Jim reclutó al constructor Don Sahlin y al joven titiritero Frank Oz. Juntos crearon a Rowlf el Perro, primer personaje Muppet con reconocimiento nacional, que apareció en The Jimmy Dean Show entre 1963 y 1966.
Plaza Sésamo demostró que los Muppets cautivaban a los niños. Pero Henson estaba convencido de que podían entretener a toda la familia. El problema: ninguna cadena estadounidense le compraba la idea.

Fue Lord Lew Grade, productor televisivo británico y dueño de ATV, quien dio el respaldo necesario. En 1975 comenzó la producción en los estudios ATV de Londres, y en 1976 se estrenó The Muppet Show. El resultado fue explosivo: 235 millones de espectadores en más de 100 países. El programa ganó tres premios Emmy en sus cinco temporadas.
El show presentó nuevos personajes inseparables: Miss Piggy y Fozzie Bear (interpretados por Frank Oz), Gran Gonzo (Dave Goelz) y Animal (también Oz). Cada semana, estrellas como Gene Kelly, Rudolf Nureyev, Steve Martin y John Cleese compartían escenario con los Muppets.
El éxito televisivo llevó al cine. The Muppet Movie (1979) fue la primera de seis películas. La historia seguía a Kermit desde los pantanos del sur hasta Hollywood, persiguiendo su sueño —un espejo de la vida de Henson.
En los años 80, Henson expandió su universo creativo: produjo The Dark Crystal (1982) y Labyrinth (1986), explorando animatrónica y personajes tridimensionales de complejidad inédita.

The Dark Crystal requirió cinco años de desarrollo e involucró a diseñadores, constructores, técnicos e intérpretes globales. Labyrinth, producida por George Lucas y protagonizada por David Bowie y la joven Jennifer Connelly —futura ganadora del Oscar—, llevó esas técnicas más lejos.
Ambas producciones dieron origen al Jim Henson’s Creature Shop, fundado en 1979, con oficinas en Londres y Los Ángeles, referencia mundial en animatrónica.
En televisión, la década fue prolífica: Fraggle Rock —una de las primeras coproducciones internacionales— celebraba la amistad entre Fraggle, Gorgs y Doozers. Jim Henson’s Muppet Babies ganó cuatro Emmy consecutivos como mejor programa animado. The Storyteller, con guiones de Anthony Minghella (ganador del Oscar), combinó tradición oral y efectos visuales.
En 2024, Disney+ estrenó Jim Henson: Idea Man, documental dirigido por Ron Howard con material de archivo, entrevistas y filmaciones caseras.

Frank Oz, voz de Miss Piggy y Ernie, declaró: “Era, a la vez, una alegría y un fastidio”. Los hijos de Henson también hablaron. Uno dijo: “Había honestidad e integridad en lo que creaba. Lo creaba porque necesitaba crearlo”.
El documental revela datos sorprendentes: Kermit no era originalmente una rana, todas las cadenas estadounidenses rechazaron The Muppet Show antes de producirse en Inglaterra, y Henson se dejó barba para cubrir cicatrices de acné.
Justin Wilkes, presidente de Imagine Entertainment y productor, señaló: “Creo que una de las razones por las que es tan perdurable es que creó personajes capaces de procesar emociones muy adultas, ya sea la pérdida, el amor o la amistad”.

El 16 de mayo de 1990, tras una breve enfermedad, Jim Henson murió en Nueva York. Tenía 53 años. Su último proyecto terminado fue MuppetVision 3D, un cortometraje interactivo que él mismo dirigió y aún se proyecta en los parques temáticos de Disney en Florida y California.
Jane Nebel Henson, legalmente separada de Jim desde 1986 pero unida por la visión compartida hasta el final, murió en 2013, a los 78 años. Según Arthur Novell, fideicomisario del Jim Henson Legacy, Jane solía decir que “Jim quería dejar el mundo convertido en un lugar mejor”. Novell agregaba que la mayoría coincidía en que ambos lo habían logrado.
Fuente: Infobae