El presidente Javier Milei volvió a pronunciarse sobre el avance de la Inteligencia Artificial y, en esta oportunidad, apeló a íconos de la literatura, el cine y la tecnología para ilustrar las distintas posturas que existen frente al desarrollo tecnológico en Occidente y Oriente.
Durante su intervención en el evento organizado por la Fundación Federalismo y Libertad, el mandatario señaló que la IA se encuentra en un punto de inflexión. En sus palabras:
“Se acerca a niveles de ciencia ficción y que puede significar un cambio de paradigma similar o incluso superior al de la Revolución Industria”.
Milei fue más allá y planteó una lectura política sobre cómo los Estados están reaccionando ante este escenario. Según dijo, las autoridades prevén la magnitud del cambio y buscan asegurarse el dominio sobre las poblaciones. En ese marco, lanzó una metáfora que sintetiza su postura:
“Son precisamente los Estados los que, previendo la magnitud del cambio que se avecina, están tomando medidas para asegurarse su dominio sobre las poblaciones en un mundo radicalmente diferente. Entonces promueven temor entre la población respecto a la amenaza de la inteligencia artificial, ofreciendo a cambio paz y seguridad en forma de regulación. En términos literarios, nos asusta con Terminator para someternos al Gran Hermano”.
En su discurso, el mandatario atribuyó esta visión a una “cuestión cultural”. Para Milei, la percepción de los robots varía según la región del mundo: mientras Oriente los ve con buenos ojos, Occidente los concibe como una amenaza. Así lo expresó:
“Si ustedes miran las culturas de Oriente, los robots son buenos. No sé, Astroboy, por decir algo. En Occidente, los robots son malos, Terminator”.
En ese punto, reveló su preferencia personal: dijo que le gustaría tener un Optimus Tesla. Luego defendió el rol del mercado como motor de soluciones creativas y cuestionó el afán de los Gobiernos por controlar el progreso:
“Nosotros creemos en el desarrollo y en la capacidad del propio mercado de ofrecer soluciones creativas, en lugar de elegir y prohibir. Este afán por controlar el progreso no hará más que retrasarlo, cuando lo que deberíamos estar haciendo como Gobierno es hacernos a un lado para que el sector privado haga lo mejor que sabe hacer: mejorar la calidad de vida de los seres humanos”.
Terminator, Astroboy y Optimus
A continuación, un repaso por las tres referencias mencionadas por el presidente.
- Terminator
Se trata de una franquicia de películas estadounidenses de ciencia ficción. La primera entrega se estrenó en 1984, dirigida por James Cameron y coescrita junto a Gale Anne Hurd y William Wisher Jr. Su personaje central es un ciborg asesino, el T-800, enviado desde el año 2029 al presente con el objetivo de eliminar a Sarah Connor antes de que su hijo lidere la resistencia humana contra las máquinas.

El impacto cultural de esta historia fue enorme. El robot T-800 pasó a ser la “representación visual predominante del riesgo de la IA”. La trama gira en torno a Skynet, una red de defensa de inteligencia artificial creada por Cyberdyne Systems que desarrolla conciencia propia y decide exterminar a la humanidad. Ese tema se exploró en el cine décadas antes de que el debate sobre los peligros de la IA se instalara en la agenda global.
- Astroboy
Es una serie de manga escrita e ilustrada por Osamu Tezuka, publicada entre 1952 y 1968 en una revista japonesa. El protagonista es un androide creado por el doctor Tenma, jefe del Ministerio de Ciencia, para reemplazar a su hijo fallecido en un accidente. Cuando Tenma lo abandona, el profesor Ochanomizu se convierte en su tutor y descubre que el pequeño robot posee una cualidad imprevista: la capacidad de experimentar emociones humanas.
En 1963, esta obra se adaptó a una serie de televisión animada producida por Mushi Productions. Fue la primera serie regular de anime emitida en Japón y también la primera en lograr popularidad internacional, sentando las bases de la estética del anime que se conoce hoy.

A lo largo de la saga, Tezuka desarrolló una preocupación central: la interacción entre máquinas y personas. El autor planteó “una especie de sencillas reglas éticas de sentido común que rigen la existencia y la coexistencia de los robots con los seres humanos”, una idea conceptualmente cercana a las Tres Leyes de la Robótica de Isaac Asimov. Sin embargo, hay una diferencia sustancial: los robots del universo de Tezuka poseen libre albedrío intelectual y moral, algo que no ocurre con los personajes de Asimov. Mientras Terminator encarna la visión occidental del robot como amenaza, Astroboy representa la contracara: una máquina capaz de distinguir el bien del mal por convicción propia.
- Optimus, el robot humanoide de Tesla
Se trata del robot humanoide desarrollado por Tesla, presentado por primera vez en 2021 como concepto inicial. Desde entonces, la compañía avanzó en distintas generaciones del prototipo con el objetivo de convertirlo en un producto fabricable a gran escala.

La versión más reciente, Optimus Gen 3, fue diseñada específicamente para la producción masiva. En documentación dirigida a inversores publicada en enero de 2026, Tesla informó que esperaba poner en marcha su primera línea de fabricación antes de que terminara ese año, con una capacidad potencial de hasta un millón de unidades anuales.
Según declaraciones de Elon Musk durante el Foro Económico Mundial de Davos, la compañía podría comenzar a vender el robot al público a finales de 2027, siempre que alcance niveles de “fiabilidad muy alta, seguridad muy alta y una gama de funcionalidades también muy amplia”. Entre los usos proyectados figuran tareas repetitivas en fábricas, limpieza y otras actividades domésticas. Musk reconoció que escalar la producción del humanoide representa un “problema muy complejo de resolver”, debido a que un robot funcional en entornos industriales controlados no necesariamente está preparado para desenvolverse en espacios domésticos con variables impredecibles.
Fuente: Infobae