Los actores Diego Caicedo, Julián Arango y Lorna Cepeda conversaron en exclusiva acerca de La Broma Maestra de: Betty, La Fea, producción de Prime Video que ha causado revuelo en Google por su innovadora propuesta sobre los protagonistas en el streaming.
Un actor en ascenso se convirtió en el protagonista sin saberlo de un montaje nunca antes visto en el streaming latinoamericano. Más de 80 profesionales detrás de escena, 30 cámaras ocultas y 14 intérpretes especializados en improvisación trabajaron durante semanas para que Diego Caicedo estuviera convencido de que formaba parte de un auténtico taller de actuación.
El engaño que nadie imaginó
Diego Caicedo, actor con experiencia en teatro independiente y roles secundarios, fue el eje de una operación en Colombia. Después de ser descartado en una audición para Betty, La Fea: La Historia Continúa, recibió una convocatoria al denominado “Taller de Actores de Betty La Fea”. Lo que él entendió como una nueva oportunidad era, en realidad, una producción orquestada con un único propósito: lograr que lo creyera todo real.

El elenco original de la serie, junto con 14 intérpretes formados en improvisación, edificaron durante semanas un entorno ficticio alrededor de Caicedo. Cada escena, tanto incómoda como absurda, fue diseñada para mostrar su reacción cuando pensaba que nadie lo veía. El propio actor reconoció que el proceso dejó una enseñanza clara sobre lo que implica mantenerse en esta profesión:
“Sí o sí debes tener mucha disciplina y no ser orgulloso. Siento que debes tener mucha humildad para poder llegar a donde quieras, porque tienes que avanzar y para eso no puedes llegar con el ego por delante.”
Lorna Cepeda y la lección de los “no”
En la entrevista exclusiva, Lorna Cepeda vinculó la trama de la serie con su propia vivencia al comienzo de su trayectoria. En 1996, fue elegida para un rol estelar en La Viuda de Blanco, una de las producciones más destacadas de la televisión colombiana de ese entonces. Un embarazo imprevisto la forzó a abandonar el proyecto.
“Me sentí un poquito triste porque dije: ‘No puede ser, no fue el momento. ¿Hasta cuándo en la vida?’”, recordó. No obstante, tres años más tarde llegó Betty, La Fea y con ella, uno de los momentos más significativos de su carrera.
“Hay que confiar mucho. Eso te pasa en la vida: un montón de cosas, un montón de nos. Ni siquiera esos no hay que tomárselos personal”
afirmó la actriz, quien considera que La Broma Maestra es un reflejo auténtico de lo que atraviesa cualquier actor al iniciar.

Julián Arango y el mítico “cajón de los suspiros”
Julián Arango, figura emblemática del reparto original de Betty, La Fea, confesó que él también fue víctima de bromas en sus inicios. En sus primeras jornadas en una producción televisiva, un compañero lo mandó a recorrer todo el estudio en busca de un supuesto “cajón de los suspiros” que no existía. El personal de luces, vestuario y producción lo fue derivando de un área a otra hasta que todo el set estalló en carcajadas.
“Todo el mundo muerto de la risa”, relató Arango entre risas durante la entrevista. Al preguntarle cuándo comprendió que el cajón era ficticio, respondió:
“Cuando todos estallaron de la risa y lo señalaron así como: ‘¡Ja, ja, ja! Perdedor’.”
Improvisación: el corazón del proyecto
Un tema clave en el diálogo fue el papel de la improvisación en la preparación actoral en Colombia. La Broma Maestra de: Betty, La Fea se sostiene por completo en intérpretes entrenados en esa técnica, y según los involucrados, no es casualidad: existe una escena de improvisación sólida en Colombia que la producción muestra al mundo.
Para Julián Arango, la serie es una muestra tangible de lo que un actor entrenado en improvisación puede conseguir:
“Ellos son expertos en improvisación y eso ahí lo demuestran en el set. Son tan buenos improvisadores que logran crear un producto tan bueno como este y engañar a alguien de esta manera”
señaló el actor, quien durante la grabación fue uno de los cómplices del montaje. Paz, por su parte, sostuvo que ningún actor puede prescindir de esa habilidad:
“Un actor que no hace impro la tiene complicada, porque de eso se trata, sobre todo cuando uno hace teatro”.
Diego Caicedo se sumó a la misma idea y expandió el razonamiento:
“El impro siempre ha estado. Lo que pasa es que ahora se le da mucha más importancia. Tener a catorce pelados improvisadores quiere decir que hay un movimiento grande y creo que esto va a ser muy importante para el impro en Colombia y en Latinoamérica”.

El trabajo invisible de la actuación
El final de la entrevista giró hacia una discusión sobre la profesión actoral en contraste con la cultura de seguidores y likes. Los tres intérpretes concordaron en que La Broma Maestra también actúa como una reivindicación del esfuerzo no visible que respalda una carrera.
Lorna Cepeda fue directa al señalar el peso emocional que conlleva la formación actoral:
“Detrás de un actor hay un proceso. No sé con qué lo equiparo de pronto con la medicina, que vienen cosas nuevas y los doctores siempre están actualizándose. Hay un trabajo enorme y también, un trabajo emocional bastante importante, porque eso juega mucho con tu forma de ser, con tus emociones y con tu ego”.
Diego Caicedo, quien pasó de ser la víctima del engaño a protagonista de una producción global, cerró con una reflexión que resume el espíritu de la serie:
“Me parece que La Broma Maestra es un homenaje a esta bella profesión. Creo que es muy chévere para el público que tenga la oportunidad de ver qué hay detrás de un actor, que es mucho más de lo que creen. La actuación tiene algo muy especial: la humanidad, las emociones. Es muy bonita esta profesión”.
Julián Arango, por su parte, diferenció el arte de actuar del oficio de generar contenido para redes:
“La carrera actoral, el arte de ser actor, tiene un trabajo muy diferente al tema de crear algo en redes sociales. Esa formación tiene que tener un reconocimiento, así no tengan la mayor cantidad de cosas en redes, sino que cuando tú te pares a hacer el casting, el director sepa que eres capaz de hacer lo que él espera”.
Fuente: Infobae