Jesse Eisenberg presenta en San Sebastián su obra más personal

El reconocido actor, guionista y director Jesse Eisenberg ha presentado en la Sección Oficial del 74 Festival Internacional de Cine de San Sebastián su más reciente largometraje, ‘The Debut (El Debut)’, una historia que califica de autobiográfica. En ella, el cineasta aborda la importancia de ser uno mismo, encontrar la voz interna y, al mismo tiempo, ser un buen integrante del equipo.

Durante una rueda de prensa en el Zinemaldia, Eisenberg explicó que con esta cinta buscaba algo más visceral que en su anterior trabajo ‘A real pain’, la cual definió como más naturalista y realista. El director comentó que deseaba crear un mundo nuevo y explorar una realidad aumentada para retratar a una mujer que pierde la cabeza y el nacimiento de una artista, Mona, interpretada por Julianne Moore.

“Quería mostrar qué sucede cuando un artista nuevo encuentra su voz por primera vez, su duende, se pasa y luego aprende a gestionarlo, y el péndulo vuelve a donde estaba”, señaló Eisenberg.

El cineasta confesó que, al igual que su protagonista, en su juventud en New Jersey en 1990 estaba deprimido y sin amigos. En la escuela se burlaban de su cabello rizado, pero al ingresar al teatro comunitario a los 7 años todo cambió: “De repente todo el mundo era amable, les gustaba mi pelo, me decían que era muy divertido, me pasé y me volví loco”, recordó.

Eisenberg subrayó que la película refleja su vida, pero desde la perspectiva de una mujer madura porque tiene más impacto. “La vida se le está pasando y solo tiene una oportunidad para cambiarla”, añadió. Sobre trabajar nuevamente con Moore, destacó que ella es increíble y que escribió el papel pensando en ella. Hizo referencia a una escena de ‘When You Finish Saving the World’, donde Moore usaba una voz muy particular que le recordó a un ama de casa de los años 50 o un bebé.

El director confesó que esa voz estuvo durante dos años en su cabeza y al empezar a escribir ‘The Debut’ supo que tenía que ser ella la protagonista.

“Escribí pensando en ella y la película se hizo real. Tuve suerte porque a Moore le encantó el proyecto, de lo contrario habría tenido un gran problema”, afirmó.

Eisenberg no escatimó elogios hacia la actriz: “Es la mejor compañera, sabe cada palabra del guion, los diálogos de otros personajes. Es instintiva y emocional, sabe cómo ser rara y humana a la vez. Lo que ves en la película es la primera o segunda toma, es tan buena”. También destacó el trabajo de Paul Giamatti, a quien calificó como uno de sus actores favoritos, junto con Moore: “Ambos protegen tanto a sus personajes y son tan buenos…”.

En otro momento, el cineasta reflexionó sobre la relación entre el sufrimiento y el arte.

“Mis mejores cosas han salido del dolor. Para mí, hay que pasar por dolor y sufrimiento para conseguir arte, aunque mi terapeuta dice que no”, bromeó.

Recordó una anécdota de la escuela dramática: hacía cosas para hacer reír a sus compañeros hasta que un profesor lo reprendió frente a todos, exigiéndole que se tomara el arte en serio. “A partir de ahí podía hacer cualquier cosa en el escenario porque ya me había avergonzado y llegado a lo profundo de mi alma”, explicó. Considera que todos deberíamos explorarnos a nosotros mismos y mostrar quiénes somos, pero con límites, porque “tienes que ser tú mismo, pero también ser responsable con el resto. Algunos actores no han aprendido esa lección”.

“Encaje natural”

Eisenberg opinó que cuando hay buen ambiente en el set se trabaja mejor, por eso quería que todo fuera lo más cómodo y divertido posible para Moore y Giamatti, quienes nunca habían trabajado juntos a pesar de estar en el mismo mundo durante 25 años. Inicialmente no veía a Giamatti en el papel de Jerry, el director teatral que da una oportunidad a Mona, pero luego comprendió que ambos tenían un encaje natural. “Funcionaron juntos perfectamente. No son vanidosos pese a su fama, no tienen ego y se apoyaron mucho”, concluyó.

Fuente: Infobae

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