Beowulf: La revolución de la animación que cayó en el olvido

El cine de principios de los años 2000 vivió una efervescencia creativa que Hollywood dejó atrás con la llegada masiva de los superhéroes. En aquellos años, varias producciones se atrevieron a experimentar con nuevas técnicas de animación, buscando un realismo que permitiera contar historias más complejas, no solo para niños. Toy Story había marcado un hito en CGI, Waking Life y A Scanner Darkly popularizaron la rotoscopia, y cintas como Looney Tunes: De vuelta a la acción fusionaron animación con actores reales. En este contexto, el director Robert Zemeckis, reconocido por Regreso al futuro y Forrest Gump, quiso ir un paso más allá.

Después de su primer experimento con Polar Express, donde combinó captura de movimiento con animación digital, Zemeckis asumió la adaptación de Beowulf, un proyecto que llevaba más de una década gestándose en Hollywood. Originalmente iba a ser dirigido por Roger Avary, guionista de Pulp Fiction, quien finalmente se encargó del guion junto al escritor británico Neil Gaiman. Gaiman ya había reinterpretado al héroe nórdico en su colección de cuentos Smoke and Mirrors. Esta colaboración prometía dar un giro actual a la leyenda escandinava.

Imagen de 'Beowulf'

Un héroe diferente para los nuevos tiempos

En el relato tradicional, Beowulf llegaba a la corte danesa para derrotar a Grendel, un monstruo que aterrorizaba al reino, y años después, ya como rey, se enfrentaba a un dragón y moría en el intento. Sin embargo, Gaiman y Avary modificaron profundamente la historia para dotarla de una carga simbólica más cercana a la mentalidad occidental cristiana. Grendel pasó a ser hijo del rey danés Hrothgar (interpretado por Anthony Hopkins), concebido con un demonio con apariencia de bella mujer —encarnado por Angelina Jolie—, en lugar de la ogresa del poema original. “Me impactó que Grendel siempre fuera descrito como el hijo de Caín, significando esto que era mitad hombre, mitad demonio, pero su madre siempre dijo que era un demonio completo. Entonces, ¿quién es el padre? Debió ser Hrothgar, y si Grendel arrastra hombres hacia la cueva, debe ser para su madre, para que pueda dar a luz otro engendro demoníaco”, explicó Avary en su momento.

Estos cambios generaron críticas de historiadores y académicos por sus imprecisiones históricas, pero la desconexión más fuerte se dio con el público al que supuestamente iba dirigida la película. La esencia original de la leyenda se diluyó en una trama más cercana al cine épico y a la culpa cristiana, lo que alejó a muchos espectadores que esperaban una fidelidad al mito.

Algunas de las imágenes de 'Beowulf', más cercana al aspecto de un videojuego que al de una película de animación tradicional

Adentrándose de lleno en el valle inquietante

En el aspecto técnico, Zemeckis llevó la animación digital al límite con el sistema Imagemotion, desarrollado por Sony Pictures Imageworks y Mova. La primera usó más de 200 cámaras infrarrojas para registrar los movimientos de los actores, mientras que Mova empleó maquillaje fosforescente y cámaras de alta velocidad para capturar las expresiones faciales con una precisión sin precedentes. Los datos se convertían en modelos 3D, que luego se imprimían y se iluminaban con estrobos, simulando un zoótropo tridimensional. El resultado fue una animación con movimientos menos fluidos que la tradicional, pero mucho más realista, con rostros que imitaban casi a la perfección a los actores reales.

Para el personaje de Beowulf, el modelo se basó en el entonces joven Alan Ritchson (conocido hoy por Reacher), aunque la voz y las expresiones correspondían a Ray Winstone. El reparto incluyó también a Robin Wright, John Malkovich, Brendan Gleeson y, por supuesto, Angelina Jolie. Sin embargo, el estilo visual que debía ser su mayor fortaleza se convirtió en su talón de Aquiles. Parag Havaldar, ingeniero principal de I+D en Sony Pictures Imageworks, señaló posteriormente que el problema radicaba en el fenómeno del valle inquietante (uncanny valley): la sensación de incomodidad que experimentan los espectadores al ver representaciones humanas extremadamente realistas pero imperfectas, que carecen del matiz humano.

El moderado fracaso de Beowulf impidió que este tipo de animación se consolidara en la industria. La moda de la captura de movimiento hiperrealista se desvaneció, y la película quedó relegada al olvido en las plataformas de streaming. Sin embargo, con el tiempo ha ganado una cierta reivindicación como un valioso intento de experimentación cinematográfica. Como dijeron en otra famosa cinta de Zemeckis:

“Supongo que no estáis preparados para esto, pero les encantará a vuestros hijos”.

Fuente: Infobae

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