La actriz Paula Echevarría se encuentra promocionando su nueva serie A la deriva, y durante una reciente entrevista en el pódcast Una hora con Lorena, conducido por la periodista Lorena G. Maldonado, abordó temas que van más allá de su faceta profesional. Habló de su familia, la maternidad, sus rutinas diarias y, especialmente, de la relación que la sociedad actual mantiene con el cuerpo y la belleza.
En la charla, la intérprete aseguró que hace ejercicio «para poder comerse su bolsa de patatas» y también puso sobre la mesa uno de los debates más comentados en los últimos años: el uso de fármacos como Ozempic para perder peso. Echevarría defendió que estos medicamentos pueden ser útiles en ciertos casos, pero recalcó la necesidad de que sean recetados y supervisados por médicos.
«Supongo que tendrá detractores, pero yo creo que la obesidad no es nada sana«, indicó. La actriz diferenció entre un tratamiento médico y el uso cosmético: «Quizá para personas que lo necesiten puede estar bien, siempre con un control médico o recetado por un médico, con un control o una analítica».

Echevarría estableció así una línea divisoria entre emplear estos fármacos como terapia y recurrir a ellos para ajustes pequeños de peso. «Es más preocupante ponérselo para perder tres kilos», afirmó. A su juicio, ahí surge el principal peligro de esta tendencia: la vuelta de ciertos ideales corporales extremos.
De Kate Moss a Lola Índigo y Shakira
La artista también miró hacia el pasado para recordar los referentes estéticos de su generación. Mencionó a Kate Moss y cómo durante décadas se vendió una imagen femenina de extrema delgadez. «A la generación de Kate Moss nos vendían esa extrema delgadez como símbolo de la máxima belleza», explicó.

Sin embargo, considera que el escenario ha evolucionado y que las mujeres jóvenes hoy tienen modelos más diversos: «Hoy en día están otro tipo de cuerpos. Las chicas admiran a Lola Índigo, a Shakira, a Karol G […] son fuertes, además bailan, son poderosas, son cañones del colorado, pero que no se meten en una talla 34 ni por asomo. Viendo a quien admiran ellas, ya te dice un poco cuáles son tus bellezas favoritas tanto de hombres como de mujeres».
La intérprete también comentó que su percepción se basa en su contacto con mujeres más jóvenes: «Lo veo por las adolescentes con las que no convivo. No las veo nada obsesionadas con estar hiperflacas«. Relató que cuando viaja con marcas y coincide con influencers jóvenes, nota una relación distinta con la comida. «Cuando voy de viaje con alguna marca y ahí vienen algunas influencers jovencitas, yo las veo comer como animales. La generación Z es más guay para eso, más que las millennials», concluyó.
Fuente: Infobae