Esta semana, los líderes de todo el planeta se congregan en la ONU en medio de una intensa presión generada por los conflictos armados en Irán, Gaza, Ucrania, Sudán, Congo y Myanmar. A esto se suman los desafíos que plantean el avance vertiginoso de la inteligencia artificial, el cambio climático y el alza de precios, elementos que complejizan aún más la agenda global.
La reunión anual de alto nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas arranca este martes con la asistencia prevista de aproximadamente 130 jefes de Estado y de Gobierno, además de numerosos ministros. El encuentro estará dominado por las crisis bélicas internacionales y por el debate sobre la capacidad de los gobiernos para contribuir a resolverlas.
Los conflictos en Gaza, la guerra entre Rusia y Ucrania y la situación en Irán ocuparán un lugar preponderante en las conversaciones, junto con las hostilidades en Sudán, Congo y Myanmar. Asimismo, los mandatarios analizarán los efectos del calentamiento global, las desigualdades tanto dentro de los países como entre naciones, y las consecuencias económicas derivadas de rutas marítimas bloqueadas y cadenas de suministro interrumpidas.
La inteligencia artificial se ha consolidado como una preocupación central a nivel internacional. El rápido desarrollo de esta tecnología ha intensificado el debate sobre sus beneficios, sus riesgos y la falta de controles globales.
La ONU ha agregado una reunión de alto nivel sobre IA a la agenda del Consejo de Seguridad, programada para el miércoles por la tarde. Ese mismo día, el organismo ya tenía prevista una sesión sobre Ucrania con la participación del presidente ucraniano, Volodimir Zelensky.

Poco antes de este encuentro global, los líderes de tres grandes compañías de inteligencia artificial alertaron sobre el peligro de que la tecnología escape al control humano y pidieron una pausa. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó esas advertencias como “un engaño” y abogó por continuar los avances para mantener a Estados Unidos por delante de China.
Trump será una de las figuras centrales de la Asamblea General y hablará este martes, luego del discurso inaugural del secretario general de la ONU, Antonio Guterres. El presidente francés, Emmanuel Macron, también intervendrá durante la jornada. Zelensky y el presidente iraní, Masud Pezeshkian, se dirigirán a la asamblea el miércoles.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tiene previsto hablar ante la Asamblea General el jueves. En tanto, el presidente palestino, Mahmoud Abbas, no viajará a Nueva York por segundo año consecutivo debido a la negativa de Estados Unidos a concederle una visa; no obstante, intervendrá por videoconferencia ese mismo día.
También se registran ausencias notables entre los principales líderes internacionales. El líder del régimen chino, Xi Jinping, se reunirá con Trump en Washington el miércoles, pero no asistirá a la Asamblea General y delegará su representación al vicepresidente. El presidente ruso, Vladimir Putin, tampoco participará, mientras que el primer ministro indio, Narendra Modi, canceló su asistencia.
El embajador de Francia ante la ONU, Jerome Bonnafont, subrayó la relevancia de que los líderes respalden a Naciones Unidas como espacio de diálogo en un contexto de creciente polarización.
“Creemos en el multilateralismo y creemos que la semana de alto nivel es la ocasión para que los países del mundo reafirmen que prefieren la cooperación y el diálogo a la confrontación”, afirmó.

Una ONU bajo presión
La organización enfrenta además una coyuntura financiera y política delicada. La ONU ha perdido protagonismo en asuntos vinculados a su misión central de promover la paz y la seguridad internacionales, así como en la búsqueda de soluciones a los principales conflictos de Medio Oriente y Ucrania. A esto se suman dificultades económicas derivadas de los atrasos de Estados Unidos en el pago de sus obligaciones.
Richard Gowan, director del programa de asuntos e instituciones globales del International Crisis Group, señaló que 2025 fue un año particularmente difícil para Naciones Unidas. Según explicó, un año antes existía la expectativa de que Trump anunciara la salida de Estados Unidos de la organización durante su discurso en la Asamblea General, algo que finalmente no ocurrió.
Durante los últimos 12 meses, la ONU enfrentó problemas financieros que obligaron a reducir operaciones de mantenimiento de la paz y asistencia humanitaria.
Recientemente, Estados Unidos pagó 725 millones de dólares correspondientes a sus obligaciones con el presupuesto ordinario de Naciones Unidas para este año. Este desembolso permitió que la administración Trump evitara perder su derecho a voto en la Asamblea General y constituyó una señal de que Washington continuará dentro de la organización.
Gowan afirmó que Naciones Unidas ya no está “en caída libre”, aunque consideró que permanece atrapada en una “crisis abierta o permanente”. En una descripción más gráfica, sostuvo:
“La ONU puede no estar en cuidados de emergencia como lo estaba el año pasado, pero parece estar atrapada en un centro de traumatología en el futuro previsible”.

El ex subsecretario general de Naciones Unidas Mark Malloch-Brown, miembro del consejo de la United Nations Foundation, indicó:
“Aunque el mundo todavía confía en la ONU, el público mundial está ansioso por un cambio”.
La organización también enfrenta un debate sobre su propia estructura. A sus 81 años, sus principales mecanismos de poder siguen ligados a las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial y no reflejan la distribución del poder entre los actores globales del siglo XXI.
Los 193 Estados miembros acordaron un amplio paquete de reformas que incluye la actualización de instituciones clave como el Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia poseen poder de veto. La implementación de esas reformas, sin embargo, aún enfrenta obstáculos.
La sucesión de Guterres también estará presente en las conversaciones diplomáticas. Su segundo mandato de cinco años finalizará el 31 de diciembre y todavía no ha surgido un sucesor definido.
Para Guterres, esta será la última Asamblea General con líderes mundiales durante su mandato. El secretario general anticipó su discurso la semana pasada al señalar que el poder está cambiando en “una era de profunda incertidumbre”.
“En un momento en que el mundo enfrenta tres amenazas existenciales, la cooperación internacional es más necesaria que nunca”, afirmó.

La agenda también incluirá temas como el aumento del nivel del mar, la financiación de la educación y la igualdad de género. Al margen de las sesiones oficiales, cientos de reuniones se llevarán a cabo en instalaciones de Naciones Unidas, hoteles, misiones diplomáticas y restaurantes.
Fuente: Infobae