La inteligencia artificial está transformando una de las profesiones más ligadas a números y documentos. En el campo de la contabilidad, su impacto va más allá de generar texto o responder preguntas: ahora puede leer comprobantes, detectar errores, agilizar conciliaciones y transformar datos en asientos contables en cuestión de segundos.
Este avance ocurre en paralelo a una digitalización más profunda del sistema tributario peruano. La Sunat ha anunciado que, desde junio de 2026, todos los contribuyentes obligados a llevar Registro de Ventas e Ingresos y Registro de Compras estarán dentro del Sistema Integrado de Registros Electrónicos (SIRE), que genera propuestas a partir de comprobantes electrónicos.
Ese contexto facilita la adopción de herramientas capaces de asumir procesos que antes requerían revisar documentos manualmente. Surge entonces una pregunta inevitable: si una máquina puede procesar gran parte del trabajo, ¿qué papel le queda al contador?

Tareas contables que ya puede automatizar la IA
Entre las funciones que actualmente pueden apoyarse en inteligencia artificial se encuentran la lectura de comprobantes, conversión de documentos en asientos contables, conciliaciones bancarias, detección de diferencias y análisis de grandes volúmenes de datos.
La transformación también ha llegado a la formación profesional. Un programa de capacitación de la Facultad de Ciencias Contables de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos incluye entre sus temas la conversión automática de comprobantes en asientos, conciliación bancaria inteligente, auditoría asistida por IA y procesamiento de archivos XML.
En la práctica, estas herramientas pueden reducir el tiempo dedicado a buscar inconsistencias manualmente o trasladar datos de un documento a otro. El sistema realiza una primera revisión, identifica operaciones que requieren atención y deja al profesional la validación y el análisis.
La Federación Internacional de Contadores (IFAC) también reconoce esta tendencia: el uso de IA permite redirigir parte del tiempo destinado a labores repetitivas hacia funciones de análisis, interpretación y apoyo a las decisiones empresariales.

El contador sigue siendo el responsable final
Que una herramienta pueda procesar miles de datos no significa que pueda asumir el criterio profesional detrás de ellos.
“Pensar que la contabilidad es solo digitar comprobantes o llenar registros a mano es un error grave. Si bien la IA y la tecnología eliminan las tareas repetitivas y operativas, no reemplazan la capacidad de análisis ni el criterio del profesional contable al representar hechos económicos complejos”, señaló Jesús Capcha, fundador de Contasis.
El trabajo también comprende la elaboración y validación de estados financieros, el cumplimiento tributario, la evaluación de riesgos y la asesoría a las empresas.
Ese límite coincide con las advertencias internacionales sobre el uso de tecnología en la profesión. El código ético aplicable a los contadores mantiene principios como objetividad, competencia profesional, confidencialidad y juicio profesional, independientemente de las herramientas utilizadas. IFAC advierte, además, sobre el llamado ‘sesgo de automatización’: aceptar una respuesta generada por un sistema sin cuestionarla únicamente porque proviene de una herramienta tecnológica.

Riesgos de delegar en la IA sin supervisión
Uno de los principales desafíos aparece cuando se carga información financiera sensible en aplicaciones abiertas de inteligencia artificial. Estados de cuenta, balances, facturas o datos tributarios pueden contener información confidencial de una empresa o de terceros.
También existe el riesgo de recibir respuestas incorrectas. Las herramientas de IA generativa pueden entregar contenidos aparentemente convincentes incluso cuando interpretan mal una norma, omiten una excepción o trabajan con datos incompletos.
“Una IA controlada asegura que la información financiera se trate con alta seguridad y la decisión final siempre le corresponde al contador público”, sostuvo Capcha.
La preocupación no es exclusivamente local. IFAC ha señalado que la adopción de estas tecnologías exige reforzar controles sobre calidad de datos, privacidad, gobernanza y supervisión humana, especialmente cuando sus resultados pueden influir en decisiones financieras o tributarias.

Hasta 70% menos tiempo en tareas operativas según Contasis
La tecnología ya permite agilizar procesos como la validación masiva de comprobantes, el cruce de archivos XML y PDF con información del SIRE de la Sunat, la organización documental y la vinculación de esos registros con sus respectivos asientos contables.
Contasis estima que este tipo de soluciones podría permitir a los profesionales recuperar entre 60% y 70% del tiempo destinado actualmente a labores operativas, como revisiones manuales y trabajo con hojas de cálculo. La cifra corresponde a una proyección de la compañía asociada al uso de sus propias herramientas y no a una medición general sobre el conjunto de contadores del país.
Dentro de esa tendencia, la empresa peruana incorporó recientemente Darwin IA a su plataforma contable, con funciones destinadas a agilizar parte de esos procesos dentro del entorno utilizado por el cliente.
“La tecnología puede encargarse de buena parte de las tareas operativas, pero el contador debe dedicar ese tiempo a interpretar la información, evaluar riesgos y acompañar las decisiones de las empresas”, sostuvo Capcha.
El especialista considera que este nuevo escenario también exigirá profesionales capaces de supervisar los resultados de las herramientas, detectar errores y validar sus conclusiones antes de utilizarlas. ‘La decisión y la responsabilidad siguen estando en manos del contador público’, remarcó.
Fuente: Infobae