La princesa Marta Luisa de Noruega, hija primogénita de los reyes Harald V y Sonia, ha sido una figura que desde siempre ha roto los esquemas de la realeza tradicional. Nacida el 22 de septiembre de 1971, inicialmente ocupó un lugar relevante en la línea sucesoria, pero el nacimiento de su hermano, el actual rey Haakon VIII, cambió las reglas del juego debido a la preferencia masculina vigente en ese momento.
Lejos de ajustarse al prototipo de una princesa, Marta Luisa estudió Literatura en Oxford, se formó como fisioterapeuta y emprendió proyectos vinculados a los cuentos, la cultura y la espiritualidad. Justamente este último ámbito fue el que generó las primeras controversias alrededor de su figura.
Pero fueron sus dos matrimonios los que la llevaron al centro del debate público. Primero con el escritor Ari Behn, con quien tuvo tres hijas y un matrimonio que terminó en divorcio. Después, con el chamán estadounidense Durek Verrett, una relación que desató críticas y la condujo a apartarse de sus obligaciones oficiales.
La unión poco convencional con Ari Behn
Marta Luisa conoció a Ari Behn a finales de los años noventa gracias a Marianne, la madre del escritor, quien había sido profesora de la princesa. La relación se hizo pública a principios de la década del 2000 y no tardó en evidenciarse que Behn era todo menos el típico miembro de una familia real.
Escritor, artista y de personalidad provocadora, Behn solía generar titulares con sus declaraciones y apariciones. Aun así, Marta Luisa lo defendió públicamente y la pareja anunció su compromiso a finales de 2001.

La boda se llevó a cabo el 24 de mayo de 2002 en la catedral de Nidaros, en Trondheim. Al evento asistieron miembros de varias casas reales europeas, incluido el entonces príncipe Felipe como representante de la monarquía española.
El rey Harald V decidió que su hija mantendría su título de princesa y no adoptaría el apellido de su esposo. Behn nunca integró oficialmente la Familia Real ni asumió funciones de representación institucional.
La pareja tuvo tres hijas: Maud Angélica (2003), Leah Isadora (2005) y Emma Tallulah (2008). Durante esos años, la familia llevó una vida alejada de los actos oficiales, aunque la personalidad de Behn seguía generando polémica.

Una relación abierta y un divorcio histórico
Uno de los aspectos que más sorprendió fue la declaración del propio Behn sobre su matrimonio: aseguró que tanto él como Marta Luisa mantenían una relación abierta y que ambos tenían libertad para relacionarse con otras personas.
Estas afirmaciones rompían con los cánones de la realeza y alimentaron el interés mediático. Además, se sumaron episodios como fotografías sexuales junto a otras mujeres consumiendo sustancias, vestirse de drag queen al lado de Carmen de Mairena en Barcelona o actuar como mendigo por las calles de Londres.

En 2016, después de varios años de matrimonio, la princesa y Ari Behn anunciaron su separación. El divorcio fue un hecho histórico para la monarquía noruega, pues se trató del primer divorcio de un miembro de la familia real en aproximadamente dos siglos.
Tres años después, la tragedia golpeó de nuevo. El 25 de diciembre de 2019 se conoció la muerte de Ari Behn, quien se quitó la vida a los 47 años. El escritor arrastraba problemas de depresión. Su fallecimiento afectó profundamente a sus hijas y a Marta Luisa, quien siempre mantuvo con él el vínculo familiar por las tres niñas.
Durek Verrett, amor y espiritualidad
Tras el divorcio, Marta Luisa encontró el amor nuevamente en Durek Verrett. Se conocieron en 2019 a través de una amiga en común y la relación avanzó con rapidez.
Verrett, estadounidense y autodenominado chamán, afirmaba desde joven poseer capacidades espirituales y ser una “especie híbrida de reptil y andrómeda”. Sus actividades profesionales y afirmaciones sobre medicina alternativa —como oponerse a los tratamientos convencionales contra el cáncer o ‘hablar con los espíritus’— provocaron críticas desde el inicio de su relación con la princesa.

A pesar de la presión mediática, la pareja siguió adelante. Marta Luisa defendió su derecho a elegir libremente y recordó una lección de su padre: ser fiel a uno mismo. El compromiso llegó en 2022. Para entonces, el debate en Noruega se había intensificado por el uso de los títulos reales de Marta Luisa en proyectos comerciales vinculados a Verrett.
La controversia llevó a la princesa a tomar una decisión trascendental en noviembre de 2022: anunció que abandonaba sus funciones oficiales para concentrarse en sus actividades empresariales y su vida privada. Desde entonces dejó de representar a la Corona, aunque conservó su título de princesa.

Fuente: Infobae