En sus recién publicadas memorias tituladas Never Say Die, Ke Huy Quan rememora la sorprendente experiencia de recibir, cuando apenas tenía 12 años, un cheque de casi 100.000 dólares en concepto de regalías por su participación en Indiana Jones y el Templo de la Perdición, la cinta dirigida por Steven Spielberg en 1984.
El intérprete, que debutó en la gran pantalla como Short Round, confiesa que en aquel entonces ignoraba que, además del pago acordado, existían ganancias adicionales derivadas del éxito comercial del filme. La revelación llegó de forma inesperada en su hogar.
“Una tarde entré a la cocina y encontré a mis padres de pie junto a la mesa —escribió el actor en el libro—. Mamá sostenía un sobre con mi nombre impreso. Papá tenía los papeles que habían estado dentro”.
El ganador del Óscar por Todo, en todas partes, al mismo tiempo añadió: “Ambos sonreían, esa sonrisa que surge de la sorpresa y la incredulidad mezcladas. Me entregaron todo. Era un cheque de Lucasfilm. Era por casi 100.000 dólares, una cantidad que no tenía ningún sentido para mí”.
Quan explica en sus escritos que no lograba comprender “cómo podía aparecer de repente más dinero”, luego de haber recibido ya su salario por el rodaje de la secuela de En busca del arca perdida (1981). Al entender el mecanismo de las regalías, calificó aquella cláusula como “un gesto silencioso de Steven y George [Lucas]”.

“En esa época, casi ningún actor recibía una parte de las ganancias de una película. Incluso hoy, solo las grandes estrellas lo consiguen”, detalló en Never Say Die. Y prosiguió: “Que a un chico como yo, en su primera película, lo incluyeran en algo así era inaudito. Y Templo de la Perdición no era una película pequeña que nadie esperaba ver. Era la secuela de un éxito enorme, una película que todos sabían que generaría mucho dinero. Eso hizo que el gesto fuera aún más generoso”.
El también recordado por Los Goonies asegura que ese ingreso extraordinario “cambió la vida de mi familia”. Años más tarde, durante la ceremonia de los Globos de Oro de 2023, tras llevarse el premio a mejor actor de reparto por Todo, en todas partes, al mismo tiempo, dedicó unas palabras de agradecimiento público a Spielberg.
“A medida que crecía, empecé a preguntarme si eso era todo, si solo había sido suerte —confesó aquella noche—. Durante muchos años tuve miedo de no tener nada más que ofrecer. Sin importar lo que hiciera, nunca superaría lo que logré de niño”.

El curioso rol de Ke Huy Quan para animar a Harrison Ford
Las memorias del actor también develan un aspecto que él mismo desconocía durante la filmación en 1984: Steven Spielberg recurría a él cada vez que Harrison Ford atravesaba un mal momento en el set.
“Descubrí que cada vez que él estaba de mal humor, Steven le decía a alguien: ‘Manden a Ke’”, escribió Quan. “Yo no tenía idea de que eso ocurría. Solo sabía que cada vez que me acercaba, Harrison se suavizaba un poco o me decía: ‘Hola, chico’, con esa calidez que tenía”.
Para el entonces niño, Ford —quien tenía 40 años durante el rodaje— parecía “inquebrantable” frente a las exigencias de una producción masiva. “No pensé en ello como animarlo —admite Quan—. Simplemente me gustaba estar cerca de él, y él me hacía sentir que también le gustaba tenerme cerca”.
Con la madurez, el intérprete reconoció que las largas jornadas de filmación podían desgastar incluso a una estrella del calibre de Ford, algo que en su momento no dimensionó. Pese a la diferencia de edad y trayectoria, describe su vínculo como algo natural, similar a “seguir a un hermano mayor”.
Fuera de cámara, Ford le enseñó a nadar en la piscina del hotel donde se alojaba el equipo, después de enterarse de que el pequeño Quan le temía al agua. “Harrison no me presionó ni me apuró. Solo siguió hablándome, dejándome intentar un poco más cada vez”, rememora.

El actor también evoca una escena de acrobacias en la que el miedo lo hizo llorar. “Ahí estaba Harrison, agachado a mi altura, consolándome y sin decirme que dejara de llorar, que me endureciera. Está bien tener miedo. Eso es parte de la vida”, relata Quan.
El intérprete vincula ese gesto con la ausencia de su padre, quien sufrió un derrame cerebral debilitante que limitó su presencia en momentos clave. “Cuando lo necesitaba, él no estaba del todo presente. Entonces, ¿a quién recurrí? Recurrí a Spielberg, recurrí a Ford”, afirma.
El lazo entre ambos actores se mantiene vigente. Quan confirmó que la relación con Ford “ha sido genial” tras un reencuentro reciente entre ambos, que se difundió en redes sociales.
Fuente: Infobae