Argentina escribió una página inédita en los Juegos Suramericanos al llevarse la medalla de oro en la categoría masculina de Valorant. El combinado nacional superó 2-1 a Chile en la gran final, en una edición que por primera vez incluyó a los deportes electrónicos en el medallero oficial.
Los jugadores Federico Riveiro Neto y Jerónimo Quirno Costa, junto con Luciano Pensa, Facundo Adrián Chávez, Enzo Brito y Gabriel Villanueva, compartieron los pormenores de una definición que se decidió en el tercer mapa. La serie se jugó al mejor de tres escenarios. Antes del inicio, los equipos descartan escenarios hasta elegir los dos que se disputarán y qué lado ocupará cada uno. “Yo elegí un mapa, vos elegiste un mapa, pero yo elegí el lado de tu mapa y vos elegiste el lado de mi mapa”, explicó Riveiro Neto. En caso de empate, el tercer escenario actúa como decider, el mapa que ninguno seleccionó y que corona al campeón.
El primer oro de Valorant en el medallero
El triunfo adquirió una relevancia especial para los protagonistas, ya que fue la primera ocasión en que los esports entregaban medallas dentro del marco de los Juegos Suramericanos. Quirno Costa recordó que antes hubo competencias similares como disciplinas invitadas, pero sin incidencia en el medallero.
“Es la primera vez en la historia que reciben medallas y suman al medallero”
, destacó.
La incorporación de los videojuegos competitivos también generó preguntas sobre su futuro en otros eventos internacionales. Para Quirno Costa, aún no está claro qué lugar ocuparán los esports en próximas ediciones ni qué títulos serán considerados: “Todavía no se sabe si va a haber esports directamente y después, si se aceptan los esports, hay que ver qué juegos entran también en esa categoría”.
Valorant enfrenta a dos equipos de cinco jugadores, divididos entre atacantes y defensores. El juego comparte rasgos con otros títulos tácticos, pero con una estética distintiva. Riveiro Neto lo comparó con Counter-Strike y señaló que se trata de una propuesta “más animada y más family friendly”.

La rutina detrás del oro
Detrás del éxito existe una preparación profesional que va mucho más allá de jugar esporádicamente. Quirno Costa contó que se dedica exclusivamente a los esports desde hace cinco años. Su trayectoria empezó con partidas informales entre amigos y continuó hasta ser reclutado por equipos argentinos. “Me llamó un equipo y fui subiendo como de escalones”, relató. En el ámbito competitivo, las organizaciones se dividen en distintos niveles o tiers. Durante el último año formó parte de la academia de KRÜ, donde entrenaba cerca de siete horas diarias junto al equipo.
Parte del trabajo ocurre fuera del servidor. Riveiro Neto explicó que las jornadas comprenden análisis táctico, estudio de rivales y planificación de las partidas. “Tenemos la parte teórica y táctica donde hablamos de cómo vamos a jugar, qué estrategia vamos a hacer, qué cosas hay que mejorar”, detalló.
A esto se suman las prácticas individuales, la preparación física y el acompañamiento psicológico. Entre todas estas actividades, una jornada puede extenderse hasta 10 u 11 horas. Quirno Costa aclaró que también existen descansos entre las partidas y que los jugadores trabajan para mantener el rendimiento durante toda la competencia.

Dentro del juego, Quirno Costa cumple el rol de IGL, una función que lo convierte en el principal responsable de las decisiones tácticas en cada ronda. “Soy básicamente el que dice qué hacer en cada ronda”, explicó. Para desempeñar ese cargo, el análisis previo de los adversarios resulta clave: “Me ayuda a mí tener esa información para poder tomar mejores decisiones después adentro del servidor”.
La carrera profesional y el reto de sostenerla
Los jugadores también reflexionaron sobre una de las particularidades de los esports: la enorme cantidad de personas que aspiran al profesionalismo frente al reducido número que realmente lo alcanza. Riveiro Neto comparó ese camino con el fútbol y sostuvo que llegar a la élite convierte a quienes lo logran en “privilegiados”. En ese contexto, dejó un consejo para los jóvenes que desean convertir su pasión por los videojuegos en una profesión: “Que se dediquen, pero que nunca pierdan el plan B”.
El jugador también proyecta su futuro más allá de la competencia. Su intención es continuar dentro de la industria como entrenador o en un rol directivo. “Me gustaría seguir como coach o directamente como director de algún equipo”, afirmó.

Quirno Costa, por su parte, recordó que antes de Valorant jugaba Counter-Strike y que la aparición del nuevo título, en 2020, cambió su trayectoria. En plena pandemia, armó un grupo con amigos para probarlo. “Agarré un grupo de amigos y dijimos: ‘Vamos a jugarlo mucho’”, recordó. Lo que empezó como una actividad compartida terminó convirtiéndose en una carrera profesional y, ahora, en una medalla dorada para Argentina. El triunfo ante Chile representa además un nuevo capítulo para los esports, que buscan consolidar su presencia dentro de las grandes competencias deportivas internacionales.
Fuente: Infobae