Sin gravedad ni ducha: el ingenioso baño espacial de Jessica Meir

La astronauta y bióloga marina Jessica Meir, perteneciente a la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), ha compartido desde la Estación Espacial Internacional (ISS) cómo logra mantener una rutina cotidiana en condiciones de microgravedad: el cuidado de su cabello rizado.

Meir forma parte de la tripulación de la Expedición 75 y permanece en el laboratorio orbital desde febrero de 2026, cuando despegó como comandante de la misión SpaceX Crew-12. Antes de integrar el cuerpo de astronautas, investigó la fisiología de animales en entornos extremos; en 2019 realizó su primer viaje al espacio y participó en la primera caminata espacial compuesta exclusivamente por mujeres.

En un video divulgado en su cuenta de Instagram, detalla que lavarse y peinarse exige métodos distintos fuera de la Tierra. Sin gravedad, el agua no cae ni escurre: se convierte en gotas que pueden navegar por la cabina, adherirse a superficies o dañar equipos. Por esta razón, la tripulación emplea pequeñas cantidades de agua, toallitas y shampoo sin enjuague. La ausencia de gravedad también altera el comportamiento del cabello, que se mantiene alejado del rostro y gana más volumen, aunque puede engancharse en piezas y otros objetos dentro de la estación.

Rutina capilar en el espacio sin gravedad

En la Estación Espacial Internacional (ISS), lavarse el pelo implica controlar cada gota de agua para que no flote por la cabina. Jessica Meir enseñó su rutina en un video de Instagram, donde explicó cómo adapta el cuidado de sus rulos a un entorno sin gravedad.

“Primero que nada, agarramos una de nuestras bolsas para bebidas. Es una normal que llené con agua caliente”, relató mientras mostraba el paquete plateado al iniciar el procedimiento. En lugar de usar una ducha convencional, aplica el líquido sobre el cuero cabelludo junto con shampoo sin enjuague. Este método evita que las gotas queden suspendidas y se desplacen hacia los equipos de la estación.

El cabello también presenta dificultades propias en microgravedad. La astronauta indicó: “Cuando flotamos alrededor (de la nave), el pelo, particularmente el rizado, tiende a quedar atrapado y, obviamente, eso no es tan cómodo”. Dentro de la ISS, el velcro sirve para fijar objetos y herramientas, pero puede convertirse en un obstáculo para quienes llevan el pelo suelto.

Aun así, Meir señaló que la falta de gravedad tiene una ventaja para quienes tienen rulos. “No tengo un cepillo ni nada parecido porque las mujeres con rulos no nos peinamos y el pelo se mantiene en su lugar”, dijo. Incluso, cuando realiza actividad física como correr o hacer ejercicio, agradece que los pelos no le vayan a la cara ni le incomoden.

“Es interesante, incluso las personas que tienen pelo ondulado o lacio tienen mucho más rulos en el espacio”, explicó. La razón, según señaló, es que “la gravedad no te tira el cabello hacia abajo”. En ese entorno, añadió, “las mujeres son más libres de ser lo que quieran ser acá arriba”.

Tras distribuir el producto y humedecer el cabello, el secado depende de una prenda de tela. “Solamente uso una remera para secarme el pelo, tratar de absorber la mayor cantidad de agua que pueda”, afirmó. No hay toallas húmedas que puedan escurrirse ni duchas con desagüe: el agua sobrante debe quedar absorbida para impedir que se disperse por el módulo.

La astronauta también reduce la cantidad de acondicionador. “Imagínense que intento no utilizar mucho producto acá porque tiende a acumularse. Pero sí uso un poco de acondicionador”, contó. Esta rutina reemplaza el baño tradicional durante su estadía en la estación, aunque Meir no oculta qué espera al regresar: “Una de las cosas que estoy esperando para cuando vuelva a la Tierra es poder pegarme una buena ducha otra vez”.

Higiene cotidiana en el laboratorio orbital

La higiene en la Estación Espacial Internacional requiere procedimientos distintos a los de la Tierra. Según explica la NASA, en condiciones de microgravedad el agua y la espuma se adhieren a la piel o quedan suspendidas, por lo que no existe una ducha con chorro y desagüe. Las gotas libres pueden desplazarse por la cabina y afectar instrumentos electrónicos.

La estación no tiene duchas convencionales. Las toallitas húmedas y los productos que no requieren enjuague reemplazan el baño habitual. La situación, según la BBC, contrasta con la experiencia de Skylab, una estación espacial estadounidense de la década de 1970, que tuvo una ducha dentro de un compartimento plegable. El sistema consumía cerca de tres litros de agua y el procedimiento podía demorar unas dos horas debido a la limpieza posterior de cada gota.

La salud bucal también requiere adaptaciones. Los tripulantes humedecen el cepillo con agua de bolsas de bebida. Después pueden tragar la pasta dental o escupirla en una toalla. Algunas variantes son comestibles, lo que reduce los residuos y evita la necesidad de lavar más textiles.

La ropa no se lava a bordo. La BBC indica que los astronautas reciben prendas de secado rápido y diseñadas para resistir varios días de uso. La ropa interior, las medias y la indumentaria deportiva se reemplazan con mayor frecuencia, mientras que pantalones y remeras pueden utilizarse durante semanas. Las prendas descartadas se almacenan en bolsas y suelen viajar en naves de carga que se desintegran durante el reingreso a la atmósfera.

La NASA señala que el agua de la estación se recicla de forma continua. Un procesador recupera la humedad y la condensación del aire para convertirlas en agua destinada al consumo y a la higiene. Los platos y cubiertos, por su parte, suelen ser descartables o se limpian con toallitas húmedas, una solución que limita el uso de agua dentro del laboratorio orbital.

Fuente: Infobae

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