El fiordo de Ilulissat: santuario ártico de ballenas boreales y jorobadas

A lo largo de la costa oeste de Groenlandia, aproximadamente 250 kilómetros al norte del círculo polar ártico, se desarrolla un espectáculo natural de enormes proporciones. En esta zona geográfica, el fiordo helado de Ilulissat actúa como la salida al mar del glaciar Sermeq Kujalleq, una poderosa corriente de hielo que se mueve con rapidez y libera cada año más de 35 kilómetros cúbicos de icebergs. Esta imponente dinámica helada, responsable de más del 10% de todo el hielo flotante del casquete polar groenlandés, no solo talla un paisaje majestuoso, sino que también crea las condiciones oceánicas perfectas para mantener un ecosistema marino floreciente.

La interacción continua entre el manto de hielo continental y las corrientes marinas genera turbulencia en las capas superficiales, lo que provoca un afloramiento masivo de nutrientes. Esto estimula la producción de fitoplancton y crustáceos, que a su vez atrae a diversas especies hacia la boca del fiordo y las aguas de la bahía de Disko. Según la propuesta de inclusión del fiordo helado de Ilulissat en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, “las ballenas de aleta y los rorcuales aliblancos se ven a menudo durante el verano a lo largo del borde exterior del umbral en la boca del fiordo”.

Ballena jorobada en la bahía de Disko en Groenlandia (Wikimedia Commons)

Los viajeros que lleguen hasta este punto de Groenlandia deben entender que la zona también implica una compleja dinámica migratoria. Un informe del ICES Journal of Marine Science señala que la bahía es “actualmente el único lugar del mundo donde las ballenas boreales y las ballenas jorobadas se solapan de manera predecible en su distribución”. En otras palabras, es un escenario donde mamíferos marinos árticos y subárticos se encuentran.

¿Cómo ocurre esta mezcla?

Las ballenas boreales (Balaena mysticetus) llegan durante el invierno para alimentarse de copépodos entre la masa de hielo y comienzan su migración hacia el norte a finales de mayo. Tras su partida, en junio aparecen los rorcuales jorobados (Megaptera novaeangliae), atraídos por densos cardúmenes de peces como el capelán. La investigación indica que ambas especies se distribuyen verticalmente: la boreal se sumerge hasta 233 metros de profundidad, mientras que la jorobada busca alimento en zonas costeras someras, a unos 82 metros.

Un iceberg en la Bahía del Disko en Groenlandia (Wikimedia Commons)

Entre los cetáceos que visitan la zona sobresale la ballena boreal, un verdadero ícono del Ártico. Según la Comisión de Mamíferos Marinos del Atlántico Norte, esta criatura “puede alcanzar una edad impresionante de más de 200 años”, lo que la convierte en el mamífero más longevo del planeta. Su anatomía está perfectamente adaptada a las gélidas aguas polares, con inmensas barbas que le permiten filtrar miles de toneladas de agua en cada inmersión.

Turismo que respeta la paz de los mamíferos

El encuentro entre glaciares y megafauna marina ha impulsado el desarrollo socioeconómico regional, en un país que recibe entre 130.000 y 150.000 visitantes anuales. Gracias a este fenómeno natural, la ciudad de Ilulissat se ha consolidado como la capital turística de Groenlandia, promoviendo excursiones sostenibles para el avistamiento de cetáceos.

Ballena jorobada en la bahía de Disko en Groenlandia (Wikimedia Commons)

Entre las actividades más destacadas se encuentran los safaris de avistamiento de ballenas (whale safaris), las excursiones en barco y las escalas de cruceros, combinadas con rutas de senderismo y paseos en trineos de perros. No obstante, desde la gestión local de Kommuneplania Avannaata se enfatiza la importancia de fomentar un turismo responsable que valore el patrimonio inuit y proteja este tesoro de biodiversidad del planeta.

Así, aunque este impulso turístico es clave para la economía de la ciudad, las actividades diseñadas por las instituciones públicas promueven un modelo orientado a minimizar el estrés acústico sobre los cetáceos, garantizando la conservación biológica y la convivencia armónica con las actividades locales.

Fuente: Infobae

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