Malkovich y Rockwell: el arte de interpretar idiotas de la CIA

Dos pesos pesados de la actuación, John Malkovich (72 años) y Sam Rockwell (57), se han unido para dar vida a un par de agentes de la CIA hastiados y moralmente ambiguos en Wild Horse Nine, la más reciente apuesta del escritor y director Martin McDonagh (Los espíritus de la isla). La cinta, un drama de humor oscuro, se sitúa justo antes del golpe de Estado de 1973 en Chile. La historia sigue a la peculiar dupla mientras viaja desde Santiago hasta la remota isla de Pascua en una misión que resulta crucial: Chris (Malkovich) se está muriendo y podría estar implicado en un asesinato presidencial; Lee (Rockwell) debe controlar a su irritable e indiscreto compañero.

Ambos actores, con una larga trayectoria de personajes memorables y siniestros, se sientan para una entrevista en Telluride, Colorado, apenas un día después de llegar del Festival de Cine de Venecia, donde la película recibió una ovación de pie de 14 minutos y críticas muy positivas.

“Los dos son una especie de arquetipo del idiota estadounidense”, explicó Malkovich. “En lugar de hablar sobre la eficacia moral o las repercusiones de matar gente, hablan sobre la etiqueta de matar gente cuando están comiendo. Pero nunca se les ocurre discutir, realmente, ¿deberíamos estar matando gente? Ambos son bastante infantiles y ambos, a su manera, tienen el peso del mundo sobre sus hombros”.

La actriz chilena Mariana di Girolamo, quien interpreta a Mónica, una universitaria que se hace amiga de los protagonistas, destacó que el respeto mutuo entre los actores facilitó el rodaje: “Se llevan muy bien y se admiran mucho”.

Una amistad que traspasa la pantalla

La relación entre Malkovich y Rockwell viene de lejos. Se conocieron en el 2000 a través de Terry Kinney y trabajaron juntos en Guía del viajero intergaláctico (2005). Sobre su primera impresión, Rockwell bromeó: “Un verdadero [improperio]”. Pero Malkovich fue más allá: “La pasamos muy bien. Sam es un actor que no es para nada pretencioso… tiene una gran ética de trabajo, se lo toma muy en serio, y al mismo tiempo le encanta divertirse haciéndolo”. Además, destacó que Rockwell es un estudiante muy dedicado de la actuación: “Ve películas constantemente. Constantemente hace referencia a actuaciones, puede hablar de por qué son cautivadoras, de por qué son únicas”.

Rockwell, por su parte, ve a Malkovich como un héroe: “Es peligroso, emotivo, vulnerable. Tiene muchísimas cualidades. Lo que lo hace realmente especial es que tiene el yin y el yang de la feminidad y la masculinidad… tiene esta masculinidad casi de primate y al mismo tiempo esta especie de vulnerabilidad o feminidad de una bailarina. Tiene estilo y gracia, y luego también podría arrancarte la cabeza físicamente”.

El trasfondo político y emocional

Malkovich explicó que la película se enmarca en dos grandes traumas nacionales: el asesinato de John F. Kennedy y el golpe de Estado contra el presidente chileno Salvador Allende. Citó al escritor Don DeLillo, quien llamó al asesinato de Kennedy “los siete segundos que le rompieron la espalda al siglo estadounidense”. Y agregó: “Como dice el personaje de Tom Waits: ‘El país se fue a la [improperio] después de eso’. Y Chris dijo: ‘El país ya estaba en la [improperio]. Solo que no lo sabías’”.

Rockwell recordó la película La línea de fuego (1993), donde Malkovich interpreta a un hombre que intenta asesinar al presidente; Malkovich señaló que ese filme resume cómo “el país ya estaba en la [improperio]” y que “hizo añicos muchas ilusiones”. Sobre la conexión con Wild Horse Nine, Malkovich afirmó: “Wild Horse Nine es considerablemente más profunda… Estos personajes son las garras. Son personalmente responsables de matar a todo tipo de gente bastante importante”.

La dinámica padre-hijo y la influencia de McDonagh

McDonagh originalmente concibió a los personajes como padre e hijo, pero luego los convirtió en colegas, aunque la dinámica persiste. Malkovich comentó: “Cuando eres el mayor por muchos años, es algo natural. Has vivido varias vidas. Esto retrata a dos personas que se tienen un amor profundo. Disfrutan de su compañía. En la película, se vuelven locos el uno al otro; nosotros no”.

Ambos actores son fanáticos de En Brujas (2008), otra cinta oscura de McDonagh. Rockwell comparó: “Colin es el que dice la verdad. John en esta película es el que dice la verdad. Martin siempre tiene a alguien que dice la verdad en sus obras… Lo que pasa con una gran actuación como la de John es que hierve a fuego lento todo el tiempo. Así que solo ves la punta del iceberg”.

Rockwell, que ha trabajado con McDonagh en tres películas y una obra de teatro, explicó por qué vuelve: “Le gustan los actores. Ayuda cuando los directores tienen habilidades sociales… siempre consigue a los mejores. Cuando tienes a alguien como Frances McDormand o John Malkovich, realmente quieres dar un paso al frente y estar a la altura”. Además, destacó que “John tiene el don de la furia”, mientras que él necesita preparación previa.

El acceso a las emociones

Sobre cómo accede a la furia y otras emociones, Malkovich compartió su teoría: “Si has tenido una vida, está ahí. Solo quítate del camino”. Recordó una escena con Julia Roberts en El secreto de Mary Reilly: “Sus [emociones] están ahí. No es un problema para ella. Para algunas personas, es un problema… Las personas que tienen fácil acceso a ellas simplemente se quitan de su camino. Yo no me interpongo en mi camino. Llega y no lo cuestiono… Todos tuvimos infancia. Todos tuvimos nuestras penas y tristezas y problemas… En el buen material, eso está hirviendo justo debajo”. Rockwell asintió: “Eso es cierto. Y eso me tomó años aprenderlo”.

Rumores de premios

Cuando se les preguntó sobre los rumores de posibles nominaciones al Oscar por sus actuaciones, Rockwell fue cauto: “Sí, bueno, siempre es halagador escuchar cosas así. Pero al final del día, son solo rumores”. Malkovich, con una sonrisa, simplemente dijo: “Trabajando, trabajando”.

Fuente: Infobae

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