Samuel L. Jackson revela que su filme preferido fue un rotundo fracaso en taquilla

Con más de un centenar de títulos en su carrera y una presencia arrolladora en sagas como Marvel y las cintas de Quentin Tarantino, Samuel L. Jackson dejó boquiabiertos a sus seguidores al confesar que su película predilecta no es ninguna de las más taquilleras. Se trata de El largo beso del adiós, un thriller de acción estrenado en 1996 que pasó sin pena ni gloria por las salas comerciales y que la mayoría del público ha olvidado.

El filme que Jackson lleva en el corazón

En un video difundido por la revista GQ, el intérprete afirmó sin titubeos que El largo beso del adiós

“es mi favorita”

cuando le pidieron escoger una de sus películas para volver a ver. La declaración fue más allá: Jackson también colocó a Mitch Henessey, el detective privado que encarna en la cinta, como el personaje más entrañable de toda su trayectoria.

Resulta una elección llamativa si se compara con su impresionante repertorio, que incluye al agente Nick Fury del Universo Cinematográfico de Marvel, al Jedi Mace Windu en Star Wars y a varios de los roles más icónicos del cine de los años noventa y dos mil.

El vínculo que Jackson describe con Henessey trasciende lo laboral: habla de un afecto genuino hacia un personaje que combinó comedia, acción y una profundidad emocional poco común en un género que entonces dominaban las producciones más convencionales de Hollywood.

Un guion récord que no logró salvar la taquilla

El largo beso del adiós fue dirigida por Renny Harlin y contó con un libreto de Shane Black que New Line Cinema pagó en USD 4 millones, una cifra récord para la época —solo superada después por otro guion de ciencia ficción que alcanzó los USD 5 millones—.

La producción se realizó con un presupuesto de USD 65 millones, una apuesta considerable para entonces, y logró recaudar alrededor de USD 95 millones en todo el mundo. Sin embargo, ese margen no bastó para que el estudio recuperara los costos de distribución y promoción, por lo que la cinta fue catalogada como un fracaso comercial.

La historia sigue a una maestra que padece amnesia y contrata a Henessey para reconstruir su pasado. Lo que descubre es que su verdadero nombre es Charly y que fue agente encubierta de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). La dinámica entre los dos protagonistas —la amnésica que recupera poco a poco su identidad letal y el detective que la acompaña— es, según el propio Jackson, el alma del filme y la razón principal de su apego.

Del fracaso en salas al estatus de culto

En un video de GQ, Samuel L. Jackson afirmó que Mitch Henessey es el personaje que más quiere de toda su trayectoria (IMAGN IMAGES via Reuters/Jerome Miron)

Con el paso de los años, El largo beso del adiós forjó una reputación que no tuvo en su estreno. La distribución en formatos domésticos y, posteriormente, en plataformas de streaming, le permitió llegar a nuevas generaciones de espectadores, que la convirtieron en un título de culto dentro del género de acción.

La secuela que se analizó y nunca concretó

El interés que despertó la película fue más allá de la nostalgia. En un momento dado, se evaluó seriamente la posibilidad de producir una segunda parte, iniciativa en la que Harlin manifestó su disposición a volver a dirigir.

A pesar del entusiasmo inicial, el proyecto no logró materializarse. Geena Davis, quien compartió protagónico con Jackson en la cinta, declaró este año que tiene la intención y el deseo de retomar el papel de Charly, una afirmación que mantiene viva la posibilidad de una futura continuación.

Fuente: Infobae

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