Celeste Cid publicó en sus redes sociales un álbum de catorce fotografías que registra su viaje a Nueva York junto a Santiago Korovsky, su actual pareja. La serie viene acompañada de un epígrafe detallado donde la actriz describe cada momento, comenzando con una imagen donde ambos aparecen recostados sobre el césped. La primera frase marca el tono de toda la galería: “Mi aventura favorita”.
El itinerario combina arquitectura urbana, transporte público y moda callejera, con especial énfasis en el Upper West Side. En una de las instantáneas, Cid aparece sentada sobre una baranda de piedra frente a hileras de viviendas estilo brownstone, vestida con un mono verde militar y botas de cuero. Más tarde, ya en la plataforma del metro de la calle 86, posa con una cartera de estampado de serpiente al hombro, teniendo como fondo la infraestructura del sistema subterráneo neoyorquino.
La actriz también incluyó una toma de los rascacielos de Manhattan desde abajo, con un cielo celeste intenso de fondo, y precisó un dato curioso: “El edificio más alto de NY tiene 104 pisos”.



Una experiencia escénica envolvente
Uno de los momentos centrales del viaje fue la asistencia a una función de El Fantasma de la Ópera en formato de teatro inmersivo. Cid escribió: “Algo que se parece a Sleep No More pero es El fantasma de la Ópera y te pega una canción que vas a estar cantando por días”. La experiencia implicó desplazamientos dentro del espacio escénico y una participación activa del público, que recorre distintas salas en lugar de permanecer en butacas fijas.
La pareja acudió enmascarada —posaron con antifaces de encaje negro frente a un candelabro con velas encendidas— y el álbum incluye una imagen de un programa de mano con la palabra “Masquerade” impresa, donde se distingue el listado del elenco. “Estuvimos enmascarados y lo vimos todo”, escribió la actriz. La referencia a Sleep No More, montaje del colectivo británico Punchdrunk que lleva más de una década en Nueva York, da cuenta del tipo de experiencias escénicas que la pareja buscó durante el viaje.
El álbum también registró una tienda de discos compactos usados con estanterías amarillas iluminadas, donde se distinguen portadas de Nina Simone y una recopilación titulada Night Train to Mona’s. Esta parada, intercalada entre las postales urbanas y las salidas nocturnas, refleja el perfil del recorrido: una combinación de cultura popular, música y arte que alejó el viaje del turismo convencional.



Detalles técnicos y toques personales
En otro espacio, Cid describió una instalación con una figura de cera vinculada a la película El exorcista, y en un tercer ambiente documentó un fenómeno de percepción visual: “Una luz parpadea 13 veces por segundo sobre esculturas que giran. Entre cada destello hay oscuridad: nuestro cerebro convierte esas imágenes sueltas en movimiento”. La descripción, detallada y técnica, demuestra el nivel de atención con que la actriz registró cada parada.
El álbum cerró con una visita a un ambiente decorado con objetos de los años ochenta: una sala con muñecos, juguetes, afiches y una televisión antigua encendida con dibujos animados de época. Allí, la pareja posó sentada a una mesa con mantel amarillo, rodeada de estantes cargados de figuras y cajas vintage. En ese punto del epígrafe, Cid hizo referencia a un formato de sesiones musicales íntimas al mencionar “Nuestro propio Tiny Desk”. Entre los momentos personales que eligió compartir figura la mención a una foto que le envió a su hijo André Horvilleur, y una definición sobre Korovsky que cerró el relato antes de las últimas dos imágenes: “el primer novio que les presenté a mis padres”.
Fuente: Infobae