La actriz y cantante Dove Cameron —cuyo nombre real es Chloe Celeste Hosterman— es la protagonista de la portada de la edición internacional de octubre de 2026 de la revista Vogue, junto a su prometido, el músico Damiano David.
En la conversación con la publicación, la artista compartió información inédita sobre la producción de su tan esperado álbum debut. Explicó que decidió dejar de componer pensando en complacer al público y reflexionó sobre su vida personal, cuidando mantener la privacidad de su relación amorosa lejos del exceso de exposición mediática.
El punto de inflexión en la carrera de Cameron no fue un contrato discográfico ni un galardón: fue una pregunta que se planteó a sí misma. “Hubo un momento en que me asusté mucho por lo que decían los demás”, confesó a Vogue. “Empecé a pensar menos en ‘¿qué quiero decir?’ y más en ‘¿le gustará a la gente?’”
La solución llegó cuando reemplazó ese interrogante por otro: “¿Qué escribiría si nadie fuera a escuchar esta canción nunca?”. El resultado es su nuevo álbum, que lanzará este otoño y que califica como “la música más personal que hice”, un trabajo “instintivo y emocionalmente sincero”.
El proceso creativo fue, en buena medida, una reconexión con sus influencias. La colección de canciones —que la propia artista compara con páginas de un diario— se nutre de la música que escuchó en su infancia. Su sencillo “When in Rome”, publicado el 9 de septiembre, sirvió como anticipo del álbum.
De Liv y Maddie a la música propia

La trayectoria de Cameron arrancó en la televisión y en los grandes estudios de animación. Se hizo conocida gracias a la serie Liv y Maddie y a la franquicia Descendientes de Disney, antes de iniciar un camino musical que la fue alejando de ese molde.
El sencillo “Boyfriend” superó los 1.000 millones de reproducciones en plataformas de streaming y obtuvo certificación de platino. Con más de 64 millones de seguidores en diversas plataformas, también lanzó en 2022 “Breakfast”, su primera canción abiertamente política, como respuesta a la anulación del fallo Roe v. Wade en Estados Unidos.
Nuevos proyectos y una historia familiar marcada por diferentes mundos
El cine también forma parte de esta etapa. Cameron acaba de terminar el rodaje de Hot Year, una película independiente dirigida por Roxy Sorkin, a la que decidió sumarse, según dijo, “porque no podía dejar de pensar en el guion”. Durante ese mismo período, fue seleccionada como imagen de una nueva fragancia femenina bajo la dirección creativa de Glenn Martens.
La historia de Cameron tiene raíces en una infancia marcada por distintas culturas: pasó largas temporadas en India debido al trabajo de sus padres. Su madre es escritora y poeta, mientras que su padre, Philip Hosterman —ya fallecido—, fue diseñador de joyas y pianista de formación clásica.
Un cine de barrio como refugio

Esa movilidad temprana la marcó profundamente. “Siempre me sentí cómoda sumergiéndome en una cultura diferente. Lo considero uno de los privilegios más emocionantes e interesantes que podría tener: entrar en mundos que no me son familiares y sentirme bienvenida”, declaró a Vogue.
Y agregó, con una lógica que también aplica a su carrera: “Si algo me asusta, suele ser la primera señal de que probablemente debería hacerlo”.
Lejos del perfil que podría esperarse de alguien con su nivel de exposición, el espacio donde Cameron encuentra alivio es un cine de barrio en Burbank, cerca del colegio secundario al que asistió cuando se mudó a Los Ángeles a los 14 años. “Cada vez que me siento abrumada, quiero desaparecer ahí adentro. Agarro una cantidad absurda de pochoclo y caramelos y me escondo en otro mundo por unas horas. El cine es una terapia para mí”, contó en la entrevista.
Esa misma capacidad de hallar refugio en lo cotidiano define también la relación que construyó junto a David. La pareja confirmó su vínculo en 2024 y anunció su compromiso a comienzos de 2026. La propuesta no ocurrió en un escenario espectacular: fue en casa, con Cameron en camiseta oversize y el cabello húmedo.
Antes de pedirle matrimonio, David le explicó que sus vidas ya estaban llenas de momentos extraordinarios, y que el amor había adquirido para ellos otro significado: hacer mandados juntos, cocinar, envejecer.
“En internet la gente solo ve los momentos importantes. Acabo de estar en Malta recibiendo un premio y, claro, esas fotos siguen circulando. Pero entre medio hubo dos meses en los que nos dedicamos a hacer las compras, cocinar y entender cómo funcionaba nuestro nuevo extractor”, dijo Cameron a Vogue.
La vida entre Roma y Los Ángeles

A pesar de compartir una vida entre Roma y Los Ángeles, cada uno preserva su propio territorio artístico. No trabajan juntos en el estudio, aunque el intercambio entre ellos es constante. “No colaboramos de verdad. Solo queremos crear el uno al lado del otro”, explicó Cameron. David coincidió y lo resumió: “Somos amigos, profundamente”.
Fuente: Infobae