Con tres décadas de historia, 30 títulos oficiales y siete largometrajes, Resident Evil se ha consolidado como una de las sagas más influyentes del entretenimiento. Si bien las cintas protagonizadas por Milla Jovovich nunca aspiraron a premios de la Academia (en especial las entregas más recientes), siempre lograron un lugar especial en el corazón de los seguidores.
Antes de analizar el nuevo reboot de Sony Pictures, resulta útil recordar qué adaptaciones de videojuegos han funcionado en los últimos años. Producciones como Fallout y The Last of Us consiguieron algo que otras —Assassin’s Creed, Borderlands, Uncharted (la lista podría ampliarse)— no lograron: crear una versión que preserve la esencia original pero que al mismo tiempo se sienta novedosa y auténtica.

Hagamos una pausa para hablar de Zach Cregger, director de las aclamadas Bárbaro y La Hora de La Desaparición. En múltiples entrevistas, Cregger ha manifestado que, de poder elegir un juego para adaptar al cine, ese sería Resident Evil. Así, a comienzos de 2025, escribió una idea original que pudiera desarrollarse en paralelo a los eventos de la segunda entrega pero sin retomar sus personajes. Y aquí está el primer acierto: la cinta no solo está dirigida por un cineasta con identidad propia, sino que además es un auténtico fan de la franquicia. Cregger proviene del mundo del stand up, y esto se nota tanto en este proyecto como en sus trabajos previos, pues emplea el recurso de fusionar el terror con el humor.
Nuestro protagonista es Bryan (interpretado por Austin Abrams, conocido por Euphoria), un mensajero que debe entregar un paquete de suma importancia al Hospital General de Raccoon City. Como era de esperarse, lo que parecía una tarea sencilla se convierte en una noche de terror y supervivencia debido al brote del virus. Bryan no es Liam Neeson: desconoce el uso de armas, es algo torpe y actúa únicamente por instinto. Sin embargo, posee un buen corazón, y eso lo transforma en un héroe inesperado. El realizador busca emplear todos los elementos del género y del videojuego tanto en lo visual como en lo narrativo, sin dejar de incluir guiños para los fanáticos.

Por otro lado, esta es una de las primeras ocasiones en que vemos a Austin Abrams (el actor de Euphoria y La Hora de La Desaparición) en un papel protagónico. Aunque ya había tenido roles importantes en comedias románticas como el galán intelectual (al estilo de Michael Cera), en Resident Evil: Noche Cero encuentra el tono exacto entre el terror y la comicidad de no comprender lo surrealista de la situación en la que se halla. Y justo cuando creemos que la suerte de Bryan no puede empeorar, sucede algo nuevo que mantiene al espectador atento y en vilo, en una montaña rusa de emociones.
En conclusión, Resident Evil: Noche Cero es una película muy entretenida que logra hacer sentir al público lo mismo que experimentaría al jugar el videojuego, sin dejar de ser una experiencia cinematográfica ideal para disfrutar en la pantalla grande.
Fuente: Infobae