El agua en la Luna, el límite para ciudades de un millón de personas

El sueño de construir comunidades humanas autosuficientes en la Luna se topa con una limitación material que podría ser definitiva. De acuerdo con una investigación científica, aunque exista una reserva inicial de 1.000 millones de toneladas de agua y se aplique un sistema de reciclaje tan eficiente como el de la Estación Espacial Internacional (EEI), una población de un millón de personas agotaría ese recurso en poco más de 100 años.

El estudio, cuyas conclusiones fueron difundidas en una publicación especializada, plantea un contraste significativo: mientras que la electricidad podría obtenerse sin necesidad de reactores nucleares, el agua impone un techo infranqueable a la escala y duración de cualquier asentamiento humano en el satélite terrestre.

Poco después de su formación, la Luna fue impactada por asteroides, lo que generó su superficie craterizada. Cerca de los polos, existen decenas de depresiones que no han recibido luz solar directa durante aproximadamente 4.000 millones de años.

El análisis sostuvo que una base lunar pequeña podría durar siglos, pero que una ciudad grande solo sería viable si mejora el reciclaje, reduce el consumo o encuentra más hielo de agua lunar. (NASA/entrega vía Reuters)

Esos sitios, descritos como pozos de oscuridad eterna, registran temperaturas inferiores a 110 K (-163,15 °C). Actúan como trampas de frío: en ellos, el hielo de agua tarda más de un milímetro en sublimarse en un lapso de 1.000 millones de años, incluso en el vacío lunar. Parte del agua presente en esos cráteres fue transportada por los asteroides que impactaron la Luna.

Desde 2013, diversas misiones en órbita lunar han confirmado la presencia de ese recurso y han trazado con mayor precisión los lugares donde probablemente se concentra. Una de las estimaciones más optimistas considera una disponibilidad de hasta 1.000 millones de toneladas de agua, equivalentes a 910 millones de toneladas métricas.

El agua polar abrió la expectativa de una aldea y actividad industrial

La confirmación de agua en los polos lunares cambió por completo las perspectivas de las visitas humanas al satélite. Sobre esa base surgió la idea de una aldea lunar cuyos habitantes no dependieran por completo de los suministros enviados desde la Tierra. Podrían cultivar alimentos, ducharse y usar baños, servicios que actualmente no tienen los astronautas de la EEI.

La disponibilidad de agua polar impulsó la idea de una aldea lunar con producción de alimentos y servicios básicos sin depender por completo de suministros de la Tierra. (NASA)

Esa perspectiva también alimentó proyectos de gran envergadura. Jeff Bezos ha planteado trasladar la industria pesada a la Luna, mientras que Elon Musk ha hablado de crear ciudades autosuficientes. El estudio analizó hasta dónde podrían sostenerse esas proyecciones considerando el consumo de energía y agua de poblaciones numerosas.

La luz en los bordes de los cráteres puede cubrir la demanda eléctrica

En cuanto a la energía, el panorama es más alentador. Los bordes de los cráteres que contienen las zonas sin luz reciben radiación solar de manera casi continua. A esos relieves se los denomina a veces picos de luz eterna, aunque la expresión no es del todo exacta.

En esas zonas iluminadas se podrían generar 3 gigavatios de electricidad con torres de 1 kilómetro de altura cubiertas de paneles fotovoltaicos. El estudio señala que esos paneles podrían fabricarse en la propia Luna, donde hay silicio en abundancia.

Esa capacidad energética abriría la posibilidad de instalar centros de datos de inteligencia artificial cerca de los picos soleados. Según el análisis, ese paso podría dar inicio a una economía lunar sin recurrir a reactores nucleares para generar electricidad.

El principal escollo aparece al calcular el consumo de agua. Sin reciclaje, incluso una reserva inicial de 1.000 millones de toneladas bastaría solo para unos pocos años en una ciudad lunar. Con un reciclaje del 98% de eficiencia, el mismo nivel que se alcanzó en la EEI, una comunidad de un millón de habitantes se quedaría sin agua poco después de un siglo.

Las misiones en órbita lunar confirmaron desde 2013 la presencia de agua en los polos y delimitaron los sitios donde probablemente se concentra. (NASA/Handout vía REUTERS)

La dificultad se agrava porque las mejores estimaciones sobre el volumen de agua lunar son aproximadamente 30 veces inferiores a esa cifra inicial. Si la reserva fuera menor en esa proporción, el plazo de agotamiento también se reduciría, y una ciudad de menor tamaño podría quedarse sin agua en cerca de una década.

En cambio, una aldea de 1.000 habitantes o un pueblo de 10.000 personas podría mantenerse durante varios siglos, o incluso más. La diferencia de escala convierte la disponibilidad de agua en el factor que separa una base limitada de una verdadera ciudad lunar.

El estudio plantea varias alternativas para ampliar la permanencia humana en la Luna. Una sería elevar la eficacia del reciclaje de agua en un factor de cinco o más. Otra consistiría en reducir el consumo mediante técnicas como la agricultura vertical. También se podría importar agua, probablemente desde asteroides accesibles.

La otra opción sería encontrar más hielo. Las técnicas de prospección disponibles solo alcanzan unos pocos metros bajo la superficie. Sin embargo, el regolito superficial, compuesto por rocas y fragmentos pedregosos, puede extenderse decenas de metros hacia abajo y contener agua dentro de las trampas frías.

Para que los planes de los magnates espaciales avancen hacia asentamientos de gran tamaño, el análisis sitúa la localización de nuevas reservas de hielo de agua lunar como el primer paso indispensable.

Fuente: Infobae

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