Cambio climático agravó riada mortal en Nepal, según estudio

Una evaluación científica rápida realizada por un equipo internacional de glaciólogos y climatólogos, publicada este jueves por World Weather Attribution (WWA), concluyó que el catastrófico derrumbe de roca y hielo ocurrido en agosto en la frontera norte de Nepal fue influenciado por múltiples factores climáticos y geológicos, la mayoría exacerbados por los efectos del cambio climático.

Este colapso desencadenó una devastadora riada que dejó más de 1.350 víctimas fatales confirmadas y más de 5.300 personas desaparecidas. De acuerdo con los expertos, se trató de una «crisis compuesta». Décadas de calentamiento atmosférico han provocado el retroceso del glaciar y desplazado la cota de congelación unos 100 metros hacia arriba cada diez años.

Factores que agravaron la inestabilidad

El retroceso glaciar y el deshielo del permafrost en las fracturas rocosas, que históricamente mantenían cohesionadas las paredes de alta montaña, las han dejado inestables. Los científicos señalan que un fuerte terremoto de 7,8 grados ocurrido en 2015 probablemente predispo aún más la ladera al colapso, sumándose a otros factores geológicos y climáticos.

El estudio destaca que los meses previos a la riada —julio y agosto de 2026— fueron los más cálidos registrados en la zona, y que las intensas nevadas de octubre y noviembre del año anterior aportaron grandes cantidades de agua de deshielo. En este contexto, indica que el cambio climático ha provocado un calentamiento de alrededor de 1,5°C desde la época preindustrial durante esos meses en la región afectada.

A escala anual, el cambio climático ha elevado las temperaturas unos 2°C hasta la fecha. Los expertos explican que, aunque Nepal cuenta con sistemas de alerta temprana y hojas de ruta para desastres, la magnitud de esta tragedia superó los límites físicos de adaptación.

«(Esto) pone de relieve la dificultad de adaptarse a desastres cada vez más graves y el riesgo de sufrir mayores pérdidas y daños», destacan los investigadores.

Advertencias hacia el futuro

De cara al futuro, advierten que los glaciares y el permafrost de alta montaña responden a los aumentos de temperatura a lo largo de décadas. Por lo tanto, el calentamiento pasado ya ha determinado una futura desestabilización.

«(Esto) aumenta la urgencia de eliminar progresivamente los combustibles fósiles para evitar futuros colapsos catastróficos», recalcan.

El investigador sobre fenómenos meteorológicos extremos y cambio climático del Imperial College de Londres, Ben Clarke, incidió en que este desastre no ha sido un fenómeno meteorológico extremo. Sin embargo, el análisis indica que «la huella del cambio climático sigue siendo evidente en las modificaciones a largo plazo».

«Si bien se trata de un suceso complejo, nuestro análisis reúne a científicos con diversas áreas de especialización para identificar los factores que probablemente contribuyeron a esta catástrofe. Hemos constatado que el cambio climático está transformando el entorno de alta montaña e influyendo en muchos de los posibles desencadenantes de este colapso. Esto incrementa el riesgo en una región ya expuesta a una elevada actividad sísmica», explicó Clarke.

Por su parte, el Asesor Técnico Principal y Punto Focal para Asia-Pacífico del Centro del Clima de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, Madhab Uprety, enfatizó que la trágica pérdida de más de 1.300 vidas y la desaparición de muchos miles de personas más constituyen «un recordatorio devastador» de que ya se está alcanzando los límites de la adaptación al clima.

Para evitar que los futuros desastres se conviertan en catástrofes humanas, Uprety subrayó la necesidad de medidas «transformadoras» en todos los frentes: reducciones drásticas de las emisiones mundiales para frenar el calentamiento y un apoyo internacional real para hacer frente a las pérdidas y daños inevitables que sufren las comunidades vulnerables en primera línea.

«Además de la tragedia humana de magnitud inimaginable, el costo de la recuperación tras este desastre es considerable. Para una nación que prácticamente no ha contribuido a este problema, esto pone de relieve la necesidad de garantizar la equidad al ayudar a los países vulnerables al cambio climático a afrontar problemas que ellos no han provocado», concluyó Uprety.

Fuente: Infobae

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