Un hallazgo alarmante en la isla de Lord Howe, en Australia, revela que una cría de pardela sable acumuló 894 piezas de plástico en su estómago. El peso total de los desechos alcanzó los 64,2 gramos, lo que representa más del 15% del peso corporal que debería tener un ejemplar sano de esta especie marina.
La información proviene de una investigación publicada en la revista Earth’s Future, que analiza datos recolectados entre 2010 y 2026. Durante estos 15 años, los científicos del Laboratorio Adrift han monitoreado la presencia de plástico en polluelos de pardela sable, utilizando un método que no les causa la muerte: lavan los estómagos de las aves para extraer y clasificar los residuos ingeridos.
Para dimensionar la gravedad del hallazgo, el estudio compara el caso con una persona de 80 kilogramos que llevara 12 kilogramos de plástico dentro de su cuerpo.

Un récord que se rompe año tras año
Durante más de una década, los investigadores creyeron haber presenciado el peor escenario posible. En 2011, una pardela presentó 276 fragmentos de plástico, con un peso total de 64,1 gramos. Ese registro se mantuvo imbatible hasta 2023, cuando un polluelo superó la barrera de los 400 objetos.
Desde entonces, la cifra más alta ha aumentado cada año, hasta llegar a los 894 residuos detectados entre 2023 y 2026. El doctor Alex Bond, conservador jefe de aves del Museo de Historia Natural y coautor del estudio, recordó la sorpresa inicial: “En 2012, encontramos una pardela sable con 276 trozos de plástico en su interior. Pensamos que este era el peor escenario posible, ya que un polluelo de ese tamaño no podría sobrevivir comiendo más”.
“Nos equivocamos. Entre 2023 y 2026, el récord de la mayor cantidad de plástico ingerido por estas aves se ha batido año tras año. La crisis del plástico no hace más que empeorar, pero no estamos actuando con la suficiente rapidez para intentar solucionarla”, añadió Bond.

Los adultos confunden la basura con comida
Los polluelos no buscan plástico por sí mismos. Son sus padres quienes, al buscar alimento en el océano, confunden los residuos flotantes con comida y se los llevan a tierra para alimentarlos. El equipo encontró fragmentos tan degradados que ya no era posible identificar su forma original.
Dos tipos de residuos mostraron un aumento significativo: las tapas de botellas y los nurdles (pequeños gránulos de resina utilizados para fabricar productos plásticos). Los autores sugieren que medidas como fijar las tapas a las botellas para evitar que se separen podrían reducir la basura. Estas acciones cobran relevancia mientras continúan las negociaciones internacionales para un Tratado Mundial sobre el Plástico.

Los residuos seguirían creciendo hasta 2050
El estudio advierte que incluso si se aprobara un acuerdo global fuerte de inmediato, el problema no desaparecería pronto. Según los investigadores, la cantidad de residuos en el océano seguiría en aumento hasta 2050, aunque la producción de plástico se detuviera hoy. Los cambios ecológicos ocurren con rapidez, lo que dificulta anticipar el futuro o limitar los daños.
Los científicos señalan que numerosos trabajos ya han documentado problemas graves de salud por la exposición al plástico, pero los resultados suelen ser difíciles de comparar o parecen contradictorios. Por ello, el equipo utilizó una base de datos de largo plazo sobre las pardelas australianas, analizando la cantidad y el peso del plástico encontrado entre 2010 y 2026, con énfasis en tapas de botellas y nurdles.
Los autores sostienen que los estudios prolongados permiten detectar cambios que pasarían desapercibidos en investigaciones más cortas. También consideran necesario compartir datos digitalmente para comprender mejor cómo afecta el plástico a la vida marina en distintas regiones del mundo.
Fuente: Infobae