Un equipo de científicos ha determinado que los restos de mamuts colombianos hallados en el Mammoth Site de Dakota del Sur, Estados Unidos, tienen una antigüedad de entre 160.000 y 232.000 años. El hallazgo, publicado en la revista Quaternary Research, se logró mediante datación por luminiscencia de los sedimentos del yacimiento, y retrasa en más de 100.000 años la edad que previamente se atribuía al sitio.
El yacimiento fue descubierto en 1974 durante trabajos de urbanización. Allí se conservan los restos de más de 60 mamuts, en su mayoría machos jóvenes. Se trata de la mayor concentración de esta especie registrada en América del Norte y está ubicada dentro de un antiguo sumidero de aguas termales.
Las estimaciones anteriores, basadas en análisis de la parte mineral de los huesos, ubicaban las muertes hace unos 26.000 años. Sin embargo, esos resultados resultaron inconsistentes debido a la influencia de las aguas subterráneas en el entorno.
El sumidero: una trampa natural para grandes animales

El terreno donde aparecieron los ejemplares se formó tras el derrumbe de la superficie, cuando el agua subterránea disolvió gradualmente la roca que sostenía el suelo. Así se originó una depresión de entre 4 y 5 metros de profundidad, con agua a una temperatura de entre 32 y 35 °C.
Las paredes inclinadas y resbaladizas impedían la salida de los animales que caían allí. Junto con los mamuts, el lugar contenía restos de al menos un oso de cara corta, un camello norteamericano, un lobo y un coyote.
La ausencia de colágeno en los huesos complicó la datación por radiocarbono, técnica que calcula el tiempo a partir de la desintegración del carbono radiactivo en materiales orgánicos. Los científicos analizaron entonces la apatita ósea, el componente mineral de los restos. Se obtuvieron seis fechas de entre 23.000 y 42.000 años, aunque otros dos procedimientos señalaron edades de 101.000, 129.000 y 150.000 años.

Jim Mead, investigador emérito del yacimiento y de la Universidad de Arizona, había expresado dudas sobre esas mediciones.
“Siempre quise emplear un método de cronología diferente para datar el yacimiento”, afirmó.
La arena permitió fechar el yacimiento con luminiscencia
Ante las contradicciones de los análisis óseos, el grupo examinó la arena que rodeaba los fósiles. La luminiscencia permite establecer cuándo los granos minerales estuvieron expuestos por última vez a la luz solar, antes de quedar enterrados.

Mientras permanecen bajo tierra, esos materiales absorben radiación natural. La luz reinicia ese registro, por lo que la cantidad acumulada permite calcular el período de enterramiento. El equipo recogió 6 muestras del sumidero y 4 de zonas exteriores para comparar los resultados.
Los granos de cuarzo, usados habitualmente en este tipo de trabajo, ya habían absorbido toda la radiación que podían almacenar. Por ello, solo permitieron establecer una antigüedad mínima cercana a 75.000 años.
Los especialistas optaron por estudiar feldespato, otro mineral presente en el sedimento. Los dos laboratorios procesaron las muestras y alcanzaron resultados coincidentes: la estimación ubicó al conjunto de restos entre 160.000 y 232.000 años, dentro de un período mucho más remoto del Pleistoceno en las Grandes Llanuras del Norte.

Emma Krolczyk, geóloga del Servicio Geológico de Estados Unidos, explicó por qué el radiocarbono pudo haber rejuvenecido artificialmente los restos. El carbono antiguo de la apatita puede disolverse y volver a cristalizar con carbono nuevo procedente de las aguas subterráneas.
“Esto, en esencia, reinicia la señal de radiocarbono”, señaló.
El equipo buscará confirmar la cronología con otras técnicas
Los autores indicaron que las nuevas fechas mediante luminiscencia también tienen límites. Una muestra tomada en el centro de la cavidad arrojó una antigüedad alrededor de 40.000 años menor que las muestras de los alrededores, sin que se haya podido precisar la razón de esa diferencia.
Paul Hanson, de la Universidad de Nebraska-Lincoln, sostuvo que puede ocurrir por varios factores.
“Hay una buena razón por la que no nos basamos en 1 o 2 edades, sino que queremos observar la variabilidad en las estimaciones de edad para al menos 5 sitios en los sedimentos”, declaró.

El grupo prevé incorporar la datación por uranio-torio para contrastar la estimación. Ese método se basa en la desintegración radiactiva del uranio y puede aportar otra referencia temporal para los materiales del yacimiento.
La revisión de la edad amplía el período disponible para estudiar el ambiente y la evolución de los grandes mamíferos en las Black Hills. Mead y Christopher Jass, curador del Museo Real de Alberta e investigador principal del sitio, señalaron que la nueva fecha ofrece
“un registro mucho más extenso”
sobre la aparición de animales y plantas modernas en la región.
Todavía queda sin excavar el tercio inferior del sumidero. Jass anticipó que allí podrían aparecer más mamuts y otros animales extinguidos, aunque la continuidad de los trabajos depende de disponer de espacio para conservar los materiales que se recuperen.
“¡No lo sabremos hasta que busquemos!”, afirmó.
Fuente: Infobae