Hablar, respirar, comer y deglutir son acciones cotidianas que permiten a una persona comunicarse, alimentarse y desarrollar su vida con independencia. Sin embargo, estas funciones pueden verse afectadas cuando aparece una enfermedad o tumor en zonas sensibles como la tiroides, la lengua, la garganta, la laringe, las glándulas salivales o los ganglios del cuello.
Según estimaciones de GLOBOCAN 2024, en Ecuador se presentaron aproximadamente 1.921 casos nuevos de cáncer de tiroides, que representaron el 6,2 % de los nuevos diagnósticos oncológicos del país. A estos se suman otros tumores relacionados con la cabeza y el cuello que, aunque pueden ser menos frecuentes, tienen un fuerte impacto en la vida diaria debido a su cercanía con estructuras necesarias para respirar, hablar y alimentarse.
La Dra. Monserrath Acosta, médica cirujana especialista en cabeza y cuello, explica que cambios persistentes en la voz, dificultad para tragar, sensación de obstrucción al respirar, presencia de una masa en el cuello o una lesión en la boca que no cicatriza no significan necesariamente que exista cáncer. No obstante, requieren una valoración médica para determinar su origen y evitar que una posible enfermedad continúe avanzando sin atención.
“En esta zona del cuerpo, una enfermedad puede afectar mucho más que un órgano. Puede comprometer la capacidad de una persona para comunicarse, respirar o alimentarse por sí misma. Por eso es importante acudir al especialista adecuado y evaluar cada caso de manera individual”, explica la Dra. Acosta.
De un diagnóstico sin alternativa quirúrgica a una nueva esperanza en Ecuador
María Marentes, paciente colombiana de 74 años de edad fue diagnosticada con cáncer de tiroides avanzado, y presentaba un tumor maligno de gran tamaño (20cmX10cm) adherido al nervio de la voz, la vena yugular y el esófago. En su país recibió una valoración que descartaba la cirugía y planteaba medidas paliativas para ayudarla a respirar y alimentarse.
Ante este escenario, María y su familia buscaron una nueva alternativa. A través de redes sociales encontraron a la doctora Acosta y viajaron a Ecuador para recibir una evaluación especializada. Después de estudiar cuidadosamente el caso y sus riesgos, se determinó que existía una posibilidad quirúrgica.
La operación concluyó satisfactoriamente. María conserva su capacidad de hablar, respirar y alimentarse por vía oral, sin quedar dependiente de tubos permanentes para realizar estas funciones. Actualmente se recupera favorablemente y está agradecida por haber recibido una esperanza de prolongar más tiempo su vida.
La Dra. Acosta resalta que una cirugía no se mide únicamente por la intervención realizada. También importa cuánto puede preservarse de aquello que permite al paciente mantener su independencia y calidad de vida. Acudir oportunamente al especialista adecuado puede marcar una diferencia en la evaluación de las alternativas disponibles.
El caso de María refleja un avance para la medicina ecuatoriana. El país cuenta con profesionales capacitados para realizar cirugías de cabeza y cuello de alta complejidad, ampliando las alternativas de tratamiento y ofreciendo nuevas oportunidades de vida a pacientes nacionales e internacionales.