Angelita Lima no olvida enero de 1998. Estaba en los últimos días de gestación cuando las lluvias provocadas por el fenómeno de El Niño inundaron y cerraron las vías de tercer orden de Colonche, en Santa Elena.
Sin posibilidad de trasladarse a una casa de salud, su esposo se puso unas botas de caucho y salió en busca de una comadrona. Angelita dio a luz a Julio en su vivienda mientras las lluvias golpeaban el techo de zinc y aumentaba el temor de que la casa se inundara.
El nacimiento ocurrió durante uno de los eventos de El Niño más fuertes registrados en Ecuador. Según datos del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno El Niño, el episodio dejó pérdidas por 2.882 millones de dólares y provocó un retroceso del 2,8 % en la economía nacional.
La familia perdió sus medios de sustento. Ante esa situación, Angelita comenzó a vender jugos para obtener ingresos.
28 años después, la familia se prepara nuevamente
Julio tiene ahora 28 años y se dedica a la agricultura, una actividad que heredó de sus padres y abuelos.
Aunque no recuerda un invierno como el que vivió su madre en 1998, las advertencias sobre un nuevo evento fuerte llevaron a la familia a adoptar medidas para garantizar alimentos para su consumo y para la venta.
En sus terrenos sembraron árboles que funcionan como barreras naturales frente a posibles inundaciones. También participaron en mingas para limpiar los sumideros de la comunidad.
A estas acciones se sumaron nuevas prácticas agroecológicas en sus cultivos de maíz, yuca, zapallo y camote, con las que buscan proteger el ecosistema y conservar la calidad de las cosechas.
Como campesinos hemos hecho lo nuestro, ahora esperamos que el gobierno también haga lo suyo”.
En Pichincha, una comunidad se prepara para enfrentar la sequía
A 608 kilómetros de Santa Elena y a 2.899 metros de altura se encuentra la parroquia La Esperanza, en Tabacundo, al nororiente de Quito.
Allí, Arturo Espinoza, agricultor de 55 años, recuerda un efecto distinto de El Niño.
En 1982, mientras las lluvias provocaban inundaciones y derrumbes en la Costa, su comunidad enfrentaba una sequía que acabó con los cultivos.
La familia de Espinoza y sus vecinos no tenían agua para riego. La única fuente disponible era una acequia cuyo acceso, según recuerda el agricultor, estaba limitado a hacendados y ganaderos.
Para nosotros, los pobres, no hay agua, nos decía mamá”.
Un reservorio de 6.000 metros cúbicos reduce el riesgo
La falta de agua llevó a los habitantes a organizarse y crear una Junta de Agua. Desde hace 10 años, el manejo y la distribución del recurso están en manos de los campesinos.
Actualmente, los 27 socios reciben abastecimiento tres días a la semana.
La comunidad cuenta además con un reservorio construido con mano de obra local y apoyo de una ONG. Su capacidad es de 6.000 metros cúbicos.
Arturo considera que esta infraestructura les permitirá afrontar con mayor tranquilidad una eventual falta de lluvias. Los habitantes también prevén almacenar alimentos destinados tanto al consumo de las familias como a la venta.
Las experiencias de Colonche y La Esperanza muestran dos riesgos diferentes asociados a El Niño: mientras unas comunidades se preparan para posibles lluvias e inundaciones, otras buscan asegurar reservas de agua frente a períodos de sequía.
Afectaciones del fenómeno de El Niño en Ecuador
Cronología
1965 | 1966
Fue uno de los primeros eventos de El Niño registrados en Ecuador. Según la información proporcionada, Manabí fue la provincia más afectada, con lluvias intensas y deslizamientos de tierra.
1982 | 1983
Fue uno de los eventos más devastadores para el país. Se registraron inundaciones, sequías y afectaciones a la agricultura en Guayas, Pichincha y Azuay.
1997 | 1998
El evento estuvo marcado por lluvias torrenciales, inundaciones, deslizamientos de tierra y daños en infraestructura. Entre las provincias afectadas estuvieron Manabí, Guayas y Esmeraldas.
2009 | 2010
Las precipitaciones tuvieron menor intensidad que en los episodios anteriores, pero ocasionaron inundaciones y daños en varias zonas, entre ellas Guayaquil.
2015 | 2016
Se registraron fuertes lluvias e inundaciones en áreas urbanas y rurales de Quito, Esmeraldas, Manta y Guayaquil. En Cuenca, en cambio, hubo sequías.
2019 | 2020
Aunque el evento fue menos intenso que otros anteriores, generó preocupación por la variabilidad climática y sus efectos sobre la agricultura y los recursos hídricos.
El Telégrafo
LV