Un consorcio global de investigadores, liderado por Shawan Chowdhury de la Universidad de Monash, ha diseñado un enfoque innovador para fortalecer la conservación de los insectos tropicales. La estrategia combina publicaciones científicas regionales, colecciones de museos, observaciones de ciudadanos, fotografías en línea, censos de campo y análisis genéticos.
El trabajo, difundido en la revista BioScience, toma como referencia a Bangladesh, donde la información sobre mariposas evidencia vacíos críticos que limitan la definición de zonas protegidas.
Se estima que más del 80% de las especies de insectos habita en los trópicos, pero la mayoría de los registros históricos provienen de regiones templadas, que albergan apenas el 20% de la diversidad mundial. Esta asimetría puede distorsionar las políticas de conservación. El estudio recuerda que existen entre 14 y 30 millones de tipos de mariposas, y muchas aún no han sido clasificadas.
El conocimiento insuficiente frena la protección

De acuerdo con el artículo difundido en Earth.com, los insectos polinizan más del 80% de las plantas silvestres, participan en el reciclaje de nutrientes, sostienen cadenas alimenticias y contribuyen a la producción global de alimentos. Además, cerca del 60% de las aves depende de ellos como fuente de alimento, por lo que su declive podría desencadenar impactos ecológicos profundos.
“Más del 80% de las especies de insectos se encuentran en los trópicos, y sin embargo, son precisamente en estos lugares donde tenemos algunas de las mayores lagunas en nuestro conocimiento”, afirmó Chowdhury.

“No podemos conservar las especies de forma eficaz si no sabemos qué hay, dónde están cambiando las poblaciones o incluso dónde se puede encontrar información importante ya existente”, sostuvo el investigador.
El equipo identificó cuatro obstáculos principales: la dificultad para encontrar estudios relevantes a escala global; la falta de datos básicos; las limitaciones de infraestructura local; y la escasa inclusión de los artrópodos en las políticas y áreas protegidas.
Datos concentrados en pocas manos
Casi el 26% de los datos de distribución de insectos en la Infraestructura Mundial de Información en Biodiversidad proviene únicamente del Reino Unido.

De esos registros británicos, el 82% pertenece a mariposas y polillas. Esto revela que los grupos más populares dominan las bases de datos, mientras otros taxones quedan marginados. Sin embargo, parte de la información ausente en los repositorios internacionales existe en revistas regionales, colecciones de museos o imágenes compartidas en internet.
“La solución no consiste simplemente en recopilar más datos. Necesitamos mejorar significativamente nuestra capacidad para encontrar, conectar y utilizar el conocimiento ya existente, al tiempo que desarrollamos la experiencia local y la infraestructura necesarias para el monitoreo a largo plazo”, indicó Chowdhury.
Información local descubre especies inéditas

Para demostrar la eficacia del método, los autores examinaron los datos sobre mariposas en Bangladesh, el grupo de insectos mejor documentado en ese país. Encontraron 111 publicaciones relevantes mediante búsquedas en internet, revistas regionales y aportes de expertos locales. De ellas, solo 34 aparecieron en revistas internacionales, y más del 90% se publicó después de 2010.
Cerca del 65% de los estudios se concentró en la ubicación de las especies, mientras que apenas 3 abordaron su protección. Además, el 45% reportó variedades nunca antes documentadas en el país.
El análisis también incorporó datos de redes sociales. En Facebook se hallaron registros de 167 de las 169 especies de lepidópteros amenazados comparados con trabajos previos.
“Bangladesh demuestra que la falta de datos convencionales no significa que tengamos que aceptar la falta de medidas de conservación”, señaló el investigador.
Las observaciones ciudadanas pueden enriquecer los registros, pero requieren verificación por personal capacitado y monitoreo continuo.
Zonas protegidas insuficientes para mariposas

Un análisis previo de 226 especies de mariposas concluyó que solo una estaba adecuadamente representada en el sistema de áreas resguardadas de Bangladesh. Para cubrir todas las variedades estudiadas, esas zonas deberían ocupar aproximadamente el 27% del territorio nacional; actualmente abarcan apenas el 4,17%. Los autores aclaran que este resultado aplica solo a las especies evaluadas, no a todos los insectos.

Modelos climáticos anteriores sugieren que las condiciones futuras podrían volverse inadecuadas para entre el 2% y el 34% de los grupos de mariposas, aunque se trata de proyecciones, no de pérdidas confirmadas.
El marco también cuestiona la llamada “ciencia paracaidista”, donde equipos externos recolectan datos en países tropicales sin otorgar a los investigadores y comunidades locales un rol equitativo en las decisiones, la dirección de los proyectos o el reconocimiento.
“Si queremos que los objetivos mundiales de biodiversidad tengan algún significado, los insectos tropicales no pueden seguir siendo una cuestión secundaria”, expresó Chowdhury.
El estudio propone situar a científicos y comunidades regionales en el centro de un sistema que permita medir los resultados de conservación y cerrar las brechas de información.
Fuente: Infobae