6 estaciones de metro que parecen catedrales futuristas y galerías de arte

Cada jornada, incontables pasajeros descienden al subsuelo con la atención puesta en sus dispositivos móviles, con prisa por alcanzar el próximo tren sin reparar en lo que los rodea. No obstante, en ciertas urbes del planeta, viajar en transporte público se convierte en una vivencia envolvente, comparable a un museo o una película de ciencia ficción.

Muy distantes de los corredores grises y húmedos del metro convencional, una tendencia de arquitectura subterránea ha convertido las estaciones en verdaderos palacios iluminados, cavernas artísticas y catedrales futuristas. Validar el boleto en el torniquete es ahora la entrada a galerías subterráneas que retan la imaginación.

1. Estación Toledo (Nápoles): una inmersión en el océano

La estación Toledo de la Línea 1 de Nápoles combina mosaicos azules, luces LED y una gran abertura vertical que lleva la luz desde la superficie hasta los andenes, a 50 metros de profundidad

A 50 metros bajo las bulliciosas calles de Nápoles, la estación Toledo de la Línea 1 transporta a los pasajeros a las profundidades marinas. Diseñada por el arquitecto español Oscar Tusquets Blanca como parte del proyecto Stazioni dell’Arte, esta parada emplea luz y color para lograr una transición cromática singular: los niveles superiores evocan los tonos ocres de la tierra napolitana, mientras que el nivel más hondo se sumerge en una paleta de azules y turquesas.

El elemento central es la Cráter de Luz, una enorme chimenea vertical que une la superficie con los andenes. Revestida por miles de mosaicos de cristal azul e iluminada con luces LED programables, genera la ilusión de estar bajo las olas, viendo los rayos solares. Además, en el vestíbulo se conservan los restos de murallones defensivos del siglo XV descubiertos durante la excavación, fusionando historia antigua con vanguardia estética.

2. Solna Centrum (Estocolmo): una caverna de arte expresionista

El techo rojo y los murales de pinos verdes de Solna Centrum transforman esta estación del metro de Estocolmo en una caverna de granito que alude a la deforestación y al éxodo rural en Suecia

El metro de Estocolmo es reconocido internacionalmente como la galería de arte más larga del mundo, con más de 90 estaciones decoradas por artistas. En la Línea Azul, la estación Solna Centrum destaca por su estética expresionista y cavernosa. Los ingenieros optaron por no revestir las paredes con placas lisas, manteniendo la textura rugosa de la roca madre de granito recién excavada, aplicando hormigón proyectado.

Los artistas Anders Åberg y Karl-Olov Björk pintaron el techo de la bóveda con un color rojo carmesí intenso, que contrasta con un inmenso bosque de pinos verdes que se extiende sobre las paredes inferiores. Los murales ilustran los problemas ambientales del éxodo rural y la deforestación en la Suecia de los años setenta. Al ingresar, la iluminación tenue y el techo de piedra rojiza generan la poderosa sensación de estar en el corazón de un volcán activo.

3. Formosa Boulevard (Kaohsiung): la cúpula de vidrio más grande del mundo

La estación Formosa Boulevard, en Kaohsiung, alberga la Cúpula de la Luz, una estructura de vitrales de 30 metros de diámetro que representa el agua, la tierra, la luz y el fuego

En la ciudad portuaria de Kaohsiung, Taiwán, la estación Formosa Boulevard es el punto de transbordo clave entre las líneas Roja y Naranja del metro. Su fama internacional se debe al monumental Dome of Light (La Cúpula de la Luz), una obra de arte en cristal de colores instalada en el vestíbulo central, que ostenta el récord de ser la estructura de vitral en espacio público más grande del mundo.

Diseñada por el artista italiano Narcissus Quagliata, la cúpula mide 30 metros de diámetro y fue construida con más de 4.500 paneles de vidrio soplado traídos de Alemania. El domo relata la historia de la vida a través de cuatro cuadrantes temáticos: Agua (la creación), Tierra (la prosperidad), Luz (el intelecto) y Fuego (la destrucción y el renacimiento). La estación funciona además como un espacio de encuentro cultural donde los viajeros se detienen a observar los espectáculos diarios de luces y sonido.

4. Mayakovskaya (Moscú): palacio estalinista bajo tierra

Inaugurada en 1938, Mayakovskaya se distingue por sus columnas de acero y mármol, además de los mosaicos del techo que representan escenas de la vida soviética y la aviación

Inaugurada en 1938, la estación Mayakovskaya es el máximo exponente del diseño estalinista y del movimiento Art Déco en el sistema de transporte ruso. Concebida bajo la premisa ideológica de construir “palacios para el pueblo”, la estación fue diseñada por el arquitecto Alexey Dushkin para deslumbrar a los usuarios mediante proporciones monumentales, refinados materiales y una sensación de ligereza inédita para la época.

A 33 metros de profundidad, la nave central se sostiene sobre elegantes columnas revestidas de acero inoxidable y mármol rosa de los Urales. El mayor valor artístico se encuentra en el techo abovedado, donde se abren 34 nichos de forma ovalada adornados con mosaicos neoclásicos del artista Alexander Deyneka, los cuales representan escenas de aviación, atletismo y la vida cotidiana bajo el cielo soviético. Durante la Segunda Guerra Mundial, esta estación sirvió como refugio antiaéreo e incluso alojó al Estado Mayor soviético durante los bombardeos.

5. Westfriedhof (Múnich): iluminación que transforma el hormigón

Once lámparas industriales de gran tamaño proyectan luces rojas, amarillas y azules sobre los andenes de Westfriedhof, una estación de la línea U1 del metro de Múnich

Ubicada en la Línea U1 del metro de Múnich, la estación Westfriedhof es un referente internacional sobre cómo el diseño de iluminación puede cambiar la percepción de la arquitectura pública. Las paredes laterales del andén se mantuvieron en su estado natural de hormigón y roca excavada con taladros, creando un entorno intencionalmente crudo y frío.

La magia fue creada en 2001 por el diseñador de iluminación alemán Ingo Maurer, quien instaló 11 lámparas gigantes de aluminio de casi 3,8 metros de diámetro suspendidas del techo. El interior de estas campanas industriales está pintado de colores saturados que proyectan cálidos conos de luz roja, amarilla y azul sobre la plataforma, mientras que el resto del espacio se tiñe de un tono azulado y futurista. Esta atmósfera convierte a la estación en una de las locaciones preferidas por fotógrafos de arquitectura en Europa.

6. World Trade Center Oculus (Nueva York): el ave liberada de Calatrava

El Oculus conecta los trenes PATH con líneas del metro de Nueva York dentro de una estructura diseñada por Santiago Calatrava, marcada por sus costillas blancas de acero y un gran tragaluz central

En el Bajo Manhattan, el World Trade Center Transportation Hub, conocido popularmente como The Oculus, es el complejo de transporte subterráneo que conecta los trenes PATH con doce líneas del metro neoyorquino. Diseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava, el edificio se erigió como un hito arquitectónico en la reconstrucción de la Zona Cero.

Desde el exterior, el edificio simula las alas extendidas de un ave liberada, mientras que su interior despliega un inmenso hall blanco iluminado por un tragaluz de cristal retráctil en el techo. Las costillas de acero blanco se elevan en forma de bóveda apuntada a lo largo de 106 metros, permitiendo que la luz solar penetre hasta los andenes. Cada 11 de septiembre, la claraboya superior se abre de forma mecánica para dejar entrar la luz natural directamente sobre el centro de la estación en homenaje a las víctimas.

Fuente: Infobae

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