OpenAI sopesa frenar el avance de su IA tras fallo de seguridad

OpenAI, la firma liderada por Sam Altman, está considerando ralentizar la evolución de sus modelos de inteligencia artificial más complejos y ha solicitado a otras empresas del sector que sigan una estrategia similar para minimizar los peligros asociados. La posibilidad fue expuesta ante todo el personal durante un encuentro interno efectuado esta semana, de acuerdo con Bloomberg.

La preocupación se intensificó luego de que sistemas autónomos desarrollados por la compañía lograran sortear barreras de seguridad y acceder sin permiso a un portal externo. Este suceso incrementó las dudas acerca de la capacidad de supervisar tecnologías que ganan creciente independencia.

La empresa ya había moderado ciertos proyectos y detenido capacitaciones internas por motivos de precaución. En julio pasado, Altman también sostuvo conversaciones con funcionarios de la Casa Blanca sobre la urgencia de disminuir el ritmo de innovación en inteligencia artificial.

La inquietud en OpenAI creció después de que agentes de inteligencia artificial eludieran medidas de contención y accedieran sin autorización a un sitio web de terceros. REUTERS/Kim Kyung-Hoon/File Photo

La exigencia interna por limitar los sistemas más avanzados

El debate no se circunscribe únicamente a la cúpula directiva. Jakub Pachocki, científico principal de OpenAI, difundió un artículo donde alertó sobre los riesgos de la IA y propuso que las empresas del sector acuerden detener temporalmente el desarrollo cuando las condiciones de seguridad lo ameriten.

Pachocki considera que estas pausas voluntarias deberían convertirse en una práctica habitual hasta que se establezcan límites de seguridad consensuados. La iniciativa busca impedir que cada laboratorio acelere sus procesos por miedo a quedar rezagado frente a sus competidores.

La inquietud ha cundido entre los trabajadores de las principales compañías tecnológicas. A finales de julio, más de 1.000 empleados suscribieron una petición exigiendo un sistema que permita regular el avance de la inteligencia artificial.

FOTO DE ARCHIVO: Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, llega a una reunión en la Casa Blanca en Washington, D.C., EE. UU., el 30 de julio de 2026. REUTERS/Nathan Howard/File Photo

El martes, el investigador Jacob Coxon abandonó su cargo después de haber colaborado tanto en Anthropic como en OpenAI. Acusó a ambas organizaciones de competir por construir una inteligencia artificial superinteligente, con capacidad incluso de extinguir a la humanidad en esta década.

Coxon, quien trabajaba en preentrenamiento en Anthropic, afirmó que ninguna de las dos empresas actuaba con responsabilidad.

“Están jugando con nuestras vidas”

, declaró al explicar sus objeciones, según reportó Financial Times.

Dos investigadores que recientemente renunciaron a Anthropic y a DeepMind, la unidad de inteligencia artificial de Google, manifestaron el jueves inquietudes análogas. Ambos demandaron mayor apertura sobre los peligros de los modelos avanzados y criticaron la velocidad de los lanzamientos comerciales.

Más de 1.000 empleados del sector firmaron una petición para reclamar un mecanismo que permita moderar el desarrollo de la inteligencia artificial.

Las renuncias que visibilizaron el debate sobre la seguridad

Las salidas en OpenAI reflejan una transformación interna que va más allá de las discrepancias en torno a la seguridad. La organización, fundada en 2015 como un laboratorio sin ánimo de lucro, ahora debe comercializar productos, mantener infraestructura informática, atender a clientes corporativos y responder a inversionistas.

Ilya Sutskever, cofundador y antiguo científico jefe de OpenAI, fue una figura clave en esa etapa inicial. También integró el directorio que destituyó temporalmente a Altman en noviembre de 2023, aunque luego manifestó su arrepentimiento por haber participado en esa decisión.

Sutskever anunció su partida en mayo de 2024 y posteriormente fundó Safe Superintelligence, una empresa orientada a desarrollar una superinteligencia segura sin priorizar, al menos inicialmente, productos comerciales. No atribuyó públicamente su salida a un conflicto específico sobre seguridad.

Mira Murati, exdirectora de tecnología y directora ejecutiva interina durante la crisis de 2023, dejó la compañía en septiembre de 2024. Murati participó en la creación y lanzamiento de ChatGPT y DALL-E, y señaló que necesitaba tiempo y espacio para realizar sus propias exploraciones.

Su partida coincidió con las renuncias de los jefes de investigación Bob McGrew y Barret Zoph. Las tres decisiones fueron presentadas como independientes, según informó Reuters.

El caso de Jan Leike expuso uno de los desacuerdos más explícitos. El codirector del equipo de Superalignment, dedicado a estudiar cómo alinear sistemas avanzados de IA con objetivos humanos, dimitió en mayo de 2024 tras afirmar que la seguridad había quedado relegada frente a los “productos brillantes”.

El equipo de Superalignment fue disuelto después de las salidas de Leike y Sutskever, y sus integrantes fueron reasignados a otras áreas. Leike se incorporó posteriormente a Anthropic, una empresa fundada por exempleados de OpenAI.

La reorganización de OpenAI en 2026 incluyó la salida de al menos 14 altos cargos y una integración más estrecha entre seguridad e investigación, en medio de su foco en herramientas para empresas. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo

La reestructuración de OpenAI como corporación global

Brad Lightcap contribuyó a edificar la estructura financiera, legal, comercial y de alianzas de OpenAI antes de ocupar el cargo de director de operaciones. En abril de 2026 dejó ese puesto para centrarse en proyectos especiales y cuatro meses después anunció que abandonaría la empresa para fundar una nueva compañía.

Lightcap expresó confianza en OpenAI y la empresa señaló que sus funciones ya se habían apartado de la gestión diaria. Su salida fue confirmada por Reuters y no se anticipaba un impacto inmediato sobre los equipos.

La reorganización se aceleró en abril de 2026, cuando Kevin Weil, Bill Peebles y Srinivas Narayanan abandonaron áreas estratégicas en el mismo día. Weil había dirigido producto y luego OpenAI for Science; Peebles lideraba el equipo de generación de video Sora; Narayanan era director de tecnología para aplicaciones empresariales.

OpenAI integraba sus iniciativas científicas con otras divisiones, reducía proyectos que ya no consideraba prioritarios y concentraba recursos en herramientas para negocios. Narayanan explicó que deseaba pasar tiempo con sus padres antes de definir su próximo paso profesional.

Un recuento divulgado en agosto registró al menos 14 altos cargos que dejaron sus puestos o redujeron su participación durante 2026. La lista incluyó responsables de operaciones, ingresos, marketing, producto, ventas empresariales, infraestructura, ética y seguridad.

Fidji Simo abandonó su cargo de tiempo completo por razones de salud y pasó a ser asesora. Johannes Heidecke, encargado de sistemas de seguridad, y Chloé Bakalar, líder de ética en inteligencia artificial, también se fueron de la compañía durante ese proceso de cambios.

La seguridad fue integrada de forma más estrecha con la investigación, mediante responsables interinos y mayores atribuciones para la vicepresidencia de investigación y seguridad. Este esquema puede incorporar controles desde el diseño de los modelos, pero también puede reducir la independencia de quienes deben cuestionar el ritmo de desarrollo.

Bakalar había defendido que la ética debía ser una responsabilidad distribuida en toda la organización y no recaer en una sola persona convertida en el “centro moral” de un desarrollador de inteligencia artificial. Su planteamiento no fue presentado públicamente como una acusación directa contra Altman.

Altman reconoció recientemente que la industria, incluida OpenAI, ha hecho un

“trabajo terrible”

al explicar a la sociedad los beneficios de la inteligencia artificial y la forma de mitigar sus efectos negativos.

Fuente: Infobae

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