Leones machos persiguen hienas: GPS revela nueva dinámica

El uso de collares GPS ha permitido descubrir que los leones, en particular los machos, tienden a acercarse a las hienas manchadas, mientras que estas últimas se alejan durante sus encuentros en la sabana. Esta revelación proviene de una investigación de 4 años realizada en el Parque Nacional Etosha, en Namibia, así como en el Parque Nacional Chobe y la reserva de Linyanti, en Botsuana.

El estudio, publicado en Frontiers in Ethology, analizó los desplazamientos simultáneos de 17 leones (Panthera leo) y 14 hienas (Crocuta crocuta) para medir cómo reacciona cada especie ante la presencia de la otra. Los resultados cuestionan la creencia de que las hienas siguen a los leones para aprovechar los restos de comida.

Los rastreos GPS cambian la visión tradicional

“Durante mi maestría, viví en la sabana mientras estudiaba hienas pardas”, afirmó la autora principal, la doctora Nancy Barker, de la Universidad de KwaZulu-Natal. “Observé repetidamente a leones siguiendo activamente a las hienas”, explicó.

La investigación se realizó durante cuatro años en Etosha, en Namibia, y en Chobe y Linyanti, en Botsuana, para seguir la interacción entre leones e hienas (Crédito: Dra. Nancy Barker)

Barker relató que otros investigadores atribuían aquellos avistamientos a encuentros casuales y sostenían que las hembras eran las que seguían a los ejemplares de la otra especie, principalmente en busca de carroña. Sin embargo, consideró que la relación entre ambos carnívoros podía tener otra explicación y decidió estudiar sus movimientos.

Para ello, la investigadora permaneció varios meses en los territorios elegidos. Allí identificó manadas de leones y clanes de hienas manchadas, sus áreas de uso frecuente y la posición de los individuos dentro de sus jerarquías sociales. Luego eligió animales con mayor rango, ya que eran menos propensos a alejarse del espacio habitual de su grupo.

Movimientos revelan una relación desigual

Los collares registraron la ubicación de cada animal cada 5 minutos en las horas de mayor actividad. Con esa información, los investigadores identificaron 23 pares de animales seguidos de forma simultánea, entre ellos 10 parejas formadas por un león y una hiena.

Nancy Barker, de la Universidad de KwaZulu-Natal, sostuvo que observó a leones siguiendo de forma activa a las hienas durante su trabajo de campo (Crédito: Dra. Nancy Barker)

Cada par, llamado díada en el estudio, permitió clasificar el movimiento de los animales en 3 direcciones: hacia el otro individuo, en sentido contrario o de forma lateral. Las observaciones directas aportaron contexto a los datos recogidos por satélite; por ejemplo, ayudaron a establecer que 2 leones que permanecían muy cerca formaban una pareja reproductora.

“En cada instante en que un león y una hiena tenían señal GPS al mismo tiempo, nos hacíamos una pregunta sencilla: ¿Se movía cada animal hacia el otro, alejándose o hacia un lado?”, explicó la investigadora. Al repetir esa comparación en miles de ubicaciones simultáneas, apareció la pauta de retirada de las hienas y aproximación de los felinos machos.

El estudio sobre leones e hienas sostuvo que el equilibrio entre depredadores depende de decisiones individuales sobre riesgo, recompensa, supervivencia y reproducción (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una investigación anterior publicada en Journal of Zoology también analizó la convivencia entre leones e hienas manchadas mediante collares GPS. Ese trabajo concluyó que las hembras no evitan de forma permanente las áreas frecuentadas por los integrantes de la otra especie y plantea que sus decisiones dependen de las circunstancias inmediatas, entre ellas el tamaño del grupo, la disponibilidad de comida y las características de los animales presentes.

Leonas mostraron respuestas menos definidas

Los resultados indicaron que los machos reaccionaban con mayor frecuencia al acercarse a las hienas, mientras que las hembras presentaban una respuesta menos uniforme. Durante el trabajo de campo, Barker observó que las leonas modificaban su conducta según la presencia de otros integrantes de la manada.

El estudio advirtió que las leonas mostraron respuestas menos definidas y planteó que la convivencia entre carnívoros depende de decisiones sobre riesgo y recompensa (Crédito: Dra. Nancy Barker)

La autora subrayó que esa diferencia entre sexos todavía requiere confirmación: el número de animales con collar fue reducido debido a la dificultad de rastrear simultáneamente a grandes carnívoros, y el análisis solo incluyó momentos en los que tenían señal GPS al mismo tiempo.

“Algunos de nuestros hallazgos a menor escala deben considerarse tendencias en lugar de conclusiones definitivas”, advirtió Barker. Pese a esa limitación, la señal de retirada de las hienas se sostuvo en 3 análisis estadísticos, por lo que el trabajo la presenta como un patrón de conducta repetible.

El estudio plantea que el equilibrio entre depredadores surge de decisiones individuales sobre riesgo y recompensa. La investigadora propuso ampliar el método a otros miembros de la comunidad de carnívoros para entender cómo comparten el territorio y cómo esas conductas se vinculan con la supervivencia y la reproducción.

Fuente: Infobae

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