Esponjas marinas devoran sus propias bacterias para alimentar embriones

Un equipo internacional de investigadores, liderado por la científica Marta Turon del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), ha revelado un mecanismo nunca antes documentado: las esponjas marinas consumen sus propios microbios para nutrir a sus embriones. Este hallazgo, anunciado este jueves por el organismo español, aporta nuevas luces sobre la intrincada relación entre los organismos complejos y los microorganismos que los habitan.

El estudio, publicado en la prestigiosa revista Microbiome, analiza en detalle la interacción entre la esponja marina Halichondria panicea y su microbioma a lo largo del ciclo reproductivo. Para lograr esta comprensión, los autores emplearon técnicas avanzadas como imágenes de microscopía electrónica, secuenciación genética, análisis transcriptómicos y cuantificación de comunidades microbianas.

Un paso más allá de la simbiosis

Los resultados muestran una dinámica más compleja que la simple relación de mutuo beneficio conocida como simbiosis. Según explican los investigadores, el estudio ha evidenciado por primera vez cómo ciertas células de la esponja engullen y digieren a la bacteria simbionte Candidatus Halichondribacter symbioticus en el momento en que comienza la génesis de los embriones.

Las imágenes captadas son reveladoras: células nodrizas capturan y digieren agregados bacterianos ubicados cerca de los embriones en desarrollo.

“El estudio exhaustivo del ciclo reproductivo de Halichondria panicea nos ha permitido comprobar que, para sostener el desarrollo de sus embriones, la esponja recurre a sus propias bacterias simbiontes como recurso nutricional, una evidencia de la compleja relación que existe entre animales y microorganismos”, explicó Turon.

Como consecuencia directa de este proceso, se observa una disminución significativa de la bacteria a medida que avanza el desarrollo embrionario. En paralelo, se activan genes vinculados a la respuesta inmune, el reconocimiento bacteriano y los mecanismos celulares de fagocitosis y digestión de microorganismos.

La coautora del estudio, Ana Riesgo, también investigadora del MNCN, destacó el impacto de este hallazgo:

“Confirmar que los microbiomas desempeñan un papel mucho más activo en la reproducción y el desarrollo animal de lo que se pensaba hasta ahora abre todo un campo de investigación de las interacciones entre los microorganismos y las esponjas, pero también de esas interacciones con organismos más complejos como nuestra propia especie”.

Según el MNCN, el hecho de que este proceso se haya descubierto en las esponjas —uno de los grupos animales más antiguos del planeta— sugiere que la utilización de microorganismos simbiontes como fuente de nutrientes durante el desarrollo podría representar una estrategia evolutiva antigua, presente desde las primeras etapas de la evolución animal.

Para cerrar, Marta Turon subrayó la importancia de comprender estas relaciones:

“Comprender cómo interactúan animales y microorganismos amplía el conocimiento sobre el funcionamiento de los microbiomas, sistemas que también son fundamentales para la salud humana, la agricultura o el mantenimiento de los ecosistemas”.

Fuente: Infobae

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