La oveja Shaun regresa con Halloween y terror familiar: todo sobre Misión calabaza

El estudio Aardman, conocido por su animación en plastilina, vuelve a la carga con una nueva entrega de su personaje más querido. La oveja Shaun: Misión calabaza llega a los cines ecuatorianos el próximo 30 de octubre, justo a tiempo para celebrar Halloween. Esta vez, la historia se adentra en el terror familiar, un género que el estudio británico no había explorado antes con este personaje.

La acción transcurre en la granja de Mossy Bottom. Todo comienza cuando Shaun intenta reparar la destrucción accidental del huerto de calabazas que el rebaño cuidaba con esmero. Para solucionar el problema, el travieso carnero pone en marcha un experimento que se descontrola por completo. El granjero desaparece y una extraña criatura aparece en los bosques cercanos de Mossingham.

El diario británico The Guardian reportó que, hacia enero de 2026, la producción estaba aproximadamente a la mitad. En ese momento, unos 300 trabajadores trabajaban simultáneamente en 40 decorados distintos. Cada uno de los 30 animadores lograba completar casi dos segundos de metraje al día, lo que refleja la meticulosidad del proceso artesanal de Aardman.

Una nueva dirección y un toque de terror

La película marca el debut en el largometraje de Steve Cox y Matthew Walker como directores. El guion lleva la firma de Mark Burton y Giles Pilbrow, dos nombres que han estado ligados al universo de Shaun desde sus inicios. La historia arranca durante la celebración de Halloween en la granja, cuando el granjero destruye sin querer el huerto de calabazas. Shaun, en un intento desesperado por remediar el desastre, desencadena consecuencias inesperadas.

Un fotograma de la esperada 'La oveja Shaun: Misión calabaza', que se estrenará el 30 de octubre

Un detalle curioso del punto de partida narrativo es la inseguridad del granjero ante su calvicie. El hombre usa un restaurador capilar contenido en una botella muy parecida a la poción de crecimiento acelerado de calabazas. Shaun recurre entonces a una “ciencia oscura” que lo lleva por caminos turbios. Este giro sitúa la película en el terreno del terror familiar, aunque los responsables han reducido los sustos para adaptarlos al público infantil. Walker contó que una primera versión de una escena de invasión doméstica resultó “demasiado intensa”.

Las referencias cinematográficas son evidentes: Psicosis, Nosferatu, Frankenstein, El resplandor y La mujer explosiva. Sin embargo, los creadores han contenido los guiños que solo funcionarían para espectadores adultos. Pilbrow explicó que algunas concesiones al mercado exterior son deliberadas, pero el filme conserva bromas muy británicas, como una ráfaga de The Archers o una persecución en coche retrasada porque Bitzer coloca antes las placas de aprendiz en el vehículo. Para el guionista, el tono nace de referencias compartidas como The Beano o el dúo Morecambe and Wise.

Actualidad y diversidad en Mossingham

La película incorpora elementos contemporáneos en el universo de la oveja Shaun. Se incluye una boda homosexual, un reparto concebido a partir de “una biblioteca de personajes de formas, tamaños y etnias” y hasta un momento en que Shaun envía emojis a la veterinaria para pedir ayuda. Walker admitió que ese detalle les hizo dudar pero lo aceptaron: “Eso fue un paso bastante grande para nosotros. Pero así es como funciona el mundo”.

La granja está aterrorizada por la aparición de un monstruo en La oveja Shaun: Misión calabaza'.

Cox detalló que el estudio vigila de forma estricta la dimensión moral del personaje: “Somos muy rigurosos a la hora de asegurarnos de que Shaun sea moralmente correcto. Somos conscientes de que cada decisión que tomamos la verán millones de niños y que influirá en ellos”. Por su parte, Burton señaló que el conflicto central radica en la obsesión del protagonista por resolverlo todo solo: “Tiene síndrome del personaje principal. Esa idea de que él es el héroe y tiene que arreglarlo todo por sí mismo se convierte en una obsesión y se pasa al lado oscuro”.

Esa lectura se conecta con una secuencia donde una multitud armada con horcas y pancartas persigue a un extraño al que consideran una amenaza. Walker aseguró que el equipo era consciente de la resonancia política de esa imagen y quería que la turba pareciera guiada por un malentendido, no por un comentario directo sobre inmigración. La criatura que desencadena el caos tiene un diseño muy concreto: pelo naranja apelmazado y rígido para evitar movimiento entre planos. Pilbrow bromeó sobre el parecido cromático de ese monstruo “de mal pelo, un poco naranja”, aunque aclaró: “Pero nuestro monstruo es adorable e incomprendido. No creo que eso describa a Trump”.

En el aspecto técnico, The Guardian describió un rodaje de precisión extrema: 24 fotogramas por segundo, manipulación mínima entre disparos y maletines con piezas sueltas, como 20 bocas intercambiables para la cabeza de Bitzer. En el estudio, apenas hay un objeto comercial usado tal cual en los decorados de Mossy Bottom: gel K-Y, empleado para fabricar lágrimas. El resultado promete ser una experiencia visual única para toda la familia.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK