Las urbes del viejo continente se posicionan como pioneras en la lucha contra el calentamiento global, pero a pesar de sus esfuerzos, el fenómeno ya está pasando factura a la salud de la población. El más reciente estudio de Lancet Countdown Europe, difundido en The Lancet Public Health, señala que Europa enfrenta un escenario crítico frente al incremento de las temperaturas, las enfermedades contagiosas y los riesgos ambientales, mientras que las acciones municipales, aunque ambiciosas, resultan insuficientes.
“Las olas de calor y los incendios forestales de este año no son catástrofes aisladas, sino síntomas de un clima que se está calentando y que aumenta las probabilidades de que se produzcan fenómenos extremos más frecuentes y más peligrosos”, afirmó el doctor José Chen, investigador asociado de Lancet Countdown Europe, con sede en el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).
El informe alerta que la mortalidad atribuible al calor se elevó en 834 de las 845 ciudades analizadas, con un promedio de 82 muertes adicionales por cada millón de habitantes. En las urbes del sur de Europa, los fallecimientos vinculados al calor crecieron un 160,6% entre los periodos 1991-2000 y 2015-2024, lo que equivale a una media de 132 muertes anuales más por millón de personas en comparación con la década de los noventa.
En el caso de España, las defunciones por calor aumentaron en 95,4 por millón de habitantes entre 2015 y 2024, respecto al periodo 1991-2000. El sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo) registró este verano 5.433 muertes atribuibles a las temperaturas. Esta cifra supera las de los veranos de 2022 (4.789 decesos) y 2023 (3.035 decesos), que hasta ahora eran considerados los más letales de la serie histórica, iniciada en 2015.
Dengue, zika y chikungunya en aumento en Europa
El calor anómalo de los últimos años ha generado las condiciones ideales para que las enfermedades infecciosas transmitidas por insectos proliferen. Los investigadores detectaron un incremento del 110,5% en la idoneidad climática para el dengue en las ciudades europeas, con un alza especialmente marcada en el este (369,3%) y en el sur del continente (112,2%). La presencia de estos insectos eleva el riesgo de brotes de patologías vehiculadas por mosquitos.

Este crecimiento ya se evidencia a nivel nacional: el mosquito tigre (Aedes albopictus) lleva décadas expandiéndose por todo el país y hoy está presente en numerosas provincias. Tan solo en 2025, se reportaron 1.456 casos de dengue, chikungunya o zika.
Alergias más largas e intensas
El cambio climático también afecta las reacciones alérgicas. La concentración de polen alergénico se ha duplicado en ciudades del sur y del este, alargando y adelantando las temporadas de alergia. Bruselas, Berlín y Budapest registraron aumentos de entre 66% y 175% en polen de abedul, mientras que urbes españolas como Tarragona y Córdoba tuvieron alzas superiores al 100% en polen de olivo, y la temporada comenzó hasta tres semanas antes.

Financiación insuficiente para la acción climática
El estudio reconoce que las ciudades europeas están “a la vanguardia de la acción climática”. El 88% de los municipios evaluados han logrado reducir el fenómeno de isla de calor urbana mediante el desarrollo de espacios verdes y la elección de materiales más claros y frescos en la construcción. En más de 850 ciudades se identificaron 1.519 planes de acción de adaptación previstos o ejecutados para enfrentar las altas temperaturas, pero solo el 0,5% abordaban los sistemas y servicios sanitarios.
Sin embargo, la capacidad de los ayuntamientos es limitada: todas las ciudades europeas analizadas reportaron falta de fondos para emprender proyectos de transporte (16,4%), edificación (14,3%) y energías renovables (13,6%).
“Las ciudades tienen una oportunidad única para proporcionar a sus residentes un futuro más saludable, sostenible y resiliente. Debemos aprovechar su ambición y garantizar que las ciudades cuenten con los medios necesarios para proteger la salud y el bienestar de las poblaciones de toda Europa”, reclamó la profesora Cathryn Tonne, codirectora de Lancet Countdown Europe.
Fuente: Infobae