Cada año, millones de toneladas de botellas de plástico terminan en vertederos, ríos y océanos. El polietileno tereftalato (PET), el material del que están hechas, es uno de los polímeros más utilizados en el mundo, y su gestión como desecho representa uno de los problemas ambientales más difíciles de resolver. Aunque existen sistemas de reciclaje, gran parte de ese plástico nunca regresa a la cadena productiva.
Ante esta realidad, diversas industrias han buscado formas de convertir los residuos plásticos en materias primas para otros procesos. El sector de la construcción ha sido especialmente receptivo: desde bloques de hormigón con plástico triturado hasta aislamientos térmicos derivados de botellas, ya hay numerosos antecedentes. La diferencia entre las propuestas radica en qué tanto se integra el material reciclado en el sistema constructivo.
Al mismo tiempo, el rubro de la vivienda enfrenta una demanda cada vez mayor por reducir los plazos y costos de edificación. Los sistemas prefabricados y modulares han crecido como respuesta, con distintos niveles de adopción según el contexto de cada país.
Es en esa intersección donde, en Amherst, Quebec, Canadá, la empresa PakVille —fundada por la ingeniera civil Parinaz Pakniat— levantó una vivienda de dos dormitorios y aproximadamente 100 metros cuadrados usando paneles fabricados con botellas de plástico recicladas. El cerramiento exterior, es decir, las paredes y la envolvente, se instaló en tres días.

De la botella al panel: el proceso de transformación
El sistema creado por PakVille parte del PET proveniente de botellas descartadas. Este material no se emplea entero ni apilado, sino que pasa por un proceso de transformación que lo convierte en un componente estructural completamente distinto.
El PET reciclado se procesa hasta formar un núcleo de espuma, que luego queda ubicado entre dos capas exteriores reforzadas con fibra de vidrio. El resultado es un panel rígido, liviano y multicapa. Según datos de la compañía, un panel estándar requiere el equivalente a unas 3.000 botellas recicladas; para la vivienda de Amherst se utilizaron aproximadamente 200.000 botellas.
La idea es concentrar funciones. PakVille indica que el panel puede reemplazar elementos que en una obra tradicional se instalan por separado: la estructura de madera, el aislamiento térmico, la barrera de vapor, los paneles interiores y el revestimiento exterior. Al integrar todas esas capas en una sola pieza fabricada de antemano, se elimina gran parte del trabajo de ensamblaje en el lugar y se reduce la coordinación entre oficios.

¿Cómo se logró montar la vivienda en tres días?
El factor clave para la rapidez del montaje es que los paneles se producen fuera del terreno, con medidas exactas y un sistema modular. Cuando llegan a la obra, no es necesario levantar cada pared capa por capa: los paneles ya tienen incorporadas las funciones que normalmente se resuelven en etapas sucesivas, e incluso pueden incluir conductos para instalaciones eléctricas.
Las piezas están diseñadas para encajar y fijarse entre sí durante el montaje, lo que reduce la cantidad de tareas a coordinar simultáneamente en el lugar. Esta estrategia, según la información documentada, permitió que el sistema de paneles de la casa de dos dormitorios de Amherst se instalara en tres jornadas.
Es importante aclarar que esos tres días corresponden al tiempo de instalación de los paneles que forman la envolvente, no a la vivienda terminada. Ventanas, instalaciones, acabados, cimientos y otros componentes requieren etapas adicionales. Lo que el sistema acelera de manera concreta es la fase de cierre estructural, que en una obra convencional representa una parte considerable del tiempo total.

¿Qué es la tecnología PET de PakVille?
PakVert es el nombre del sistema constructivo desarrollado por PakVille, cuyo elemento distintivo es el uso de PET reciclado como núcleo de los paneles. El PET es un polímero termoplástico muy usado en la industria de envases, conocido por su resistencia mecánica, ligereza y baja permeabilidad al agua. Al transformarlo en espuma, esas propiedades se reconfiguran para crear un material con alto rendimiento térmico.
PakVille afirma que sus paneles alcanzan un nivel de aislamiento R-30, valor que mide la resistencia al paso del calor y que es relevante para climas como el del este de Canadá. Además, la empresa sostiene que los paneles son resistentes a la humedad y cumplen con los requisitos canadienses de comportamiento frente al fuego, según informó la propia compañía.
Frente a una pared convencional, la principal diferencia no está solo en la materia prima, sino en el modelo de producción: los paneles PakVert concentran en una sola pieza prefabricada lo que un sistema tradicional resuelve con múltiples materiales y operaciones separadas. La línea de productos de PakVille abarca desde viviendas pequeñas hasta modelos de dos y tres habitaciones, además de paneles para edificios comerciales y proyectos residenciales de varias plantas.
Fuente: Infobae