El cofundador de Microsoft, Bill Gates, ha lanzado una advertencia sobre los riesgos que implican los llamados compañeros de inteligencia artificial (IA) para la infancia. Según su análisis, estas herramientas podrían generar adicción, debilitar el aprendizaje social y desplazar los vínculos humanos en una etapa clave del crecimiento.
En un artículo de opinión publicado en su blog personal, el magnate tecnológico señaló que estos sistemas ofrecen una interacción cómoda, permanente y sin fricciones. A su juicio, esta combinación reduce la necesidad de salir de la zona de confort y limita la capacidad de relacionarse con otras personas en el mundo real.
¿Por qué Bill Gates considera peligrosos a los «compañeros de IA»?
Gates llevó el debate a su propia experiencia de vida. Recordó que durante su niñez en Seattle tenía pocos amigos y que desarrollar habilidades sociales le exigió un esfuerzo consciente, con el apoyo de su madre. A sus 70 años, dijo, todavía aplica esas lecciones, y añadió que duda haber hecho ese mismo trabajo si en ese momento hubiera tenido un asistente conversacional siempre dispuesto a adaptarse a él.

Para respaldar su postura, el empresario citó un estudio realizado con más de 1.100 personas usuarias de asistentes virtuales con IA, elaborado por investigadores de las universidades de Stanford y Carnegie Mellon. Esta investigación reveló que quienes tenían redes sociales más pequeñas eran más propensos a buscar compañía en un chatbot. Según los hallazgos, cuanto más intenso y personal se volvía el uso, peor se sentían los usuarios.
La advertencia no se limitó al plano afectivo. Gates indicó que la misma herramienta que puede ampliar el acceso al conocimiento podría empujar a muchas personas a aprender menos. Mencionó una encuesta preliminar que vinculó un mayor uso de IA con un menor pensamiento crítico, con un efecto más marcado entre los jóvenes.

¿Qué entiende Bill Gates como «compañeros de IA»?
Gate describió a estos sistemas como aquellos que «se comunican contigo de una manera con la que ya te sientes cómodo», que «siempre están disponibles» y que «nunca se enfadan contigo». Ese diseño, planteó, elimina una parte central de la experiencia humana: el roce, la incomodidad y la adaptación que forman las destrezas sociales.
«Esto les da el potencial de volverse altamente adictivos y de privarnos de las lecciones que aprendemos al conectar con otras personas», escribió Gates.
En el caso de los menores, agregó, el daño puede acompañarlos durante toda la vida. Para reforzar su punto, tomó una idea del libro ‘La generación ansiosa’, de Jonathan Haidt. Citó el argumento de que los niños expuestos de manera habitual a pequeños riesgos desarrollan la capacidad de afrontar desafíos mayores, mientras que quienes crecen en espacios sobreprotegidos llegan a la adultez con mayor ansiedad.
Desde esa perspectiva, hizo una comparación directa: «Un compañero con inteligencia artificial diseñado para no molestarte nunca es como un gran invernadero protegido». La imagen resume su preocupación central: una tecnología pensada para evitar el malestar puede impedir el aprendizaje que surge de atravesarlo.
¿Cómo impactará la inteligencia artificial en la educación infantil?
Gates afirmó que le preocupa el efecto de la inteligencia artificial sobre la educación por una razón paradójica. Sostuvo que la herramienta que permitirá aprender más que nunca podría hacer que muchas personas aprendan menos. La señal que mencionó fue una encuesta preliminar que asoció un uso más intenso de IA con una caída en el pensamiento crítico. Según indicó, la relación fue más fuerte entre los jóvenes, el grupo que al mismo tiempo enfrenta un espacio digital atravesado por imágenes falsas y desinformación personalizada.

El empresario ubicó esa pérdida de criterio en un escenario más amplio. Señaló que, en una era de deepfakes y contenidos manipulados a medida, distinguir la verdad de la mentira se vuelve una capacidad básica para la vida cotidiana.
Fuente: Infobae