El documental Oasis: Don’t Look Back in Anger llega esta semana a las salas de cine con una crónica de dos horas sobre la gira de regreso de la banda británica en 2025. La cinta recoge el primer ensayo tras la reunión, la dinámica renovada entre Liam Gallagher y Noel Gallagher, y los conciertos que marcaron el retorno del grupo después de su separación en 2009. Según una reseña firmada por el periodista David Renshaw, el filme también deja al descubierto un vacío importante: no aborda el impacto de los precios de las entradas, que pasaron de las 148,50 libras anunciadas a más de 350 libras por los mecanismos de Ticketmaster.
Dirigido por Will Lovelace y Dylan Southern, con la colaboración de Steven Knight, el documental sigue la gira Oasis Live ’25 y se estrena en el Reino Unido el 9 de septiembre, en Australia el 10 y en Estados Unidos el 11. Las imágenes fueron captadas durante toda la serie de conciertos mundiales, con boletos agotados en cada ciudad. Para quienes lograron asistir, fue un reencuentro histórico; para millones de seguidores que se quedaron fuera por la demanda o el costo, una experiencia de frustración colectiva.
El inicio del documental muestra uno de los instantes más tensos: el primer ensayo conjunto previo al debut en Cardiff, registrado con cámaras ocultas en la sala de práctica. En esa escena aparece primero Noel Gallagher con el resto de la banda, mientras Liam Gallagher se suma dos semanas después. Rompe el hielo con una queja sobre la batería de Joey Waronker, canta su parte y, al terminar, se marcha directamente a su casa mientras los demás continúan tocando entre risas.
Una de las revelaciones del filme es el tono emocional de Noel Gallagher, quien se muestra más relajado que en otras épocas y admite sentir nervios antes de la noche inaugural. También confiesa que lloró antes de un concierto en Irlanda y que la muerte de Mani, bajista de los Stone Roses, lo llevó a reflexionar sobre su propia mortalidad.

El músico añade que ver a padres e hijos abrazándose entre el público lo conmovió hasta el punto de tener que dar la espalda a la audiencia en varias ocasiones. Esa imagen contrasta con su figura pública tradicionalmente áspera y ayuda a definir el tono que adopta el documental sobre la reunión.
Liam Gallagher, en cambio, aparece con una mezcla de desinterés escénico y preparación rigurosa. La reseña indica que evitó cigarrillos y alcohol durante toda la gira, llegó al Principality Stadium de Cardiff apenas 20 minutos antes de salir al escenario y demostró una solidez vocal que no se le escuchaba desde hacía años.
Esa combinación queda resumida en una de sus frases dentro del documental:
“Hace falta preocuparse mucho para que no te importe una mierda”.
La película también lo muestra rápido para el humor, incluida una broma sobre Mick Jagger que figura entre los momentos más celebrados del metraje.
A lo largo del filme, Noel Gallagher y Liam Gallagher aparecen primero en entrevistas separadas y luego en una conversación conjunta. Allí Liam Gallagher plantea que la música debe ser “el superhéroe” y que las canciones no les pertenecen a ellos, sino a los fans. Esa idea se conecta con la aparición de una nueva generación de seguidores de Oasis durante los años en que la banda estuvo separada.

Ese enfoque, no obstante, convive con una zona de silencio sobre el motivo real de la reunión. Durante más de una década los hermanos fueron enemigos declarados; Noel Gallagher llega a recordar que él “nunca perdona”, pero hacia el final sostiene que
“todo fue perdonado sin una palabra”.
La reseña subraya que el dinero no aparece ni una sola vez como motor de la gira, ni siquiera en tono de broma, pese a que Oasis nunca había evitado antes hablar de los beneficios económicos de ser una de las bandas más grandes del mundo. La omisión se vuelve más evidente en un pasaje donde Liam Gallagher menciona a quienes estaban en los asientos baratos y enseguida corrige:
“En realidad no hay asientos baratos, perdón por eso”.
La referencia remite a una de las controversias de la gira: el uso de precios “por tramos” de Ticketmaster, que llevó entradas anunciadas en 148,50 libras a superar las 350 libras. El documental no incluye una justificación de ese mecanismo, a pesar de que la cuestión afectó a buena parte del público que no pudo asistir.
La película también entra, aunque de manera lateral, en la relación actual entre los hermanos y en sus posiciones políticas. Noel Gallagher había respaldado a Tony Blair en 1997 y en años posteriores había hecho comentarios contra Jeremy Corbyn y sobre un Glastonbury “demasiado woke”, pero en el filme no se lo interroga por esas posturas.

Lo que sí aparece es un rechazo explícito a la idea de que Oasis represente una identidad excluyente. En uno de los pasajes centrales, Noel Gallagher sostiene:
“Los medios nunca entendieron lo que es Oasis. Yo sé lo que no es. No es algo de derecha. Todos son bienvenidos. Es nosotros. ‘Encontraremos un día más brillante’. [Las canciones] hablan de nosotros”.
Entre las novedades más concretas sobre su vínculo personal, el documental revela que los hijos de ambos se conocieron por primera vez durante la gira. Son cuatro varones de 15, 18, 25 y 26 años, un dato que subraya hasta qué punto el distanciamiento entre Noel Gallagher y Liam Gallagher se había prolongado durante década y media.
La película también cuenta que ahora los hermanos se envían mensajes
“como putos colegas”
y que están en contacto
“muchísimo, muchísimo, muchísimo más”
que antes. Esos intercambios consisten sobre todo en videos tontos y opiniones sobre gente que aparece en televisión.
En el plano estrictamente cinematográfico, la reseña destaca el trabajo visual de un equipo que incluye a Lol Crawley, premiado por The Brutalist, y el diseño sonoro de Samir Foco con mezcla de Tarn Willers y James Mather. El resultado acompaña el recorrido de la gira con canciones ancladas en distintas ciudades: “Rock’n’Roll Star” en Los Ángeles, “Wonderwall” en Buenos Aires y “Some Might Say” en Dublín.
Fuente: Infobae