Criptomonedas en la mira: granjas, cajas frías y el desafío financiero

El universo de los activos digitales, conocidos como criptomonedas, se ha consolidado como una opción distinta al sistema bancario tradicional. Estas monedas virtuales permiten efectuar pagos y transferencias, además de representar una forma de inversión con miras al largo plazo.

Recientemente, dos hechos han puesto en el centro de atención a estos instrumentos digitales: el homicidio del tecladista de la agrupación Camilo Séptimo, Jonathan Meléndez, y su familia, aparentemente vinculado al robo de una caja fría de bitcoins; y el decomiso de una granja de criptomonedas en el municipio de Tlaola, Puebla. Ambos casos evidencian cómo estas tecnologías son empleadas por el crimen organizado para el lavado de activos.

Las criptomonedas representan un reto para los sistemas financieros tradicionales, ya que no están sujetas a la regulación de los bancos centrales ni pertenecen a ninguna institución. Su emisión y administración están a cargo de una red descentralizada de computadoras distribuidas a nivel global, una característica que facilita su utilización por parte de organizaciones criminales.

El mecanismo de las criptomonedas

Granja de criptomonedas localizada en Puebla. No se trata del primer desmantelamiento de un sitio de minería digital en la entidad.
Foto: SSP Puebla

Las criptomonedas son activos digitales cuyas transacciones se registran en una base de datos denominada blockchain, un libro de contabilidad digital que almacena cada operación realizada con monedas como bitcoin, ethereum y otras. En la actualidad, un bitcoin ronda los 23.000 dólares en las plataformas de intercambio, según información de entidades bancarias nacionales.

Las granjas de criptomonedas son fundamentales en este ecosistema, pues en ellas se lleva a cabo la minería digital: el proceso de crear nuevas unidades de una criptodivisa. Esto implica resolver un problema matemático planteado por la red de mineros utilizando equipos informáticos especializados. Quien resuelve primero el desafío obtiene nuevas unidades de la criptomoneda como recompensa.

El uso de estas monedas digitales facilita el lavado de dinero, ya que las transacciones no son fáciles de rastrear para las autoridades. Mike Vigil, exjefe de Operaciones Internacionales de la Administración para el Control de Drogas (DEA), explicó en una entrevista que este proceso se desarrolla en tres etapas.

Imagen de ilustración de representaciones de la criptomoneda bitcóin. 25 de noviembre de 2024. REUTERS/Dado Ruvic

Según Vigil, la primera etapa consiste en usar efectivo para adquirir criptomonedas. Para ello, los delincuentes reclutan intermediarios que convierten el dinero físico en moneda digital mediante cajeros automáticos de bitcoin.

Posteriormente, los fondos se transfieren entre distintas cadenas de bloques (blockchain) con el objetivo de borrar el rastro de auditoría pública. Esto se logra mediante transacciones de bajo monto que no generen sospechas. Finalmente, el dinero retorna a la economía formal simulando un origen legítimo.

El exfuncionario de la DEA agregó que a esto se suman los corredores de venta libre y los intercambios entre pares, donde “comerciantes pícaros o no regulados intercambian grandes volúmenes de efectivo por criptomonedas, evitando cualquier verificación estándar de identificación del cliente”.

Cajas frías y monederos virtuales: cómo se resguardan las criptomonedas

FILE PHOTO: Bitcoins are seen in this illustration picture taken September 27, 2017. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo

El caso de Jonathan Meléndez puso los reflectores sobre estos dispositivos de almacenamiento. Las autoridades indicaron que el presunto responsable del homicidio del músico, identificado como Diego Sebastián “N”, buscaba sustraer las criptomonedas que pertenecían al tecladista. Según reportes, se trataba de una caja fría que contenía al menos 3 millones de dólares en bitcoins. Este sistema funciona como una billetera que mantiene las transacciones en un entorno aislado: la operación se completa fuera de línea y solo la firma digital viaja de vuelta al dispositivo conectado para registrarse en la blockchain.

Además, existen los monederos virtuales, que sirven para almacenar, enviar y recibir criptomonedas, de manera similar a una cuenta bancaria tradicional. Estos están protegidos por un sistema encriptado que solo permite el acceso al propietario mediante una contraseña o PIN de seguridad.

Los desafíos para rastrear operaciones digitales en el lavado de dinero

Fotografía de archivo de un cajero de criptomonedas . EFE/ Isaac Esquivel

Mike Vigil señaló que las agencias de seguridad necesitan desarrollar redes de informantes y recurrir a intercepciones telefónicas para detectar las operaciones de lavado de dinero mediante criptomonedas. No obstante, remarcó que se requiere información muy específica para identificar a los compradores y vendedores.

El exjefe de la DEA detalló cómo los criminales borran el rastro de auditoría pública del blockchain una vez que el dinero está dentro del ecosistema digital. Según explicó, mueven los fondos “rápidamente a través de cadenas de bloques completamente diferentes”, por ejemplo, intercambiando bitcoin por Ethereum y luego por Monero.

Vigil describió esos movimientos entre distintas cadenas como “una cortina de humo técnica que es notoriamente difícil para que los sistemas automatizados de seguimiento de cumplimiento rastreen sin problemas”.

Métodos clásicos de lavado que aún se usan junto a las criptomonedas

Un cajero automático de criptomonedas exhibe opciones de compra, mientras un usuario selecciona una transacción, en línea con la medida de Minnesota de retirar estos dispositivos por estafas. ( Wall Street Millennial)

Vigil precisó que, además de las monedas digitales, los cárteles siguen empleando métodos convencionales para blanquear las ganancias derivadas de la venta de drogas en Estados Unidos. Gran parte del dinero se transporta físicamente en vehículos hacia México.

También describió la compra de bienes de comercio como una vía paralela de lavado. “Aquí compran electrónicos, compran textiles, compran diamantes, oro (…) lo trasladan a México y lo venden ahí como si fueran cosas limpias, algo de comercio”, relató.

A esto se suma la adquisición de bienes raíces y negocios. Vigil mencionó la compra de terrenos, centros comerciales, restaurantes y ganado como destinos habituales del dinero ilícito, operaciones que, afirmó, resultan sencillas de ejecutar para las organizaciones criminales.

Fuente: Infobae

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