Caso Suzanne Morphew: madre desaparecida en EE.UU. y las pistas contra su esposo

Una bicicleta de montaña abandonada en un sendero, un esposo que la buscaba y dos hijas angustiadas marcaron el inicio de uno de los casos más enigmáticos de Estados Unidos. ¿Qué pasó con Suzanne Morphew? Aquel domingo 10 de mayo de 2020, mientras se celebraba el Día de la Madre, la primera impresión de muchos fue equivocada.

Suzanne y Barry Morphew se conocieron en Alexandria, Indiana, cuando estaban en la secundaria. Él era tres años y medio mayor que ella. Ella destacaba por su simpatía y belleza; él por su habilidad en el béisbol, deporte en el que fue seleccionado para los Toronto Blue Jays. Cuando él terminó quinto año, comenzaron a salir. Una lesión truncó su carrera. Se casaron el 5 de agosto de 1994. Barry creó una empresa de paisajismo; Suzanne trabajaba como maestra de sexto grado.

Su hija mayor, Mallory, nació el 4 de julio de 1999. Cuando llegó Macy, el 28 de agosto de 2003, Suzanne ya se había quedado en casa para dedicarse de lleno a la maternidad.

Con Mallory en la universidad, la familia se mudó a una casa cerca de Salida, en Maysville, Colorado, para estar más cerca de ella.

En mayo de 2020, en plena pandemia, el matrimonio llevaba 32 años de conocerse y casi 26 de casados. Sus hijas tenían 20 y 16 años.

Lo que pocos sabían es que la mudanza no era solo por Mallory: buscaban un nuevo comienzo para una relación que venía tambaleándose. Otro escenario para intentar revivir la ilusión. Pero no nos adelantemos.

La policía encontró la bicicleta de montaña de Suzanne Morphew abandonada cerca de su casa en Maysville, sin sangre, sin signos de lucha y sin sus objetos personales

Un domingo clave

Ese 10 de mayo, Día de la Madre en EE.UU., Barry tenía trabajo. Se levantó de madrugada y a las 5:00 a.m. salió hacia Broomfield, a unos 240 kilómetros, para un trabajo de paisajismo. No despertó a Suzanne (49) para felicitarla porque era muy temprano. Planeaba escribirle más tarde. Cuando le envió un mensaje deseándole Feliz Día de la Madre, ya no obtuvo respuesta.

Las hijas estaban en un campamento en Idaho. Le escribieron a su madre, pero Suzanne no contestó. A Mallory le pareció extraño.

Con el paso de las horas, Mallory se alarmó. Era inusual que su madre no respondiera. Le avisó a su padre.

Barry llamó a su vecina Jeanne Ritter (70). Le pidió que verificara si Suzanne estaba bien. Le indicó que revisara si la bicicleta de montaña que ella usaba estaba en la propiedad.

Jeanne fue de inmediato, no encontró ni la bicicleta ni a Suzanne. Barry le dijo que regresaba y le pidió que llamara a la policía.

A las 5:46 p.m., la policía del condado de Chaffee recibió el llamado de Jeanne: su vecina Suzanne Morphew no aparecía por ningún lado. Nadie la veía desde esa mañana, cuando su esposo salió a trabajar.

Los detectives centraron la pesquisa en Barry Morphew por sus contradicciones, el modo avión en su teléfono y los movimientos registrados por el GPS de su camioneta

La policía llegó a la mansión de los Morphew, valuada en un millón y medio de dólares, y se encontró con Jeanne. Revisaron la propiedad. Vieron dos autos estacionados: el de Suzanne y el de las hijas.

Faltaba la bicicleta de montaña de Suzanne. ¿Habría tenido un accidente? La policía comenzó a rastrear la zona.

Barry aún estaba lejos. Poco después, a 1.5 kilómetros de la casa, en un sendero, encontraron la bicicleta abandonada. Sin sangre, sin señales de lucha. Tampoco hallaron objetos personales. Su mochila con el kit de hidratación y sus lentes de sol estaban dentro de su auto. ¿Se habría ido a hacer mountain bike sin esos elementos? No parecía lógico.

La búsqueda masiva comenzó al día siguiente, con más de 700 personas, una ambulancia y un helicóptero. Buzos sondearon los espejos de agua cercanos a la residencia.

Tres días después, casi dos kilómetros más allá de la bicicleta, encontraron el casco azul de Suzanne.

La noticia de su desaparición acaparó los noticieros del país: una mujer joven y bella, madre de dos hijas, de una familia acomodada, vecina querida. Los ingredientes perfectos para atrapar a la audiencia.

Mientras, Barry barajaba teorías: accidente fatal, atropello y abandono, secuestro, ataque de un gato montés. La hipótesis del puma fue la más llamativa.

Los Morphew ofrecieron 200 mil dólares por información sobre el paradero de Suzanne. Sin resultados.

Suzanne y Barry Morphew se conocieron en el colegio secundario, él era tres años y medio mayor que ella. Se casaron el 5 de agosto de 1994. La hija mayor de la pareja Mallory nació el 4 de julio de 1999. Macy, la segunda, nació el 28 de agosto de 2003

La lapicera espía y el amante

En los registros de la casa, los detectives hallaron cosas llamativas. No había señales de forcejeo en las entradas, pero sí indicios de limpieza. En la secadora de ropa, al fondo, encontraron la tapa de plástico de una jeringa.

Al décimo día de investigación, descubrieron en el vestidor de la suite principal una “spy pen” (una lapicera que graba imágenes y audio). La había adquirido Suzanne porque sospechaba que su marido tenía un romance. El dispositivo se activaba por voz. Sin querer, Suzanne se grabó a sí misma hablando con su amante secreto.

A los investigadores les llevó más de seis meses identificar la voz: era Jeff Libler, un excompañero de secundaria de Suzanne. Estaba casado, tenía seis hijos y temía que su romance saliera a la luz. La policía no le dejó margen. Terminó reconociendo que conocía a Barry y que mantenía una relación con Suzanne desde febrero de 2019. Se supo que fantaseaban con casarse y mudarse a Ecuador para llevar una vida más simple y económica. En ese tiempo, se habían encontrado seis veces en lugares como Dallas, Michigan, Florida o Nueva Orleans. Libler colaboró, dio su ADN y acceso a su teléfono y computadora. Su coartada fue corroborada y quedó fuera de sospechas.

La línea de tiempo de esa relación ayudó a dar pistas. El sábado 9 de mayo, un día antes de la denuncia, Suzanne y su amante intercambiaron 59 mensajes. Una selfie de Suzanne fue considerada su última prueba de vida. La envió a Libler a las 2:03 p.m. A las 2:05 p.m. le escribió que estaba muy enamorada de él.

Barry le escribió a las 2:26 p.m. para decirle que regresaba. Ella no respondió. Luego, Barry insistió: “¿Te fuiste?”. Silencio.

Se cree que Barry llegó a su casa a las 2:43 p.m. Solo 40 minutos separaban la selfie sonriente de su supuesta llegada.

Ese breve lapso concentró la investigación. ¿Los mensajes buscaban respuesta o eran una coartada sembrada por Barry?

Hasta las 9:00 p.m. de ese sábado, Suzanne parecía haber seguido comunicándose por redes sociales, incluso enviando solicitudes de amistad. Pero el estilo de sus mensajes no coincidía con su manera habitual. Parecían escritos por otra persona.

Empleados de Barry Morphew declararon que su habitación en el Holiday Inn de Broomfield tenía olor a cloro y que las cámaras lo mostraron moviendo herramientas y dos palas

Olor a cloro, dos palas y empleados que hablan

La mirada se posó sobre Barry. Descartado el amante, él era el foco. Según Libler, el marido no sabía del affaire, aunque sospechaba algo. Suzanne, por su parte, dejó muchas señales de que quería divorciarse. Se lo habría planteado a Barry, pero él no quiso dejarla. Puertas adentro hubo discusiones que no trascendieron.

Los medios buscaron si Barry tenía una amante. Apuntaron a su empleada Morgan Gentile. La joven desmintió los rumores: “¡Fui tratada como si yo fuera la otra! Pero no lo soy. Da la casualidad que soy una mujer…”. En una entrevista con Daily Mail, Morgan reveló que no quería volver a ver a Barry. Dijo que él actuaba de manera extraña esos días. Su relato fue detallado: el sábado 9, Morgan debía trabajar con Barry en una construcción nueva cerca del río, donde vivía la pareja. Sin embargo, a las 11:00 a.m., Barry le pidió que se fuera porque “tenía planes románticos para su mujer”, citó Morgan, y agregó: “Él me dijo que tenía que hacer feliz a su mujer y realizar algo de excursionismo o de ciclismo”.

El domingo, Barry la llamó a las 11:18 a.m. en estado de neurosis. Le pidió que consiguiera un ayudante para ir a un trabajo urgente en Broomfield.

“Estaba histérico, no sonaba como si fuera él. Corté el teléfono y pensé que había pasado la peor noche de su vida”, relató la empleada. Aceptó el trabajo y viajó con un trabajador llamado Jeff Puckett. Cuando llegaron al motel que Barry les había reservado, él ya se había ido.

A las 6:10 p.m., Barry la llamó y dijo que había estado todo el día preparando las cosas para que ellos trabajaran, pero que debía volver a Salida por “una emergencia familiar”. Les pidió que esperaran en el hotel. Jeff Puckett se quedó en la habitación que había usado Barry.

El lunes 11, a las 8:00 a.m., Barry volvió a llamar. Morgan recuerda: “Él decía que su mujer había sido atacada por un puma y que iban a buscarla por la montaña. Nos pidió que recibiéramos un pedido de ladrillos para hacer el trabajo.

Esperaron hasta el martes, pero el pedido no llegó. Morgan y Jeff decidieron regresar a Salida. En septiembre, Jeff Puckett hizo declaraciones explosivas: dijo que la habitación del Holiday Inn donde él se quedó “apestaba a cloro” y que las toallas usadas por su jefe estaban tiradas en el piso, empapadas y con un olor insoportable. También dijo que encontró un trozo de papel en el cesto, un fragmento de un correo sobre un seguro de una propiedad. “Pensé que parecía una coartada perfecta para decir que él había estado ahí, ustedes saben a lo que me refiero…”, dijo Puckett. Entregó ese papel al FBI y aseguró que esos dos días (11 y 12 de mayo) se sintió molesto porque perdían el tiempo, aunque les pagaban. Agregó: “Me parece que hay juego sucio aquí o que un extraterrestre se la llevó. Y la verdad es que pensar en alienígenas es medio rebuscado, ¿me entienden? Nadie desaparece de la faz de la tierra de esta manera. No es normal”.

Cuando se enteró de los dichos de Puckett, Barry enloqueció. Admitió haber estado en la habitación y haberla dejado desordenada, pero aclaró: “Corrí a casa y antes dejé mis herramientas en el hotel. Llamé a mis compañeros de trabajo y les dije que tenía una emergencia familiar, que se las arreglaran y que pasaran la noche en el hotel que había reservado”. Intentó desacreditar a Puckett, revelando que era un exconvicto que había pasado nueve años en prisión.

Morgan corroboró lo dicho por Puckett: “Apenas abrimos la puerta, el olor a cloro te golpeaba. Mis ojos comenzaron a lagrimear y a arder. Las toallas estaban en el piso empapadas. Era como si él hubiese hecho la cama después de haber dormido”.

Barry se defendió: “No fui a la pileta y no tenía cloro conmigo… Estoy seguro de que lavaron el cuarto con algo por el Covid. Yo también sentí ese olor penetrante. Pueden haber sido los productos de limpieza del hotel”.

Pero el gerente del Holiday Inn dijo que no usaban cloro para limpiar, solo peróxido multipropósito, y entregó a la policía los videos de seguridad.

Morgan Gentile contó que recibió presiones de gente cercana a Barry para no hablar con las autoridades. No cedió y entregó su teléfono a la policía.

Un detalle curioso que Morgan notó: en el brazo de Barry, justo encima de un tatuaje, había un arañazo.

Las cámaras del hotel sumaron sospechas. Antes de que los empleados llegaran, se veía a Barry yendo y viniendo con herramientas. En un momento se le ve con dos palas.

A las 6:03 p.m., Barry se puso al volante y regresó a su casa antes de que Morgan y Puckett arribaran. Llegó poco antes de las 9:00 p.m.

La noche del jueves 3 de septiembre de 2026 Barry fue arrestado en Boulder, Colorado. ¿El motivo para interrumpir su libertad bajo palabra? Su involucramiento en un accidente, con posterior fuga del lugar, ocurrido en la ciudad de Denver

Detalles comprometedores

La investigación avanzó. Los expertos informáticos recuperaron un mensaje que Suzanne escribió el 6 de mayo y luego borró: “Ya está. No me podría importar menos lo que estés haciendo, hace años que me da igual. Solo tenemos que resolver esto civilizadamente”. A sus amigas les había dicho que su marido no la dejaba libre y le cuestionaba cómo pagaría sus cuentas médicas. Suzanne había superado dos tipos de cáncer. El control era emocional y financiero, y la asfixiaba.

Suzanne no podía imaginar que no habría futuro y que vivía sus últimos días.

En sus declaraciones sobre el sábado 9, Barry se contradijo varias veces. Los peritos detectaron que su teléfono se puso en modo avión a las 2:47 p.m. Reconstruyeron su recorrido con el GPS del celular y la computadora de su camioneta Ford F-350, que registró movimientos y apertura de puertas. Eso dibujó un mapa de sus posiciones cerca de la casa. Barry dijo que se fue a dormir a las 8:00 p.m., pero la computadora mostró que dio marcha atrás hacia la casa a las 9:30 p.m.

Si no dormía, ¿qué hacía Barry?

Barry declaró haber salido de su casa a las 5:00 a.m. del domingo 10 de mayo. Su registro en el Holiday Inn fue a las 8:46 a.m. Lo extraño: solo pasó media hora en la obra urgente y el resto del tiempo anduvo de un lado a otro, tirando objetos en basureros. Las cámaras cercanas al hotel hicieron pensar que podría estar deshaciéndose de evidencia.

La investigación reveló que Suzanne Morphew mantenía una relación con Jeff Libler y que la selfie enviada el 9 de mayo fue considerada su última prueba de vida

Incredulidad y ruidos sospechosos

Tras la desaparición, la familia de Suzanne tomó distancia de Barry. No les cerraba su conducta. Las hijas, en cambio, tomaron partido por su padre. Su abuelo materno, Gene Moorman, de 87 años, enfermo de cáncer, pidió verlas, pero ellas no quisieron. Solo Mallory habló con él por teléfono. Estaban con Barry y sentían que la familia materna quería culparlo.

Los Moorman observan con desconfianza los movimientos de Barry: si es inocente, ¿por qué no se sometió al detector de mentiras ni al análisis de voz?

Según Andrew Moorman, el hermano mayor de Suzanne, ella jamás se subió a su bicicleta ese día. Ni pedaleó un metro. Para él, fue una prueba arrojada por su cuñado para confundir. Aseguró que en esa casa había situaciones violentas, según alguien a quien su hermana se lo había contado. Todos creen que pudo ser el amante, Jeff Libler.

Los amigos de la pareja fueron interrogados. No sabían nada, aunque admitieron que Barry era controlador.

Durante los primeros 18 días, la mansión quedó bajo custodia policial. El 28 de mayo fue entregada a la familia, pero en julio volvieron a revisarla.

Mary Bronsen, vecina de la otra casa que construían sobre el río, a unos 20 kilómetros, contó a Fox21 News que el sábado 9 de mayo por la noche se despertó por un ruido muy fuerte desde la obra. Parecía una gran maquinaria funcionando y duró un buen rato. A la mañana fue a la obra y preguntó a los obreros, pero dijeron que no sabían nada.

Este dato llegó al FBI. Los detectives fueron a la obra, rompieron el concreto y removieron, pero no encontraron nada.

Las amigas de Suzanne también desconfiaban de Barry. Holly Burman aseguró que era imposible que ella se hubiera ido y dejado a sus hijas sin explicación. Las quería demasiado. Michelle Davis, amiga de la infancia, contó que ambas habían superado el cáncer en la adolescencia. Suzanne había tenido un linfoma no Hodgkin. En 2019 tuvo otro cáncer, y rezaba para no perder el pelo y que su familia la viera así. No creía en las historias que circulaban.

Barry negaba todo, aseguraba que Suzanne era el amor de su vida y que seguiría buscándola. Acusó a la policía de ponerlo bajo sospecha y arruinar pistas, como la bicicleta. Insistió en que un puma podría haberla atacado, mencionando reportes de avistamiento de estos animales. Los medios buscaron casos: en los últimos 125 años, hubo entre 20 y 27 muertes por pumas en EE.UU. y Canadá. Expertos del Mountain Lion Foundation dijeron que un felino solo arrastra a su presa unos 130 metros, normalmente montaña abajo. No corroboraron su teoría.

¿Atropello accidental? Podría haber caído herida a una corriente y ahogarse, pero su cuerpo no aparecía. ¿Secuestro? La escena no lo indicaba.

Barry seguía tratando de salir del foco. Una periodista le preguntó qué les diría a quienes lo creían asesino. Respondió sin titubear: “Amaba a mi mujer. Nunca la hubiera lastimado. Ella es la luz de mi vida y la de mis hijas”.

Un perro pastor alemán entrenado en detección de cadáveres olfateó algo cerca de la construcción. En otro punto, otros dos perros indicaron un sitio en el pasto. Todos estaban convencidos de que Suzanne estaba muerta, pero ¿dónde estaba su cuerpo?

Los Moorman ya no tenían esperanzas, pero querían recuperar sus restos para un entierro digno. Andrew dijo: “Un animal salvaje o un ladrón no hacen que alguien desaparezca, hay algo más. Si quieren saberlo, yo realmente sospecho de un juego sucio. Me temo que esto fue abuso, violencia doméstica (…) Creo que ella fue asesinada el sábado y su cuerpo fue escondido en una ventana de tiempo de tres a cuatro horas”.

Las familias quedaron separadas: los Morphew (esposo e hijas) por un lado; los Moorman por el otro.

En la cuenta de Instagram de Barry, abierta en 2019, se veía un pasado supuestamente feliz: con su familia sonriente, trofeos de caza, y la última foto posteada el 30 de abril de 2020 con Suzanne, que cumplía 49 años. La frase decía: “¡Feliz cumpleaños a la mujer más increíble que conozco!”.

En octubre de 2020, la casa en Puma Path, Maysville, se puso a la venta. Barry había obtenido la tutela legal de los bienes. Se vendió el 3 de marzo de 2021 por 1.625.000 dólares a una empresa de Nevada. Barry también vendió un terreno de dos hectáreas que había comprado en junio de 2020 por 165.000 dólares, y liquidó una propiedad familiar en Indiana. Convirtió todo en efectivo. Más fácil para moverse y pagar su defensa.

Mensajes recuperados del celular de Suzanne Morphew indicaron que ella quería resolver su situación de pareja y que había planteado el divorcio

Una fiscal que miente y la liberación

El 5 de mayo de 2021, Barry Morphew, de 53 años, fue arrestado y acusado de asesinato en primer grado, alteración de evidencia, intento de manipular a ocho funcionarios públicos y posesión de un rifle corto, algo prohibido en Colorado. También se le acusó de emitir un voto fraudulento en nombre de su esposa en las elecciones de noviembre de 2020.

Fue trasladado a la cárcel del condado de Chaffee. Estuvo detenido sin fianza casi cinco meses. El 17 de septiembre, el juez determinó que había suficiente evidencia para juicio, pero no para negarle la libertad bajo palabra. Fijó la fianza en 500 mil dólares en efectivo. El 20 de septiembre, a las 12:30 p.m., salió de prisión acompañado por sus hijas. Se instaló en un departamento de alquiler en el complejo Cushman Home, desde donde veía su antigua casa.

El juicio estaba previsto para el 3 de mayo de 2022, pero en abril, el juez sancionó a la fiscalía por ocultar evidencia exculpatoria: el ADN de una persona masculina desconocida hallado en la bicicleta, el casco y la guantera del auto. Las pistas habían sido mal manipuladas. Esa muestra no coincidía ni con Barry ni con el amante Jeff Libler. El caso fue desestimado.

La fiscal de distrito Linda Stanley terminó inhabilitada en 2025 para ejercer la abogacía por ocultar esa evidencia y otras violaciones profesionales.

Luego de la caída del caso, las hijas rompieron su silencio en una entrevista con ABC News. Afirmaron que su padre no era un asesino y celebraron la decisión.

En todo este tiempo, los investigadores encontraron una póliza de seguro de vida de Suzanne por 1.550.000 dólares. No se sabe si Barry intentó cobrarla.

Las hijas de la pareja insisten contra viento y marea en la inocencia de Barry, mientras que la familia Moorman lo cree absolutamente culpable

Aparición accidental

Para los Moorman, la anulación del juicio fue una pesadilla. Un error de la investigación había dejado libre a quien consideraban el asesino.

Barry estaba exultante, creyendo haber sorteado lo peor. Pero la realidad era inmanejable.

El 22 de septiembre de 2023, en el condado de Saguache, a unos 65 kilómetros de la casa de los Morphew, aparecieron de manera accidental, durante otra investigación, unos huesos. Fue en un camino de tierra que sale de la autopista 17. Parecía una tumba superficial, con restos óseos blanqueados por el tiempo y la lluvia. También encontraron ropa deportiva. Se envió todo para análisis.

El resultado llegó el 27 de septiembre: los restos pertenecían a Suzanne. Las prendas eran su atuendo de ciclista.

Habían pasado 1231 días entre la desaparición y el hallazgo.

Dos días después, se supo que los peritos no habían encontrado signos de traumatismos en los huesos, pero todo indicaba un homicidio por medios indeterminados. Los científicos hallaron restos de BAM, un tranquilizante usado para inmovilizar ciervos y otros animales salvajes, que contiene butorfanol, azaperona y medetomidina. Este producto solo lo usan las autoridades de fauna salvaje. Ya no dependían del ADN desconocido. Ahora tenían sustancias en el cuerpo de la víctima que ligaban el caso a quien podía tener acceso a ese compuesto, de venta solo bajo receta. Barry era el único en su zona con recetas para comprarlo.

La nueva evidencia apuntaba directamente al marido, ese cazador controlador. También se supo que el cuerpo no había estado siempre en el mismo lugar, había sido movido. Y que le faltaban huesos de los pies y el calzado. No pudieron determinar el modo exacto del asesinato.

La policía no le comunicó el hallazgo a Barry. Se enteró por sus abogados. Mallory y Macy siguieron apoyando a su padre. Vivían juntas en Gunnison, donde trabajaban. La relación con sus tíos maternos Andrew, David y Melinda estaba rota. Su abuelo Gene ya había muerto en noviembre de 2020.

Hoy, Mallory y Macy pelean para que les devuelvan los restos óseos de su madre, depositados en una funeraria de Colorado Springs desde 2024. Quieren organizar un servicio conmemorativo. Sus tíos maternos piden una porción para enterrarlos junto a Gene Moorman, en el cementerio Park View de Alexandria, Indiana. La barrera es lo que piensan sobre Barry. Las hijas insisten en su inocencia. La familia Moorman lo cree culpable.

El 18 de junio de 2025, un gran jurado volvió a acusar formalmente a Barry por asesinato en primer grado. Dos días después fue detenido en Arizona.

Ahora la fiscalía tiene mucha información. El vínculo químico entre esas recetas y el historial de compras de Barry es incuestionable. Los huesos de Suzanne hablaron, mal que le pese a él.

Un gran jurado volvió a acusar a Barry Morphew por asesinato en 2025 y el juicio por la muerte de Suzanne Morphew fue reprogramado para julio de 2027

Las sorpresas de Barry

Lo increíble es que al ser detenido, Barry Morphew vivía bajo una identidad falsa: Lee Moore. También se hacía llamar Bruce. Además, convivía con su novia, una mujer que conoció en diciembre de 2024 en un bar de Arizona llamado Harold’s Cave Creek Corral, en las afueras de Phoenix. Estaban juntos desde el 1 de mayo de 2025.

La oficina de investigaciones criminales de Colorado venía pidiendo, desde febrero de 2025, al departamento de seguridad de Arizona que siguiera a Barry, por temor a que escapara.

Enterado por sus abogados de que podrían arrestarlo, Barry, cinco días antes de su detención, confesó a su novia su verdadera identidad. Le dijo que su esposa anterior había sido secuestrada en Colorado.

En una caja fuerte de la casa donde fue detenido se halló un rifle AR-15 con silenciador.

Fue acusado nuevamente por el asesinato de su mujer. Quedar en libertad hasta el juicio le costó tres millones de dólares. Primero el juez ordenó el monto en efectivo, luego permitió una compañía de fianzas. Solo tuvo que poner 300 mil dólares en efectivo.

Quedó bajo arresto domiciliario con monitoreo por GPS. Sus hijas, hoy de 27 y 23 años, siguen a su lado, no lo creen un asesino. Quizás que su madre haya tenido un amante les resulte difícil de asimilar. La psicología, en la tragedia, puede conducir la mente por carriles particulares.

El 12 de enero de 2026, Barry se declaró no culpable. El juicio, previsto para octubre de 2026, fue postergado a petición de la defensa, que pidió más tiempo para analizar la evidencia. La nueva fecha es el 19 de julio de 2027.

La noche del jueves 3 de septiembre de 2026, Barry fue arrestado en Boulder, Colorado. ¿El motivo? Su involucramiento en un accidente con fuga del lugar en Denver. Un ciudadano lo vio conducir de manera errática y luego chocar con otros dos autos. Cuando le pidieron identificarse, Barry se negó y ofreció 300 dólares a la conductora de uno de los vehículos. Ella rechazó el pago y él huyó. A pedido de la fiscalía, la jueza Amanda Hopkins ordenó su detención. Barry había violado las condiciones de su detención, que lo obligaban a permanecer en su domicilio excepto para ir al médico o reunirse con sus abogados. El GPS de su coche mostró que había salido de su casa con la excusa de buscar a una de sus hijas y llegó al aeropuerto de Denver. Acercarse a un aeropuerto representa para la fiscalía un serio peligro de fuga. Su rastreo también demostró que condujo por centros comerciales y zonas hoteleras. Barry siguió haciendo lo que quería.

La novela negra continúa. La fiscalía prepara el terreno para explicar el móvil de un marido controlador y cómo habría llevado a cabo su crimen y la ocultación del cadáver.

Según la acusación, el motivo del homicidio habría sido que ella quería el divorcio y él se oponía de manera enfermiza. ¿Cómo fue el momento del homicidio? La hipótesis es que él llegó a su casa mientras ella estaba activa con el teléfono, hablando con su amante. Barry puso su teléfono en modo avión (probado), fue al garaje, inyectó los químicos en dardos tranquilizantes de la marca Pneu-Dart. Luego, le habría disparado a Suzanne para sedarla y controlar la situación. Antes de que surtiera efecto, ella habría corrido asustada, intentando escapar. Él la persiguió y forcejearon (por eso se habría roto el marco de madera de la puerta de la suite principal). Los primeros síntomas podrían sentirse a los cuatro minutos. A los ocho minutos, el efecto sería total y ella podría caer inmovilizada. El dato más perturbador: Suzanne podría haber estado consciente por unos minutos más (según los forenses, el butorfanol había sido metabolizado, lo que demuestra que no murió inmediatamente). Estos químicos en animales provocan una relajación profunda. Podría haber quedado postrada, sin moverse, pero con percepción de su entorno. Una vez dominada, él la habría asesinado por medios “indeterminados”. O ella podría haber muerto por la misma intoxicación por BAM. Una dosis pensada para un ciervo podría matar a una persona.

Habrá que esperar al juicio para conocer más detalles de esta truculenta historia y ver cómo evoluciona la actitud de sus hijas respecto a su padre.

Todavía Suzanne no puede descansar en paz.

Fuente: Infobae

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