Un equipo de investigación designado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) encendió las alarmas al confirmar la existencia de redes transnacionales que operan desde varios países para reclutar, entrenar y desplegar personal en apoyo a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) en Sudán. Estas mismas redes también facilitan la transferencia de armas, municiones, tecnología militar y apoyo logístico, lo que ha permitido que los rebeldes ejecuten operaciones militares cada vez más sofisticadas y con consecuencias devastadoras para los civiles.
El informe clave
El documento, titulado ‘Alimentar el conflicto de Sudán: armas, combatientes y redes de apoyo externo’, fue elaborado por la misión internacional independiente de investigación de la ONU para el país. En sus páginas se detalla el despliegue de hasta 2.000 excontratistas militares colombianos que operaban con drones, artillería y armas junto a unidades de las RSF en zonas como Darfur y Kordofán.
La misión también señala que las RSF utilizan aparatos no tripulados suministrados por fuerzas extranjeras en sus operaciones. Además, plantea que existen motivos razonables para concluir que entidades privadas, intermediarios logísticos y reclutadores que operan desde países extranjeros —incluidos Colombia y Emiratos Árabes Unidos— utilizan lugares como Chad, el sureste de Libia y Bosaso, en Somalia, para facilitar apoyo armamentístico y logístico al grupo paramilitar.
Declaraciones de los expertos
La miembro experta de la misión, Mona Rishmawi, afirmó claramente:
Encontramos una cadena transnacional de redes que abarcan varios países y que proporcionaba a la RSF personal extranjero, entrenamiento, armas y logística.
Rishmawi describió cómo esta ayuda militar contribuyó al desarrollo de operaciones de las RSF en el campamento de Zamzam y al asedio de El Fasher, donde la misión documentó graves violaciones de Derechos Humanos.
Ataques documentados
Entre los ataques investigados por la misión para la elaboración del informe se encuentran:
- Bombardeos de las RSF en la localidad de Kalogi, en Kordofán Meridional, donde murieron 114 personas, incluidos unos 60 niños.
- Ataques de las Fuerzas Armadas de Sudán en Ad Daein, en Darfur Oriental, que dejaron al menos 70 fallecidos y daños a un hospital.
- Ataques con drones de las RSF en El Obeid, Kordofán del Norte, especialmente entre julio y agosto de 2026, que afectaron de forma repetida a infraestructuras civiles.
Según la misión, todos estos ataques podrían constituir violaciones graves del Derecho Humanitario y equivaler a crímenes de guerra.
Llamado a la rendición de cuentas
Otra miembro experta de la misión, Joy Ngozi Ezeilo, expresó:
Debe investigarse toda la cadena de responsabilidad, incluidos aquellos que ordenan, financian, suministran o facilitan crímenes internacionales. La rendición de cuentas no puede detenerse en quienes llevan a cabo los ataques.
La misión hizo un llamamiento a la comunidad internacional para aplicar un embargo de armas en Darfur y en todo Sudán, poner fin a las transferencias de material militar cuando existan riesgos sustanciales de cometer violaciones, e investigar a las personas y entidades implicadas en redes de apoyo ilícitas.
El jefe de la misión de investigación, Mohamed Chande Othman, advirtió que la comunidad internacional ha sido advertida de forma reiterada sobre las violaciones en Sudán desde el inicio de la guerra en abril de 2023. En un comunicado difundido por la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Othman sentenció:
Proteger a los civiles de Sudán requiere actuar no sólo contra quienes luchan en la guerra, sino también contra las personas, entidades y redes que permiten que continúe.
Contexto del conflicto
La guerra civil en Sudán estalló en abril de 2023 debido a las fuertes discrepancias en torno al proceso de integración del grupo paramilitar en el seno de las Fuerzas Armadas. Esta situación descarriló la transición abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir, que ya se había visto afectada por la asonada que derribó al entonces primer ministro Abdalá Hamdok.
El conflicto, marcado por la intervención de varios países en apoyo a las partes en guerra, ha sumido a Sudán en una de las mayores crisis humanitarias a nivel mundial. Millones de personas han sido desplazadas o han buscado refugio en otros países, mientras la comunidad internacional observa con alarma la propagación de enfermedades y los daños sufridos por infraestructuras críticas, lo que impide atender a cientos de miles de damnificados.
Fuente: Infobae