XVI Festival de Ballenas y Delfines en Costa Rica: avistamiento, cultura y conservación

Las cálidas aguas de Bahía Ballena, en Uvita de Osa, se preparan para recibir nuevamente uno de los fenómenos naturales más impactantes de Costa Rica: la llegada de ballenas jorobadas que recorren miles de kilómetros hasta el Pacífico Sur con el objetivo de reproducirse, dar a luz y enseñar a sus crías a sobrevivir en el océano. Este espectáculo será el eje central del XVI Festival de Ballenas y Delfines, programado para los días 4, 5 y 6 de septiembre, con una agenda que integra tours de observación responsable, conciertos, actividades deportivas, gastronomía, artesanías y propuestas para toda la familia.

Un espectáculo natural en el Pacífico Sur

La celebración busca aprovechar uno de los períodos de mayor presencia de cetáceos en esta zona del país, reconocida como uno de los puntos costarricenses más importantes para el avistamiento de ballenas. Estos animales alcanzan dimensiones impresionantes: una ballena jorobada adulta mide aproximadamente 16 metros de longitud, comparable con un autobús, y su peso puede llegar hasta las 36 toneladas. Además, son seres longevos, capaces de vivir entre 60 y 80 años.

Uno de los datos que más sorprende es la distancia que recorren para llegar a Costa Rica. Las ballenas jorobadas pueden desplazarse entre 5,000 y 8,000 kilómetros desde zonas de alimentación ubicadas en aguas mucho más frías. Algunas poblaciones provienen del hemisferio norte, mientras otras emprenden el viaje desde los alrededores de la Península Antártica, en el hemisferio sur. El propósito es encontrar las condiciones que ofrecen las aguas tropicales para completar etapas fundamentales de su ciclo reproductivo.

Un santuario para las crías

A diferencia de las zonas frías donde encuentran buena parte de su alimento, las aguas del Pacífico costarricense brindan temperaturas adecuadas para el nacimiento y desarrollo inicial de los ballenatos. Las madres utilizan estas áreas para parir, amamantar y enseñar a sus crías comportamientos esenciales antes de emprender nuevamente las largas migraciones oceánicas. A pesar de estar en sus primeros meses, una cría de ballena jorobada puede pesar alrededor de dos toneladas.

Durante su permanencia en aguas costarricenses, las nuevas generaciones empiezan a desarrollar destrezas vinculadas con la natación, socialización y otros comportamientos característicos de la especie. Los visitantes pueden observar, dependiendo de las condiciones y del comportamiento de los animales, los conocidos saltos de las ballenas, movimientos de sus aletas o desplazamientos de madres acompañadas por sus crías. Uno de sus puntos preferidos en Costa Rica se encuentra precisamente en las aguas cercanas al Parque Nacional Marino Ballena, en el cantón de Osa.

El Parque Nacional Marino Ballena y su curiosa formación

El sitio posee una particularidad geográfica que se ha convertido en uno de los símbolos turísticos de la región. Durante la marea baja puede observarse desde el aire una formación conocida como tómbolo, producto de la acumulación de arena y sedimentos, cuya silueta se asemeja a una enorme cola de ballena. La coincidencia entre la forma del sitio y la llegada periódica de estos cetáceos ha convertido el lugar en una de las imágenes más reconocibles del Pacífico Sur costarricense.

Bahía Ballena y las aguas cercanas al Parque Nacional Marino Ballena constituyen uno de los principales puntos del país para observar ballenas jorobadas en libertad. Crédito: ICT

Tres días de actividades en Uvita

El festival complementa la experiencia de observación de fauna con actividades recreativas, culturales y educativas. Entre las principales propuestas estarán los tours de avistamiento de ballenas y delfines, que tendrán precios especiales para visitantes nacionales, según informaron los organizadores. La intención es que la observación se realice de manera responsable y sostenible, reduciendo la alteración del comportamiento natural de los animales.

Karol Monge, organizadora del Festival de Ballenas y Delfines, destacó que el atractivo de la región va mucho más allá de los cetáceos.

“Bahía Ballena es un destino que debería estar en la lista de todos los costarricenses. Es un paraíso natural reconocido no solo por el avistamiento de ballenas, también por su riqueza natural, sus playas, montañas, ríos y cataratas,” explicó.

El programa contempla además actividades culturales, deportivas y recreativas. Entre ellas destacan talleres para elaborar papalotes, clases gratuitas de surf y una actividad denominada “ceviche para todos”. También funcionará una zona gastronómica y una feria donde emprendedores ofrecerán artesanías inspiradas principalmente en elementos de la naturaleza. Uno de los elementos llamativos será la exhibición de una escultura de una ballena de varios metros confeccionada con materiales reciclados, entre ellos botellas plásticas. La obra combina el atractivo visual con un mensaje sobre la protección de los océanos y la reducción de residuos.

El Festival de Ballenas y Delfines llegará a su edición número 16 con actividades programadas para el 4, 5 y 6 de septiembre en Uvita de Osa. Crédito: ICT

Impacto turístico y económico

El presidente ejecutivo del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), Marcos V. Borges, señaló que la observación de ballenas representa una de las experiencias naturales que distinguen al país.

“Un ejemplo claro es el avistamiento de ballenas jorobadas en el Pacífico Sur de nuestro país durante su temporada de reproducción y nacimiento de sus ballenatos, en las cálidas aguas costarricenses,” manifestó.

El jerarca hizo además un llamado a los turistas nacionales para aprovechar las actividades de este fin de semana y participar en las excursiones organizadas bajo criterios de sostenibilidad. La llegada de las ballenas tiene, además de su importancia ecológica, un impacto directo sobre la actividad económica de comunidades como Uvita y Bahía Ballena, donde operadores turísticos, hoteles, restaurantes, guías, transportistas y emprendimientos locales reciben visitantes atraídos por la posibilidad de observar a estos mamíferos en libertad.

El Festival de Ballenas y Delfines se ha consolidado alrededor de esa relación entre conservación, turismo y economía local. La edición número 16 pretende mantener ese equilibrio: acercar al visitante a uno de los mayores animales del planeta sin perder de vista que su presencia en Costa Rica depende de conservar las condiciones naturales que permiten que, año tras año, miles de kilómetros de océano culminen para ellas en las cálidas aguas del Pacífico Sur. Para información sobre actividades y reservaciones de tours, los organizadores habilitaron el perfil oficial en Facebook Festival de Ballenas y Delfines Costa Rica y el teléfono +506 8729-3624.

Fuente: Infobae

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