El reconocido actor y director George Clooney aprovechó la entrega del León de Oro honorífico en el Festival de Venecia para pronunciar un discurso en defensa del arte frente al miedo político. En sus palabras, advirtió que aquellos que acosan a periodistas, artistas y narradores “nunca son los héroes de la historia”. La ceremonia se celebró el miércoles 2 de septiembre por la noche.
El intérprete vinculó el galardón a una idea central: el cine no detiene guerras ni corrige elecciones, pero sí logra ensanchar la empatía en tiempos de polarización. Frente al público, Clooney declaró que “las historias siempre son peligrosas para la gente que trafica con el miedo” y que los primeros blancos de los autoritarios no son los políticos, sino “los periodistas que hacen preguntas” y los creadores que se niegan a ofrecer respuestas simples. El artista situó este mensaje en un contexto global, señalando que quienes ostentan el poder y el dinero están empujando a la sociedad a temerse mutuamente.
Un discurso con fuerte carga política
La intervención combinó esa carga política con dosis de ironía sobre el propio homenaje. “Cuando te dicen que vas a recibir un premio a toda una vida, hay dos cosas que te vienen a la cabeza: la primera, qué honor tan increíble; y la segunda, si saben algo que yo no sé”, bromeó al inicio, antes de repasar una carrera de 45 años que definió como “una serie de felices accidentes”.
Clooney defendió además el papel de los festivales de cine como recordatorio de que las personas no son tan distintas como se les repite constantemente. En esa línea, afirmó que las películas no frenan la inflación ni arreglan procesos electorales, pero logran “algo extraordinario”: recordar que un desconocido nunca es del todo un extraño y que puede ser el héroe en la historia de otra persona.

El actor formuló su advertencia con una cadena de ejemplos muy concretos que fue de lo más comentado. “Los primeros a los que los autoritarios intentan silenciar no son los políticos. Son los periodistas que hacen preguntas, los artistas que rechazan respuestas simples, los cineastas, escritores, actores y músicos que insisten en que alguien a quien nunca has conocido merece tu empatía”, declaró.
Ese argumento sirvió de eje para su conclusión más política. “La gente que tiene miedo de los libros, la música y las historias nunca son los héroes de la historia”, añadió el actor, director y productor, que cerró esa parte de la intervención con una apelación a la experiencia compartida de la sala de cine: sentarse juntos a oscuras y preocuparse por personas a las que nunca se ha conocido.
Entre bromas y homenajes
El tono grave del discurso convivió con un tramo íntimo y otro claramente humorístico. Clooney agradeció a sus amigos y a su esposa, Amal Clooney, y reconoció que no encontraba palabras para describir cuánto la quiere y lo orgulloso que está de ella y de sus dos hijos.
Después remató con una de las bromas de la noche, a cuenta de Batman. “Mis dos hijos son las dos únicas personas que pensaron que yo estaba bien en Batman. No les he dejado ver toda la película. No la veáis hasta el final, es terrible”, dijo.

La gala también incluyó un homenaje audiovisual con un guiño autorreferencial. La pieza de tributo empezó y terminó con un fragmento de Jay Kelly, donde su personaje de estrella de cine recibe un premio ficticio a toda una carrera en un festival italiano.
La encargada de entregarle el León de Oro fue Laura Dern, compañera de reparto en esa película. La actriz combinó elogio y broma al describirle como un hombre de profunda humanidad e integridad, volcado en el servicio y en la verdad, y al mismo tiempo como “la persona más divertida” y “la más guapa”, además de recordar que fue elegido el hombre vivo más atractivo en dos ocasiones.
Laura Dern también leyó mensajes de amigos y colaboradores, entre ellos Brad Pitt. El actor elogió la capacidad de Clooney para rendir en casi cualquier terreno, aunque dejó una advertencia jocosa: “Por favor, por favor, mantenedlo alejado de la pista de baile: no tiene ni idea”.
La noción de ‘caquistocracia’
Horas antes de la ceremonia, Clooney compareció ante los periodistas y entró en asuntos de actualidad de la industria y la política estadounidense. Allí respaldó el derecho de Mark Ruffalo a expresarse libremente en plena controversia por sus críticas a la fusión entre Paramount y Warner Bros., y puso en duda la lógica económica de la operación.
“No veo cómo esa fusión acaba teniendo sentido desde el punto de vista financiero para la gente que está intentando hacerla. Ya veremos”, señaló. En esa misma comparecencia, también respondió sobre la situación en Estados Unidos con una palabra poco habitual: “caquistocracia”, que definió como un país gobernado por las personas menos cualificadas.
“Igual ahora tenemos una caquistocracia, pero saldremos adelante”, afirmó. Acto seguido apuntó al calendario político: dijo que habrá elecciones en noviembre como mecanismo de control y equilibrio, y que en 2028 espera una restauración de cierta normalidad.
Una carrera repleta de éxitos
La presencia de Clooney en Venecia no quedó reducida a la gala. El festival anunció además una clase magistral del actor este jueves, centrada en una trayectoria de casi cinco décadas en la que figura entre las únicas tres personas nominadas al Oscar en seis categorías distintas: mejor película, dirección, actor, actor de reparto, guion original y guion adaptado.
Ese recorrido incluye el Oscar al mejor actor de reparto por Syriana en 2005 y el de mejor película como uno de los productores de Argo, premiada en 2012. Entre sus trabajos más recordados se encuentran la saga Ocean’s Eleven entre 2001 y 2007, Los descendientes en 2011 y Gravity en 2013, además de su labor como director en Confesiones de una mente peligrosa en 2002, Buenas noches, buena suerte en 2005 o Los idus de marzo en 2011.
Fuente: Infobae