El escándalo que sacudió Hollywood: muerte, alcohol y un juicio histórico

La música aún retumbaba en las habitaciones del Hotel San Francisco cuando Virginia Rappe comenzó a gritar desesperadamente que se estaba muriendo. La actriz, de apenas 30 años, se retorcía de dolor mientras algunos invitados intentaban socorrerla. Instantes antes, había estado a solas con el anfitrión de la velada: Roscoe “Fatty” Arbuckle, una de las figuras más luminosas del cine mudo.

Rappe fue llevada a otra estancia y recibió atención médica en el propio hotel, pero su salud siguió deteriorándose. Falleció cuatro días después debido a una peritonitis causada por una ruptura de su vejiga. En el centro de la tragedia quedó un misterio que jamás encontró respuesta definitiva: ¿qué ocurrió realmente tras la puerta cerrada? Maude Delmont, amiga de la actriz, acusó a Arbuckle de haberla agredido sexualmente. El comediante negó rotundamente la acusación y afirmó que solo había intentado ayudarla al verla descompuesta.

Lo que empezó el 5 de septiembre de 1921 como una celebración entre personalidades del espectáculo se transformó en uno de los primeros grandes escándalos de Hollywood. Conforme la investigación avanzaba, los periódicos publicaron versiones cada vez más truculentas sobre lo sucedido, y el nombre de Arbuckle quedó en el ojo del huracán. El caso llegó a tres juicios y marcó para siempre la trayectoria de una de las mayores estrellas del cine de su época.

Recorte de septiembre de 1921: la nota detalla el pago de una fianza en efectivo por parte de los abogados del actor y la apertura de una investigación federal sobre el origen del alcohol consumido en la suite del hotel

El brillo de Hollywood y “Fatty” en la cima

A inicios de los años 20, el cine estadounidense vivía una expansión vertiginosa. Las películas llegaban a salas de todo el país y sus protagonistas comenzaban a convertirse en celebridades admiradas por millones. Las grandes productoras competían ferozmente por contratar a las figuras capaces de atraer público a las salas.

Roscoe Arbuckle era una de esas figuras. Había iniciado en el vodevil y llegó al cine de la mano de Mack Sennett, fundador de los estudios Keystone, conocido como “El Rey de la Comedia” por inventar el estilo slapstick de persecuciones y golpes en el cine mudo. Su físico formaba parte de sus personajes, pero también poseía una notable habilidad para la comedia y participaba en la dirección y producción de sus películas. En pocos años pasó de ganar unos pocos dólares por actuación a convertirse en uno de los actores mejor pagados de la industria.

Su carrera también estuvo ligada al surgimiento de otros grandes de la comedia. En los estudios Keystone, trabajó codo a codo con un joven Charles Chaplin, ayudando a moldear su estilo cómico. Más tarde, en 1917, Buster Keaton —el legendario actor de la “cara de piedra” y uno de los mayores genios del cine mudo gracias a sus peligrosas acrobacias sin dobles— dio sus primeros pasos en la pantalla grande de la mano de Arbuckle. Para entonces, el comediante tenía suficiente peso en la industria para intervenir en sus propias producciones y decidir el rumbo de sus películas.

Roscoe Arbuckle en una de sus características poses melancólicas. Tras la absolución de los juicios en 1922, el comediante nunca pudo recuperar su estatus de superestrella ni el cariño de su público (Archivo Hollywood/Grosby)

En 1921, Paramount acababa de asegurarlo con un contrato millonario. La cifra de un millón de dólares al año lo posicionaba entre los artistas mejor pagados de Hollywood, lo que reflejaba la confianza del estudio en su capacidad para atraer espectadores. Roscoe vivía en una mansión en Los Ángeles y disfrutaba de una posición social que parecía inquebrantable.

Con un gran motivo para celebrar, decidió tomarse unos días de descanso y eligió el fin de semana del Labor Day (Día del Trabajo): viajó desde Los Ángeles hasta San Francisco con sus amigos Lowell Sherman y Fred Fishback, también hombres del Séptimo Arte. Llegaron juntos al Hotel San Francisco, donde reservaron las habitaciones 1219, 1220 y 1221, conectadas entre sí.

La idea de Arbuckle era festejar entre amigos y conocidos el buen momento profesional que estaba viviendo. Las invitaciones comenzaron a circular y las habitaciones se llenaron de gente del mundo del espectáculo. Entre ellos estaba Virginia Rappe, una modelo y actriz de 30 años que conocía a Arbuckle y buscaba avanzar en el cine. La fiesta, que empezó al mediodía, estaba por convertirse en un encuentro que ninguno de ellos olvidaría.

El actor, comediante y guionista estadounidense del cine mudo tras su arresto, el 10 de septiembre de 1921 (Grosby)

El instante en que la celebración cambió

Con el paso de las horas, el alcohol comenzó a ocupar un lugar cada vez mayor en la reunión. Estados Unidos llevaba más de un año bajo la Ley Seca, pero la prohibición no impedía que las bebidas llegaran a las fiestas privadas. Entre las tres habitaciones circulaban ginebra y whisky mientras los invitados seguían conversando y escuchando música.

Virginia también había bebido. En un momento de la tarde —se estima que a las 15:00— comenzó a sentirse mal y fue a una de las habitaciones para recuperarse. Arbuckle fue detrás de ella. Los minutos siguientes quedaron en el centro de las versiones que luego se enfrentaron durante la investigación y los tres juicios posteriores.

Poco después, algunos invitados escucharon gritos provenientes del cuarto. Al entrar a la habitación 1219 alrededor de las 15:50, encontraron a Rappe con dolores insoportables y la ropa desgarrada. Mientras varios de los presentes intentaban asistirla y Arbuckle sostenía que solo buscaba ayudarla, Maude Delmont lo desmintió. Delmont —amiga de la actriz y principal denunciante, cuyo testimonio luego descartó la fiscalía por sus antecedentes de extorsión— aseguró que el comediante había violado a la joven.

El médico del hotel examinó a Rappe y consideró que se encontraba bajo los efectos del alcohol. Como Virginia continuaba con dolores intensos y sin mostrar mejoría, la trasladaron a otra habitación de la suite mientras los invitados buscaban mejor atención médica. Hasta ese momento, no había un caso policial ni Arbuckle enfrentaba acusaciones; para todos, solo se trataba de una mujer descompensada a causa de los excesos de la fiesta.

La actriz y modelo Virginia Rappe tenía una prometedora carrera en el cine mudo. A los 30 años murió a causa de una peritonitis, convirtiéndose en el centro de uno de los mayores escándalos de Hollywood

Una muerte y demasiadas versiones

Rappe no se recuperó. Mientras el festejo continuaba, Virginia fue trasladada de la habitación 1219 a la contigua, la 1220, para que descansara. Allí permaneció durante 46 horas: su estado empeoraba mientras la música seguía sonando detrás de la puerta y el alcohol continuaba circulando de mano en mano… Finalmente fue trasladada al Sanatorio Wakefield, donde permaneció internada hasta el 9 de septiembre, cuando murió.

La autopsia determinó que había sufrido una ruptura de la vejiga y que la infección posterior había provocado una peritonitis. La causa médica de la muerte estaba determinada; lo que seguía sin estar claro era cómo se había producido la lesión.

Entonces, Maude Delmont acusó formalmente a Arbuckle ante las autoridades. Dijo que el comediante había agredido sexualmente a Virginia y que esa agresión había provocado las lesiones internas. Arbuckle rechazó la acusación y aseguró que no había atacado a la actriz, sino que había intentado ayudarla cuando la encontró enferma y descompuesta.

A partir de entonces comenzaron a circular versiones cada vez más extremas sobre lo sucedido. Algunas hablaban de una botella de champán, otras de una botella de Coca-Cola y otras, incluso, de un trozo de hielo utilizado durante una supuesta agresión. También se llegó a atribuir la muerte al peso de Arbuckle, que rondaba los 120 kilos. Ninguna de esas versiones quedó establecida como un hecho durante los juicios y la autopsia no encontró signos de agresión sexual que permitieran confirmar la acusación de violación.

Roscoe “Fatty” Arbuckle durante uno de los tres juicios en su contra por la muerte de Virginia Rappe (Los Angeles Public Library)

El caso se convirtió en una noticia nacional. Los diarios de William Randolph Hearst, uno de los magnates de medios más poderosos de Estados Unidos, dueño de una extensa cadena de periódicos y acusado de “sensacionalista”, explotaron especialmente los aspectos sexuales y las acusaciones contra el comediante. Las historias sobre la fiesta y la muerte de la actriz ocuparon las primeras páginas y contribuyeron a instalar a Arbuckle como culpable ante la opinión pública mucho antes de que terminara el proceso judicial.

La salud previa de Rappe también ocupó un lugar central en el debate. La defensa presentó antecedentes de problemas e infecciones urinarias que, según los médicos que declararon en el proceso, podían haber debilitado su vejiga.

Después de dos juicios anulados, el tercero terminó con la absolución de Arbuckle por falta de pruebas suficientes. Pero el jurado consideró que el veredicto no alcanzaba para reparar el daño causado y emitió una declaración excepcional:

“La absolución no es suficiente para Roscoe Arbuckle”.

Los 14 integrantes sostuvieron que se había cometido “una gran injusticia” contra el actor y que no existía “la más mínima prueba” que demostrara que había cometido un delito. También expresaron su deseo de que el público estadounidense aceptara su decisión y reconociera a Arbuckle como “completamente inocente y libre de toda culpa”. El fallo judicial no cambió lo que ya había ocurrido fuera de los tribunales: el escándalo había destruido su reputación y su carrera, y la absolución llegó cuando recuperar aquella vida ya era imposible.

Fuente: Infobae

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