Casa ‘milagrosa’ en Nepal resiste inundación devastadora

Visitantes llegan diariamente para fotografiar la vivienda de color verde que mantuvo a salvo a la familia Pyakurel mientras el torrente destruía todo a su alrededor. Conocida por algunos como la casa verde ‘milagrosa’ y por otros como ‘la casa viral’, se ha convertido en un fenómeno en redes sociales.

Cuando un feroz torrente de agua, lodo y escombros arrasó la región de Dhunge Bazaar en Nepal la semana pasada, se formó un remolino de destrucción alrededor del hogar de los Pyakurel. Un video ampliamente difundido mostraba a la familia desde su balcón del tercer piso, impotente ante el furioso diluvio que chocaba contra su casa. Sin embargo, la estructura se mantuvo firme.

Chhatra Bahadur Pyakurel, de 67 años, relató que acababa de dejar a su nieto en el autobús escolar y regresaba cuando las inundaciones —provocadas por el colapso masivo de un glaciar en la región del Himalaya entre Nepal y el Tíbet— alcanzaron su hogar. Durante más de una hora, la familia solo pudo observar los estragos desde el balcón y luego desde el techo, mientras el muro de agua y escombros crecía sin cesar.

“Al principio no sabíamos qué pasaría o si sobreviviríamos”, declaró Pyakurel. “Pero después de un tiempo, nos dimos cuenta de que no había nada más que pudiéramos hacer. Nuestras vidas estaban en manos de Dios todopoderoso, ya fuera que nos salvara o nos dejara ahogar”.

El único pensamiento que lo atormentaba era sobre su nieto, que ya estaba en la escuela. “Si todos morimos, ¿quién cuidará de él?”, recordó haber pensado.

Un fenómeno viral en medio de la devastación

La casa se volvió viral cuando circulaban en línea fotografías de ella aún en pie, solitaria en medio de un páramo de lodo y escombros. Casi una semana después de la catástrofe, mientras la carretera frente a la vivienda se reabría parcialmente y el tráfico regresaba lentamente a Dhunge Bazaar, los visitantes subían por la cresta para contemplarla. Incluso tiene su propio marcador en Google Maps como atracción ‘a prueba de inundaciones’.

Para el martes, el río se había calmado, pero el agua seguía turbia. De los primeros dos pisos de la casa solo quedaban pilares. En el balcón del tercer piso permanecían una lavadora y una pila de ropa sucia. El techo, con sus tanques de agua, un calentador solar, un pequeño templo familiar y muchas plantas, lucía intacto.

Esta vivienda se ha convertido en una de las raras historias de supervivencia en medio de un panorama sombrío. La cifra de muertos en Nepal superó los 1100 el miércoles, con casi 4000 personas desaparecidas, y cientos más continúan en paradero desconocido en el Tíbet.

Las misiones de rescate, complicadas por lluvias continuas y lodo blando que dificulta los aterrizajes de helicópteros, han logrado rescatar a más de 11.000 personas. Miles de sobrevivientes se encuentran en refugios temporales. Solo en el distrito de Nuwakot, más de 1.200 casas han sido totalmente destruidas y más de 1.000 han sufrido daños parciales.

La conectividad sigue siendo un problema grave en un país de terreno difícil, con decenas de puentes arrasados y tramos enteros de carretera —incluido el que está justo más allá de Dhunge Bazaar— completamente destruidos.

Testimonios de la tragedia

Bishu Mani Rimal, de 45 años, quien observaba la casa sobreviviente desde la multitud, vive a unos 4,8 kilómetros río abajo, donde el torrente se había ralentizado. “¿Quién creería que las personas en esa situación sobrevivirían? Pensé que no tenían ni siquiera un uno por ciento de probabilidad”, afirmó.

Rimal observó la devastación a su alrededor: las turbinas eléctricas al otro lado del río habían desaparecido, al igual que un bazar entero. Cuatro casas propiedad de la misma familia extendida también se perdieron. “Una casa era tan nueva que ni siquiera se habían mudado”, lamentó.

El secreto de la resistencia

Pyakurel explicó que la planta baja de la casa verde se construyó en 1995, cuando tenía una tienda de comestibles. Con la expansión del negocio —que incluyó la venta de licores al por mayor— la familia fue agregando pisos. Después de una hora atrapados en el techo, vecinos llegaron para ayudarlos cuando los niveles de agua bajaron. Usaron tubos de metal para crear una escalera improvisada y ponerlos a salvo.

El patriarca señaló que es posible que la casa se haya mantenido en pie porque sus pilares estaban anclados perforando profundamente en la roca, aunque también atribuye su salvación a Dios. Han surgido teorías, como que una cresta sobresaliente en la trayectoria del torrente ayudó a protegerla.

Pyakurel afirmó que aún evalúan los daños totales desde Katmandú, la capital, donde se han trasladado temporalmente. “Ahora, todo ha desaparecido. Incluso los documentos más importantes de nuestra familia, incluidos los certificados de ciudadanía, pasaportes y certificados de registro de tierras, fueron destruidos”, dijo con tristeza.

Sin embargo, expresó su gratitud porque su nieto está a salvo, ya que la escuela estaba en un terreno más alto. Todos se reunieron al día siguiente de la inundación.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK