La terminal terrestre Costa fue inaugurada el 7 de enero de 2026 para ordenar el transporte interprovincial hacia el oeste de Guayaquil, pero las paradas improvisadas de buses y pasajeros todavía forman parte del paisaje de la vía a la costa.
Durante un recorrido realizado por este Diario se observó a pasajeros esperando ser recogidos directamente en la carretera, en sectores donde no existen paraderos.
También se identificaron buses que se detienen fuera de una estación destinada precisamente a concentrar el embarque y desembarque de viajeros.
Mientras, el gerente de la Autoridad de Tránsito y Movilidad de Guayaquil (ATM), Edgar Lupera, afirmó que se están realizando controles; sin embargo, aclaró que una movilidad segura y eficiente también es responsabilidad ciudadana.
La situación se evidencia incluso en los alrededores de Puerto Azul. Allí, conductores cuestionaron que las unidades continúen recogiendo pasajeros en plena vía pese a la existencia de la nueva infraestructura.
“Se dijo que la nueva terminal era para ordenar esos paraderos informales. Pero aquí siguen parando donde no deben. Suben y dejan pasajeros donde se les da la gana”, dijo Kléver Quiroga, conductor y residente de vía a la costa.
La terminal terrestre municipal Costa fue inaugurada el 7 de enero en el kilómetro 33 de la vía Perimetral. Se convirtió en la tercera estación terrestre de Guayaquil, después de la terminal matriz de la avenida Benjamín Rosales y la terminal satélite de la vía a Daule.
La estación funciona de 05:00 a 21:00 y fue diseñada para atender hasta 10.000 personas al día.
La necesidad de una terminal en este sector estaba relacionada precisamente con la concentración de pasajeros que, antes de su apertura, se apostaban en puntos improvisados para viajar hacia la península de Santa Elena.
Cada feriado o fin de semana, decenas de personas se ubicaban en los bajos de un paso peatonal de la Perimetral para tomar buses de la CLP o CICA.
La expectativa con la apertura de la nueva estación era que ese escenario cambiara y que los usuarios utilizaran los espacios habilitados para embarcar.
Sin embargo, durante el recorrido todavía se encontraron pasajeros esperando en la vía. Cuando una unidad se detiene para recogerlos, los vehículos que circulan detrás deben reducir la velocidad o desplazarse hacia otro carril.
En una carretera con un elevado flujo vehicular, una detención de pocos minutos puede generar una cadena de frenadas y ralentizar el tránsito.
Hugo Palma, conductor con diecisiete años al volante, consideró que esta práctica forma parte de los problemas que afectan la movilidad en la zona.
“Los buses no paran donde tienen que parar; eso obliga a uno a frenar y así se va formando la congestión. Vamos también a la imprudencia de la gente que sabe que ahí no se puede recoger pasajeros y, sin embargo, ahí se quedan parados hasta que uno le pare”, señaló.
Peligros en la vía y falta de señalización
La problemática no termina en las paradas improvisadas. Durante el recorrido también se observó a personas cruzando la vía a la altura de Puerto Hondo pese a contar con un paso peatonal a pocos metros.
El cruce se realiza en una carretera donde los vehículos circulan a velocidades que pueden reducir el tiempo de reacción. Para Palma, estas maniobras son especialmente peligrosas cuando peatones, bicicletas o motocicletas atraviesan los carriles de manera inesperada.
A esto se suma el tránsito de vehículos pesados, cuyo número, según Palma, ha aumentado con el movimiento hacia los puertos.
El conductor estima que las horas de mayor congestión se concentran entre las 07:00 y las 10:00 y desde las 17:00 hasta las 19:30. En esos periodos, asegura que puede perder entre 40 y 50 minutos en el tráfico. Si ocurre un accidente, la espera puede superar una hora.
Los siniestros con automotores pesados pueden tener un impacto mayor sobre la circulación. En los últimos días se han observado varios vehículos de este tipo involucrados en accidentes y algunos casos en los que contenedores han terminado sobre la calzada porque no estarían correctamente asegurados.
En la vía a la costa, las autoridades buscan reforzar el control sobre los vehículos de carga pesada debido a los recientes accidentes protagonizados por tráileres que transportan contenedores.
La ATM informó que coordinará con la ANT mecanismos para revisar las condiciones técnicas y de seguridad de estas unidades desde los puertos y durante su circulación.
En 2026, la ATM ha emitido más de 8.500 sanciones a conductores de vehículos pesados, un 250 % más que el año anterior, por infracciones como circular por carriles u horarios no permitidos. Además, se analiza cómo controlar técnicamente los contenedores que no estén debidamente asegurados.
Otro inconveniente identificado durante el recorrido fue el desgaste de la señalización horizontal. En largos tramos, las líneas que separan los carriles están poco visibles o han perdido parte de su pintura, lo que dificulta distinguir los espacios de circulación.
“Las vías no están pintadas, no están bien señalizadas. Los carriles no se pueden diferenciar muchas veces”, sostuvo Palma.
También se observó a motociclistas utilizar la ciclovía para cambiar de carril, una maniobra que se suma a la interacción constante entre automóviles, buses, camiones, motocicletas, bicicletas y peatones.
La vía a la costa concentra así varios factores que pueden afectar el tránsito. Sin embargo, uno de los puntos que todavía generan cuestionamientos es el uso de la carretera como punto de embarque y desembarque pese a la existencia de una terminal que fue construida para organizar precisamente ese flujo.
En una ruta donde además circulan numerosos vehículos pesados y se registran otros obstáculos, esas interrupciones terminan sumándose a un problema de movilidad que ya genera demoras durante las horas pico. (I)
Fuente: El Universo