El reconocido actor Enric Auquer es el protagonista del largometraje ‘CRONOS’, una producción cinematográfica que recrea los atentados del 17-A de 2017 en Barcelona y Cambrils. En este contexto, el intérprete catalán ha manifestado que, desde aquellos trágicos sucesos, España se ha radicalizado muchísimo, y ha puesto como ejemplo lo que ocurre actualmente en la ciudad de Ceuta.
En declaraciones recogidas durante una entrevista con Europa Press, Auquer afirmó:
España se ha radicalizado muchísimo, mira a Ceuta ahora, mira a (Sílvia) Orriols, mira a Vox. Todo lo que se genera son discursos de odio y culpar al otro de no hacer una revisión de tu propio privilegio, de cómo tú gestionas. Eso acabará generando más odio, más violencia, más dolor, incluso más muerte.
El actor se refirió al señalamiento que sufrió la comunidad islámica en España tras los atentados, y señaló que el origen de la radicalización en localidades como Ripoll (Gerona), de donde eran los terroristas, exige una revisión profunda sobre la integración.
Auquer agregó: Si hay unos chicos catalanes que atentan hablando catalán entre ellos contra otros catalanes y un imán de Ripoll que es capaz de radicalizar a estos chavales, es que hay algo que hemos hecho mal entre todos, algo que ha fallado.
Por su parte, el director de la cinta, Fernando González Molina, se mostró cauto al establecer paralelismos con la situación actual en Ceuta, aunque advirtió sobre la instrumentalización política de este tipo de episodios. González Molina expresó:
Son dos casos muy distintos pero sí veo un espejo en cómo a veces se usan las desgracias de las personas —sean las que vienen o sean las que están— con afán político.
El largometraje llegará a los cines el próximo 4 de septiembre y recrea el dispositivo de seguridad y la operación policial desplegada tras los atentados. Está basado en una investigación periodística de Nacho Carretero y Arturo Lezcano, que abarca las 124 horas de gestión del suceso a través de las fuerzas de seguridad y las instituciones, recorriendo la emergencia, las tensiones políticas y el impacto en la convivencia social.
El director de la cinta subrayó que abordó el filme desde la responsabilidad de acercarse a un hecho de esta naturaleza, rehusando el sensacionalismo. González Molina aseguró:
Teniendo muchísimo cuidado con huir del morbo y máxima responsabilidad respecto a las víctimas. No tenía sentido poner el foco ahí (en las víctimas), porque había poco relato más allá del horror que habían pasado.
Además, destacó el valor de humanizar a los agentes que conformaron la respuesta. Huir tanto del héroe de acción, policía, americano, que no está para nada en la película, pero también humanizarlo. Tienes a personas normales, sí son policías pero jamás se han enfrentado a esto, jamás han disparado a nadie, precisó.
La integración, completamente rota
Desde el ámbito de la investigación, el periodista Nacho Carretero explicó que el trabajo de campo se concibió directamente como la base del largometraje. Respecto a las consecuencias del 17-A en el tejido social, apuntó que la armonía e integración que había en Ripoll está completamente rota, aunque la tensión con el terrorismo yihadista no es como entonces.
Carretero detalló:
Esa tensión con respecto al terrorismo yihadista no es tal o al menos no se percibe así en la sociedad. En cambio hay una tensión migratoria que entonces, a pesar de que fue hace muy poco, no existía de esa manera. Y Ripoll es un buen ejemplo de eso. Ripoll era un pueblo donde había una armonía, donde había una convivencia y una integración razonablemente buena de la comunidad magrebí que hoy en día no existe. Está completamente rota y se han aúpado partidos extremistas que antes no tenían presencia ahí.
Por su parte, Arturo Lezcano incidió en el papel que puede tener la película como herramienta para rescatar la memoria de los atentados dentro del contexto político del momento. Lezcano afirmó:
Un atentado tan bestial fue olvidado rápidamente por gran parte de la sociedad, pero sobre todo por gran parte de los medios de comunicación porque un mes después comenzó el procés y eso hizo que mucha parte del eco mediático y de la memoria quedase engullida por eso.
Fuente: Infobae