El auge del microemprendimiento y emprendimiento en Ecuador: ¿Por qué la logística puede definir su éxito?

Emprender en Ecuador ya no significa necesariamente comenzar con un local, una vitrina o una estructura física. Para muchos pequeños negocios, una idea puede convertirse en una venta desde una red social, una recomendación o un canal digital y, poco a poco, abrirse espacio en nuevos mercados. Esta dinámica ha hecho que los emprendimientos tengan cada vez más oportunidades para crecer, pero también ha puesto sobre la mesa una necesidad menos visible: contar con soluciones que les permitan responder cuando sus clientes están más lejos.

 

En 2025, las microempresas representaron el 93% de las empresas activas del Ecuador, con alrededor de 1,12 millones de negocios registrados, según el INEC. Es un universo amplio y diverso, que incluye actividades comerciales, productivas y de servicios con distintas escalas y capacidades de operación.

 

 

María Paulina Romo, Presidenta de Grupo Entregas, señala que “cuando un negocio empieza a ampliar su mercado, la logística deja de ser solo un tema operativo y se convierte en una decisión de crecimiento. Contar con una solución adecuada permite responder a nuevas oportunidades sin que la distribución se convierta en una limitación para el negocio”.  

 

La evolución del movimiento de paquetes en Ecuador evidencia que esta necesidad cobra cada vez mayor relevancia: aunque no todos manejan el mismo volumen de pedidos ni tienen la capacidad de asumir una estructura propia de distribución; según el Banco Central del Ecuador, las importaciones realizadas bajo el régimen de tráfico postal y correos rápidos pasaron de USD 556,1 millones en 2024 a USD 978,3 millones en 2025, un crecimiento de 75,9%.

 

Si bien esta cifra no corresponde exclusivamente a emprendimientos, sí permite dimensionar la creciente escala que ha adquirido la circulación de mercancías a través de estos canales y el espacio que existe para soluciones logísticas capaces de acompañar esta dinámica.

 

Cuando la logística acompaña el crecimiento

 

Cuando un emprendimiento empieza a ampliar su mercado, la logística deja de ser una tarea que ocurre al final de una venta y comienza a tener un peso mayor en la operación. Para los pequeños negocios, esta relación es especialmente relevante porque crecer no siempre significa contar con más infraestructura. Muchas veces significa poder aprovechar mejor la que ya existe y acceder a servicios que permitan cubrir nuevas necesidades sin trasladar toda la complejidad operativa al emprendedor.

 

Como parte de este propósito nacen los Puntos Naranja de Grupo Entregas, una red creada para acercar nuestros servicios a emprendedores, pequeños negocios y personas que necesitan realizar sus envíos de una manera más cercana y sencilla. A través de establecimientos aliados ubicados en distintos puntos del país, buscamos que la distancia o la falta de infraestructura logística no se conviertan en una barrera para llegar a nuevos clientes y mercados.

 

Pero a medida que un emprendimiento crece, sus necesidades también evolucionan. Ya no se trata únicamente de enviar un producto, sino también de contar con espacios adecuados para almacenarlo y gestionar su operación. Para responder a esta necesidad, Grupo Entregas cuenta además con su servicio de Supply Chain, que ofrece soluciones de bodegaje y gestión logística para que los negocios puedan apoyarse en infraestructura especializada sin tener que desarrollarla por su cuenta.

Así, desde facilitar un punto cercano para realizar un envío hasta brindar soluciones de almacenamiento y distribución, Grupo Entregas busca acompañar a los emprendedores en las distintas etapas de su crecimiento, permitiéndoles concentrar sus esfuerzos en producir, vender y desarrollar sus negocios mientras cuentan con un aliado para gestionar su logística.

 

Explica Romo, “Una solución logística cercana y flexible puede facilitar los despachos, reducir tiempos destinados a esta gestión y permitir que el negocio concentre sus recursos en aquello que genera valor: producir, vender y desarrollar su propuesta.”

 

En Ecuador, esta transformación ya tiene una dimensión concreta: según el Informe Anual Estadístico Postal, en 2023 se procesaron 31,01 millones de piezas de paquetería nacional, un 22,02% más que en 2022. A esto se sumaron 4,10 millones de piezas de paquetería internacional. Dentro de esta última categoría, los envíos asociados al comercio electrónico alcanzaron 2,07 millones de piezas, más del doble que el año anterior.

Estos datos muestran que mover productos ya no es una necesidad exclusiva de las grandes empresas. Para un emprendimiento que comienza a vender fuera de su entorno inmediato, contar con una alternativa para gestionar sus envíos puede ser parte de la capacidad que necesita para atender esa nueva demanda.

La cobertura, los costos, la facilidad de acceso y la posibilidad de manejar distintos volúmenes adquieren entonces una dimensión empresarial: pueden influir en cuánto le cuesta al negocio llegar a un cliente y en qué tan fácil le resulta ampliar su mercado.

En este escenario, la logística puede convertirse en un factor de competitividad. No porque por sí sola determine el éxito de un emprendimiento, sino porque puede facilitar que una oportunidad comercial se convierta en una venta efectiva, que un negocio pueda atender pedidos desde otras ciudades y que el crecimiento de la demanda no encuentre un límite en su capacidad de distribución.

El desafío del emprendimiento en Ecuador, entonces, no está únicamente en crear nuevos negocios, sino en generar las condiciones para que puedan consolidarse y crecer. Y ahí la logística adquiere un papel que muchas veces no es visible para el cliente, pero sí puede ser determinante para el negocio.

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