SpaceX fabricará turbinas de gas para paliar crisis energética de IA

El multimillonario Elon Musk ha ideado una estrategia para que su empresa aeroespacial SpaceX se involucre en la fabricación de turbinas de gas, con el objetivo de enfrentar la creciente crisis energética desencadenada por la inteligencia artificial (IA). Los centros de datos, que operan a plena capacidad para entrenar y ejecutar modelos de IA, están disparando la demanda de electricidad a nivel mundial.

El plan consiste en producir internamente componentes críticos que son difíciles de conseguir en el mercado, con la meta de reducir hasta en 18 meses el tiempo necesario para poner en marcha nuevas turbinas de gas natural. Según la Agencia Internacional de la Energía, el consumo eléctrico de los centros de datos alcanzará cerca de 950 TWh para 2030, lo que equivale aproximadamente al 3% de la demanda global prevista para ese año. La expansión de la IA es el principal motor de este crecimiento.

La Agencia Internacional de la Energía proyectó que los centros de datos rozarán los 950 TWh de consumo eléctrico en 2030 por la expansión de la IA. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para materializar su idea, SpaceX está construyendo una planta especializada en álabes y paletas curvas, componentes esenciales de las turbinas de gas. Musk confirmó en su red social X que la compañía busca desarrollar internamente estos elementos, cuya fabricación es reconocida por su alta complejidad técnica. El empresario reconoció que ni siquiera el despliegue acelerado de enormes fábricas de paneles solares por parte de SpaceX y Tesla será suficiente para satisfacer la demanda de electricidad.

“El gas natural seguirá siendo necesario para complementar e impulsar la energía solar durante varios años”, afirmó Musk.

¿Por qué Elon Musk cree que este proyecto es viable?

Musk señaló que la clave del proyecto radica en realizar la fundición de estos componentes dentro de la propia empresa. “Al realizar la fundición internamente en SpaceX, podemos acelerar la puesta en marcha de las turbinas de gas natural hasta en 18 meses, lo que supone un cambio radical”, explicó.

La compañía ya ha comenzado a publicar ofertas de empleo para una “fundición de álabes y paletas” en Bastrop, Texas, donde actualmente fabrica terminales de Starlink. Una de las vacantes describe el problema de manera directa:

“La generación de energía plantea uno de los desafíos clave que podrían frenar la adopción mundial de la IA”.

La carrera por asegurar electricidad ha reordenado las inversiones en todo Estados Unidos. El auge de la IA ha impulsado una construcción masiva de centros de datos, aumentando la presión sobre la red eléctrica y generando protestas en varias comunidades. Algunas empresas tecnológicas han optado por vincular directamente sus operaciones a nuevas centrales de gas natural. OpenAI, Amazon y Microsoft han firmado acuerdos para abastecer sus centros de datos con esta fuente, mientras que el complejo “Hyperion” de Meta en el norte de Luisiana requerirá 10 nuevas centrales de gas para cubrir su consumo.

Consecuencias de la expansión de la IA en el sector espacial

La urgencia por conseguir generación adicional ha provocado una escasez global de turbinas de gas. Esta falta de oferta ha llevado incluso a empresas emergentes del sector aeroespacial a readaptar motores a reacción para convertirlos en turbinas destinadas a centros de datos de IA. SpaceX ya ha recurrido a turbinas de gas móviles para alimentar sus centros de datos Colossus en Mississippi y Tennessee, instalaciones que han generado quejas locales por ruido y contaminación.

La empresa forma parte del grupo de gigantes tecnológicos que aceleran inversiones para ampliar capacidad de procesamiento y desarrollar modelos de IA más potentes.

Durante el segundo trimestre de 2026, SpaceX destinó 16.000 millones de dólares a infraestructura de IA, y sus ejecutivos informaron a los inversores que esperaban niveles de gasto similares en los dos trimestres siguientes. Por su parte, análisis de la ONU advierten que los centros de datos ya consumen más electricidad que la gran mayoría de los países del mundo. Hacia el final de la década, la IA podría usar cada año el triple de la energía que hoy consumen en conjunto Bangladesh, Nigeria y Pakistán.

Además, la misma evaluación destaca el costo energético de cada interacción individual con herramientas de IA. Según esos cálculos, una sola consulta en sistemas como ChatGPT puede requerir hasta 10 veces más energía que una búsqueda tradicional en Google.

Fuente: Infobae

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